
Sábado, 21 de febrero de 2026. Cada 22 de febrero no conmemoramos una efeméride, señalamos una injusticia. Desde UGT Sevilla denunciamos que la igualdad salarial entre mujeres y hombres sigue sin ser una realidad, pese a estar reconocida por ley. La brecha salarial existe, se mantiene y tiene consecuencias reales en la vida de las trabajadoras, en su autonomía económica y en su futuro .
No estamos ante una diferencia puntual ni ante una suma de decisiones individuales. La brecha salarial es el resultado de un mercado de trabajo que sigue penalizando a las mujeres por asumir mayoritariamente las tareas de cuidado y por concentrarse en sectores peor remunerados y más precarizados. La desigualdad se construye desde la temporalidad, desde la parcialidad impuesta y desde la falta de acceso a puestos de responsabilidad, configurando trayectorias laborales más inestables y salarios sistemáticamente más bajos.
La jornada parcial es uno de los principales mecanismos de esta discriminación. Más del setenta por ciento de los contratos a tiempo parcial corresponden a mujeres, no por elección, sino por la ausencia de corresponsabilidad y de servicios públicos suficientes. A ello se suma el impacto de la maternidad, que sigue marcando un antes y un después en la carrera laboral femenina. Mientras los salarios de los hombres no se resienten por tener hijos o hijas, las mujeres ven reducidos sus ingresos de forma permanente, generando una brecha que se arrastra durante toda la vida laboral y se traduce en pensiones más bajas y mayor vulnerabilidad económica .
En Sevilla, esta desigualdad no solo persiste, sino que se consolida. Aunque el porcentaje de brecha apenas ha variado, la pérdida salarial para las mujeres ha aumentado. En 2024, la diferencia anual entre salarios masculinos y femeninos alcanzó los 5.822 euros, más que el año anterior, situando a nuestra provincia entre las que presentan mayor brecha salarial de Andalucía. Menos décimas no significan más igualdad cuando la desigualdad económica real crece .
Frente a quienes niegan esta realidad, los datos son incontestables y están respaldados por organismos internacionales como la Organización Internacional del Trabajo, que identifica la brecha salarial como una consecuencia directa de la desigualdad estructural entre mujeres y hombres. No es un problema de méritos, es un problema de derechos.
La igualdad salarial no puede seguir siendo una declaración de intenciones. Exige transparencia retributiva, controles efectivos, planes de igualdad reales y una actuación decidida contra el abuso de la contratación parcial. Exige también reforzar la Inspección de Trabajo y seguir avanzando en salarios dignos como herramienta para reducir las desigualdades más profundas.
Desde UGT Sevilla lo afirmamos con claridad y es que la brecha salarial no es una cuestión secundaria ni un debate ideológico, es una injusticia que empobrece a las mujeres, debilita la cohesión social y vulnera derechos laborales fundamentales. Por eso no vamos a dejar de denunciarla ni de exigir soluciones. La igualdad no se proclama, se garantiza. Y mientras las mujeres sigan cobrando menos, la deuda seguirá abierta.
Puri Gil Lobo es Secretaria de Igualdad en UGT Sevilla

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