Wang Quanzhang condenado en China a cuatro años y medio por «subversión del estado»

Cartel de protesta por el encarcelamiento de Wang Quanzhang

Un tribunal de Tianjin, a un centenar de kilómetros al norte de la capital china, ha condenado este lunes 28 de enero de 2019 a cuatro años y medio de cárcel por «subversión del estado» al abogado y defensor de los derechos humanos Wang Quanzhang, de 42 años. La condena lleva aparejada la pérdida de sus derechos políticos durante cinco años.

Wang Quanzhang se hizo popular cuando a principios del 2000, siendo todavía estudiante de derecho, prestó asistencia jurídica a varios miembros del movimiento religioso Falun Gong, perseguidos por la justicia de la República Popular. También ha defendido en los tribunales  a campesinos desposeídos de sus tierras.

El abogado fue detenido en agosto de 2015, tras permanecer escondido un mes para escapar a la amplia operación de detenciones de defensores de los derechos humanos, iniciada el día 7 de julio por las autoridades en todo el país. Son recluidos en situación de «residencia vigilada en un lugar designado», un eufemismo jurídico que esconde las desapariciones forzadas que lleva a cabo la policía política china. Inculpado en 2016, desde entonces ha permanecido detenido en secreto.

Hace tres años, el 18 de enero de 2016, abogados, jueces y juristas de distintos países europeos y organizaciones internacionales escribieron al presidente chino, Xi Jinping, manifestándole su preocupación por el movimiento represivo, sin precedente en el país, que se había puesto en marcha para perseguir a los abogados defensores de los derechos humanos. “Desde el 9 de julio de 2015 –decían en su carta– cientos de abogados, colaboradores de gabinetes de abogados y sus familias, se ven sometidos a intimidaciones, interrogatorios, detenciones provisionales, condenas abusivas y desapariciones forzadas”.

Entonces, los firmantes mencionaban el caso de las desapariciones forzosas, en la noche del 9 de julio de 2015, de los abogados Wang y Bao Longjun, y el hijo de éste último de dieciséis años; así como el de Li Chunfu, en aquel momento recién liberado tras permanecer quinientos días detenido en secreto, con graves secuelas psicológicas y físicas debidas a que estuvo sometido a un tratamiento contra la hipertensión que no necesitaba.

Hace cuatro días, el 24 de enero de 2019, el diario francés Le Monde publicó una tribuna titulada “Acabemos con la persecución de los abogados chinos”, firmada por una treintena de conocidos juristas, en la que se recuerda que a varios de los abogados detenidos, e incomunicados en espera de juicio en China, se les niega la elección de abogado, y que a algunos se les sigue sometiendo a tratamientos médicos innecesarios, como en su día ocurrió con Li Chunfu.

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