Vo’Euganeo: una tenue luz dentro del infierno italiano

Los italianos no sabían que el 21 de febrero se convertiría en una fecha clave. Ese día el la pesadilla del coronavirus empezaría a atacar sin ningún miramiento a las vidas de los más mayores. Ese día murió Adriano Trevisan, la primera víctima mortal que escribió la primera página del diario del horror que aún vive el país transalpino. 

Tenía 78 años, padre de tres hijos y, tras su diagnóstico, se encontraba hospitalizado en el Hospital Monselice, en la ciudad de Padua, dentro de la región de Véneto. Mientras, en Lombardía, aparecía uno de los brotes más alarmantes y donde se ha registrado el mayor número de muertes en el país.

Trevisan, por su parte, era originario de Vo’ Euganeo, la ciudad de más de 3.000 habitantes que, sin quererlo, se convertiría en el primer foco de la región de Padua, pero, también, la zona que ha dado algo de esperanza al resto de Italia, donde la desesperación y la muerte gobiernan en estos días.

ADRIANO Y RENATO

El Covid-19, sin embargo, no llegó solo con la muerte de Trevisan. A principios de febrero, él y Renato Turetta ingresaban en el hospital por una pulmonía.

Los médicos no les realizaron las pruebas de coronavirus al no detectar los síntomas. Los italianos, como todos, veían la crisis del coronavirus como algo lejano.

Dos semanas de curas sin resultados obligó a un médico a realizarles los tests a los pacientes. Ambos dieron positivo.

Ninguno de los dos hombres había viajado a China recientemente y tampoco habían estado con otra persona que presentara los síntomas típicos de esta nueva patología.

NO HAY TIEMPO, CUARENTENA INMEDIATA

Ante la incertidumbre y después de la muerte de Adriano, el alcalde de Vo’, Giuliano Martini, no se lo pensó dos veces: declaró la cuarentena en el pueblo.

Bares, escuelas y tiendas fueron cerradas. Las misas y el carnaval fueron prohibidos y Martini dio un claro mensaje: todos en casa.

Dos días más tarde, el pueblo amanecía en una cuarentena absoluta decretada por el Gobierno italiano y policías y militares custodiaban sus accesos para bloquearlos. De repente, Vo’ Euganeo pasaba de ser un pueblo a una isla blindada, donde nadie podía entrar ni salir.

Los vecinos se empezaron a realizar las pruebas voluntariamente y, finalmente, se detectó el virus en casi 90 personas. Todas ellas fueron enviadas a casa para cumplir una cuarentena inmediata de 14 días.

LABORATORIO EXPERIMENTAL 

Desde ese momento, el gobernador de Véneto, Luca Zaia, dio el visto bueno para convertir Vo’Euganeo en una especie de laboratorio experimental, ya que la situación se los permitía: relativamente pocas personas a las que podrían controlar y hacer un seguimiento, en una zona geográficamente favorable.

Mientras un equipo de la Universidad de Padua se ponía a disposición de los habitantes de Vo’, la situación en el resto del país empezaba a volverse insostenible.

Los expertos pudieron demostrar que el periodo de incubación del virus es de dos semanas y pudieron ver una cuestión fundamental y peligrosa: la mayor parte de los contagiados eran asintomáticos.

Andrea Crisanti, profesor de Epidemiología y Virología en el Hospital de la Universidad de Padua y del Imperial College de Londres, compara en BBC la situación de este pueblo con la del crucero Diamond Princess. «A bordo había unas 3.000 personas entre pasajeros y tripulación, un número parecido al de la población de Vo’ Euganeo. Pero decidieron realizar los exámenes solo a los que iban presentando los síntomas. Después de dos semanas de cuarentena», expone el profesor, «se reportaron unos 542 casos positivos».

CONSEGUIDO… O CASI

Dos semanas después de la muerte de Trevisan, se levantaba la cuarentena en Vo’ Euganeo y desde mediados de marzo, en el pueblo no se registró ningún caso de coronavirus. Un hecho especialmente llamativo teniendo en cuenta que el resto del país, ya desde hace días, estaba y aún sigue sumido en un auténtico caos.

No obstante, el pasado 20 de marzo el Covid-19 volvió a visitar esta pequeña localidad de Véneto y era de esperar, como apunta Crisanti: «Si levantas la cuarentena basándote solo en la disminución del número de enfermos, estás dejando fuera también a todos los asintomáticos, y eso quiere decir que la epidemia puede volver».

Lo que sí pudieron comprobar los expertos que trabajaron en Vo’Euganeo es que el brote se puede controlar al menos en zonas pequeñas, algo que hizo a lo grande Corea del Sur.

Véneto ha vuelto manos a la obra y lo ha hecho poniéndose como objetivo hacer más de 10.000 pruebas diarias a personas de riesgo, pero, también, a personal sanitario, policías y otros empleados públicos, como dependientes o conductores.

LA OTRA CARA: LOMBARDÍA 

Bien es cierto que resulta algo más complicado hacer lo que se hizo en esta pequeña localidad de Véneto en otras ciudades más grandes, como, por ejemplo, Milán. Sin embargo, puede que uno de los talones de Aquiles en estaba batalla contra el coronavirus de la región de Lombardía -la más afectada- haya sido realizar las pruebas únicamente a las personas que presentaban síntomas.

Debido a la cantidad de contagiados y de fallecidos, los hospitales de la región no dan a basto y los recursos va dirigidos a los que se encuentran en situaciones límite.

Italia es el país que más muertos ha registrado por coronavirus, actualmente, se han producido más de 6.000 fallecimientos y hay alrededor de 63.927 afectados. En la última semana, la pandemia parece haber dado algo de tregua al país, ya que en los dos últimos días el número de contagiados y fallecidos ha experimentado un ligero descenso.

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