El «fomento de la tauromaquia» exigido por la ultraderecha llega a las aulas andaluzas

Los niños y niñas de Educación Infantil de 3, 4 y 5 años y de primero y segundo de primaria de un colegio de Sevilla han aprendido los «aspectos básicos del toreo».

No, no se trata de una imagen coloreada de los años de la dictadura. Niños de entre tres y siete años del Colegio Público Juan de Mairena de Sevilla han disfrutado en la mañana de este jueves de la actividad «El toreo en las aulas», integrada en el programa de difusión de la Tauromaquia que organiza la Empresa Pagés con la colaboración de Fomento Cultural Tauromaquia Hispanoamericana. Maltrato animal desde bien pequeños, para que cale.

Se trata de una de las novedades en el calendario de actividades de este año y se ha puesto en práctica por primera vez en las aulas de un colegio público de Sevilla contando con la colaboración de Aficionados Prácticos de Sevilla y el torero Eduardo Dávila Miura a la cabeza.

Los niños y niñas de Educación Infantil de 3, 4 y 5 años y de primero y segundo de primaria, han aprendido los aspectos básicos del toreo: coger el capote, la muleta e incluso poner banderillas. Sí, incluso eso. Esta es una manera de ofrecer a los más pequeños una primera visión y contacto con el mundo del toro, de hacer afición y cantera de votante de derechas.

«Ahora cada vez se ve menos a los niños jugar al toro en las calles o colegios, por eso es muy acertada esta iniciativa de Pagés porque es una buena forma de difusión de la fiesta entre los niños», ha asegurado el torero Dávila Miura, que ha participado en la actividad.

El diestro ha subrayado que a los más pequeños «se les nota en la cara de felicidad, a todos les hace ilusión coger un capote y una muleta y la verdad es que se lo han pasado muy bien con esta actividad. Ya habría querido yo que a mi colegio hubieran traído una clase de toreo». Quizá lo próximo sea cómo ser matarife, desfilar en la Legión, o cómo cazar pichones.


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1 Comentario

  1. Vergüenza es que un medio de comunicación trate de «vergonzoso» algo que no lo es en absoluto, con desprecio a padres, hijos y amigos de la animales, a la cultura, a nuestro patrimonio cultural y al medio ambiente. Una cosa es velar por el bienestar animal, lo cual es digno de alabar, y otra cosa el buenísmo ñoño, falaz y reaccionario del se no sabe distinguir un animal de un moco.

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