Un Tratado Vinculante fuerte para acabar con la impunidad corporativa

 

La pandemia de covid-19 ha puesto de manifiesto una vez más la fragilidad de las cadenas mundiales de suministro y los modelos de negocio basados en formas atípicas de empleo y de trabajo informal. Tras la caída mundial de la demanda como resultado de la pandemia, muchas empresas optaron por poner fin abruptamente a la adquisición de bienes y servicios e incluso por incumplir los compromisos contraídos anteriormente, lo que ha tenido como consecuencia un desastroso impacto para los trabajadores en las cadenas mundiales de suministro. Simultáneamente, otros trabajadores designados como clave durante la crisis, entre los que se encuentran la gente de mar y los trabajadores de los centros de embalaje y distribución, siguen trabajando incansablemente para mantener a flote las cadenas mundiales de suministro con un enorme riesgo de exposición personal y, a menudo, sin equipos de protección personal adecuados.

No es la primera vez que los trabajadores han aprendido en carne propia que nuestra economía mundial no se rige por el Estado de derecho. Por lo tanto, no es sorprendente que una reciente encuesta mundial realizada por la Confederación Sindical Internacional haya constatado que casi tres cuartas partes (71%) de la población cree que el sistema económico de su país favorece a los ricos. El 61% de las personas encuestadas aseguraron que confiarían más en los gobiernos si hicieran que las empresas rindieran cuentas del trato que dan a los trabajadores y al medio ambiente. Un 66% afirmó que quiere que sus gobiernos adopten nuevas normativas para que las empresas multinacionales dejen de perpetrar abusos a través de sus cadenas de suministro.

Para asegurar que la economía mundial no solo sea resiliente, sino también propicia al progreso social, los gobiernos deben restablecer el contrato social reconstruyendo la confianza en la democracia, así como una economía justa y equitativa. Para conseguirlo, tiene que empezarse por la regulación de las cadenas mundiales de suministro altamente explotadoras –la esencia misma de nuestro actual sistema comercial. Hay indicios de que los gobiernos y las empresas están empezando a escuchar estas demandas–.

La Comisión Europea, por ejemplo, ha reconocido que las medidas voluntarias son insuficientes para cambiar la forma en que las empresas aseguran su gestión de los derechos humanos y sus impactos medioambientales. Las grandes empresas multinacionales también piden abiertamente ahora una legislación sobre la debida diligencia en materia de derechos humanos.

La próxima ronda de negociación para un Tratado Vinculante de las Naciones Unidas sobre las Empresas y los Derechos Humanos a finales de este mes brinda una oportunidad capital para que los gobiernos y las empresas demuestren finalmente su compromiso expreso con la conducta empresarial responsable.

El último borrador de la propuesta de Tratado Vinculante proporciona una base sólida para un instrumento que es políticamente viable y eficaz destinado a resolver las lagunas existentes en materia de rendición de cuentas en el derecho internacional de los derechos humanos. De hecho, el nuevo texto ha introducido una mayor claridad conceptual, armonización con los Principios Rectores de las Naciones Unidas sobre las Empresas y los Derechos Humanos y una estructura más coherente.

Los sindicatos acogen con satisfacción, entre otros aspectos, el fortalecimiento de la dimensión de género en el texto en su conjunto, lo que contribuirá a garantizar que los Estados cumplan eficazmente sus obligaciones de proteger y cumplir los derechos humanos de las mujeres, incluidos los de las trabajadoras, en el contexto de las actividades empresariales.

Aun cuando la debida diligencia en materia de derechos humanos ocupa justificadamente un lugar central en la revisión del artículo sobre las medidas preventivas, es alentador ver que el deber de prevenir los efectos adversos en materia de derechos humanos no se limita a la debida diligencia.

Desde el principio, los sindicatos han hecho campaña por un Tratado Vinculante que responsabilice a las empresas transnacionales de las violaciones de los derechos humanos que se producen en el conjunto de sus actividades, incluidas las de las entidades de la cadena de suministro, independientemente del modo de creación, propiedad o control. Este último borrador contempla precisamente esta óptica proporcionando una base sólida para paliar las lagunas existentes en la rendición de cuentas y la responsabilidad derivadas de las complejas estructuras corporativas de las empresas multinacionales y de sus cadenas de suministro.

Otra mejora significativa es la inclusión de una disposición que exige explícitamente que los Estados garanticen que cualquier acuerdo comercial y de inversión nuevo o ya existente sea compatible con las obligaciones en el ámbito de los derechos humanos en virtud del Tratado Vinculante.

Fortalecer las prioridades para la próxima ronda de negociación

Aun cuando el último borrador recoge muchas de las demandas sindicales, todavía pueden introducirse mejoras significativas en el texto. Durante la próxima ronda de negociación, el movimiento sindical internacional seguirá exigiendo que se refuercen las siguientes prioridades:

    • Un amplio alcance del ámbito de aplicación que incluya todos los derechos humanos internacionalmente reconocidos, tales como los derechos fundamentales y sindicales de los trabajadores, tal como los definen las normas internacionales del trabajo.
    • La cobertura de todas las empresas comerciales, sin importar su tamaño, sector, contexto operacional, propiedad y estructura.
    • Reglamentación extraterritorial de la compañía matriz y acceso a la justicia para las víctimas de las violaciones de los derechos humanos de las empresas transnacionales en el Estado de origen de las corporaciones multinacionales.
    • Medidas normativas que obliguen a las empresas a adoptar y aplicar políticas y procedimientos de diligencia debida en materia de derechos humanos.
    • Reafirmación de la aplicabilidad de los derechos humanos en las actividades de las empresas y su obligación de respetar todo el conjunto de los derechos humanos.
    • Un mecanismo internacional de control eficaz para verificar su cumplimiento.

En particular, deseamos que los sindicalistas sean explícitamente reconocidos como defensores de los derechos humanos y los sindicatos reconocidos como parte integrante de los procesos de debida diligencia en materia de derechos humanos. El próximo borrador también se beneficiará de una mayor claridad sobre la relación entre la responsabilidad por no cumplir con esta diligencia debida obligatoria y la responsabilidad por las violaciones y abusos contra los derechos humanos. Creemos firmemente que el requisito de practicar la debida diligencia en materia de derechos humanos y el de reparar cualquier daño resultante de las violaciones de los derechos humanos deben tratarse como obligaciones separadas y complementarias. En cuanto a la observancia, el marco previsto en el último borrador sigue estando muy por debajo de nuestras expectativas. Es imperativo que el Tratado Vinculante esté respaldado por un mecanismo internacional complementario para supervisar el cumplimiento.

El hecho de que muchas grandes empresas no demostraran claramente su respeto por los derechos humanos durante la pandemia de covid-19 no solo pone de relieve las limitaciones de las normas voluntarias de responsabilidad social corporativa, sino también las fallas en el modelo mismo de la cadena mundial de suministro. Un Tratado Vinculante que realmente corrija la asimetría normativa existente entre las normas jurídicamente exigibles que protegen a las empresas y el planteamiento legislativo blando para la rendición de cuentas corporativa es lo que necesita el mundo posterior a la pandemia. Poner fin a la impunidad de las violaciones y abusos de los derechos humanos por parte de las corporaciones debe ocupar un lugar central en una recuperación sostenible.

Es hora de que los gobiernos y la comunidad empresarial intensifiquen sus esfuerzos en este sentido.

La declaración sindical conjunta sobre el segundo borrador revisado del Tratado Vinculante propuesto puede consultarse aquí.


Este artículo ha sido traducido del inglés por

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