Tras las elecciones en Madrid: llanto y crujir de dientes

por José Luis Pedreira Massa

Domingo, 16 de mayo de 2021. Ha pasado semana y media desde las elecciones de la Comunidad de Madrid, solo semana y media, para dar tiempo a sedimentar tantas cosas relacionadas con ese evento (traducción directa de event) que pareciera haber transcurrido un tiempo indeterminado.

Pasan cosas, se emiten señales, nos cuentan experiencias previas, se ven condiciones (en esta acepción, traducción directa de conditions) diversas y se viven eventos, intervenciones sosegadas unas y sesgadas la mayor parte de ellas. Todo se expone con singular formalismo y todos los artículos se erigen en razón de la verdad, cuando no es más que una parcela, expresión del minifundio intelectual que nos corresponde a la luz de la gran variedad de posiciones y posicionamientos que se pueden emitir. Es más, aquí también seré un minifundista más.

En el resultado de estas elecciones existen causas determinadas y causas determinantes, desde el más puro esquema dialéctico de análisis, de ahí la dificultad que entraña su exposición. Las causas determinadas sería la exposición de los resultados durante la campaña y sus efectos en la población. Las causas determinantes serían aquellas que condicionaron los posicionamientos durante la campaña, aparentemente venían desde fuera, pero eran el núcleo estructural desde el que se irradiaban las respuestas por ellas determinadas.

Ya ha pasado una inmensidad de tiempo, al menos en vivencia desacompasada. Tantas y tantas cosas han acontecido, que solo enumerarlas podrían atosigarnos y hasta agobiarnos. Rescataremos la resiliencia (ya saben traducción acoplada de resilience) para afrontar la situación en su conjunto.

Entre las causas determinantes tenemos dos grupos fundamentales: las externas al grupo socialista y las internas del propio grupo socialista. Entre las primeras se han visto insuficientemente abordadas en el momento de producirse y, por lo tanto, las respuestas ofertadas venían determinadas por esta posición de enfrentamiento un  tanto deficiente o distorsionado. En cuanto a las segundas pues no son pandémicas, sino endémicas del propio funcionamiento del partido socialista en Madrid.

Las causas determinantes externas son las más fáciles de identificar, sin género de dudas. La convocatoria de elecciones de forma sorpresiva y brusca, tiene una importancia capital. Las elecciones se convocaron según la percepción de la entonces presidenta, pensando en sus prioridades y en sus razones. No obstante las supo vender de forma muy relevante: ante la amenaza de salida del pacto de su socio preferente de gobierno y que la izquierda le arrebatara la presidencia con una moción de censura, lo mejor era “dar la palabra al pueblo de Madrid”. Esta razón personal y partidista se presentó en forma populista y con cierto dramatismo épico, para evitar que las hordas marxistas (me) arrebaten la presidencia de la comunidad, de ahí su lema basado en una palabra: libertad. Así cercenaba otras posibilidades y condicionaba el debate por elevación y situar la temática en temas y palabras grandilocuentes que alejaron las cuestiones fundamentales: evaluar la gestión en la Comunidad de Madrid. Así IDA y su entorno, situaron el debate en la confrontación con el gobierno de España y no con su forma de gobierno. Se sentaron las bases para la distorsión perceptiva y cognitiva de la convocatoria electoral, eran elecciones plebiscitarias para IDA y en contra del Gobierno de España. No se desmontaron estas razones, por lo tanto es uno de los determinantes fundamentales.

La labor desempeñada por los medios de comunicación ha sido fundamental. Afianzaron las líneas determinantes, expresadas con anterioridad, tanto en sus líneas editoriales como en el seguimiento de la campaña electoral: importaba lo que representaba una confrontación con el Gobierno de España, así se planteaba, así se razonaba y así se buscaban las razones de esa consolidada confrontación, nunca se indagó ni se profundizó en elaborar un discurso y un proyecto para Madrid. Se caía, con suma y medida facilidad, en la trampa de construir relatos, superficiales y de forma sucesiva, pero vacíos de discurso. Efectivamente, no se abordó la falta de ética del gobierno de IDA durante la pandemia (cierre de urgencias de atención primaria, el abandono de la atención primaria, el caos de las residencias de mayores, la oposición a lo acordado en los Consejos Interterritoriales de Sanidad), o la ausencia de dar cuenta de los recursos económicos recibidos del Gobierno central, o las continuas distorsiones y mentiras con interpretaciones truculentas y trapalleiras que rozaban verdaderamente las interpretaciones delirantes, hacer caso de las simplezas de mensajes dominados por el twiter… Unos medios de comunicación que ampararon los planteamientos de IDA e informaban por elevación, apuntando al gobierno central abandonando la dimensión real de estas elecciones. Así se fue desarrollando un marco de cierta confusión, donde todo valía, aparecieron las amenazas tras algunas explosiones de violencia, entonces dominó la noticia externa, se insistió en ella, no se analizaban las causas de esa emergencia y precisamente en esta convocatoria electoral, en la que se jugaba bajo el argumentario y el eslogan de IDA y su entorno.

La tercera pata del trípode determinante, se reserva para el estado de confrontación y crispación permanente que emanaba y rodeaba cualquier enunciado político. Desde que las derechas optaran por crear y mantener este ambiente político enrarecido, se difundía desde el parlamento semanalmente la imposibilidad de tener un debate político serio y de poder desarrollar una gestión mínimamente coherente. Los insultos, la utilización de palabras “gruesas” e inadecuadas, la impostura permanente, crearon un medio de cultivo para la polarización social e ideológica. La actividad social y política estaba creando un aire irrespirable, donde se primaba la codicia sobre compartir, el egocentrismo narcisista sobre la colaboración, la agresividad indiscriminada sobre el consenso, el “porque yo lo valgo” sobre el “juntos podremos”, la supuesta perfección sobre la búsqueda de la excelencia. Así se crean posicionamientos de campo de batalla, de enfrentamientos que contribuyen a que en la población se enfríe el interés político y se concreticen las ideas. Vale más tener abiertos los bares que disminuyan los efectos de la pandemia, este simplismo argumental hace que se descalifique, en el pensamiento colectivo, planteamientos con contenido. El populismo inconsistente se transforma en argumento de peso y enmascara la rigidez y el autoritarismo que incluye en su interior. Los populismos se caracterizan por decir lo que quieres oir, sin escuchar y sin  elaborar. Le Pen, Bolsonaro, Trump, Salvini, Orbán, Morawiecki, Shelby, Meuthen representan voces internacionales en esa dirección populista y simplista que en España encarna la opción de la extrema derecha de la “señora conventos” y comparte una parte del pp, entre quien se encuentra IDA.

Con estos tres determinantes se puede abordar el nivel comprensivo que viene determinado por su acción social y política.

No importaba la altura intelectual y cultural o la formación acrisolada de otros candidatos, IDA imponía su simplismo apoyada por la mayor parte de los medios de comunicación que hacían de palmeros y voceros de sus ocurrencias sin fundamento. Se difundía un populismo de baratija y chascarrillo, sin sustancia, de gesticulaciones, miraditas y chorradas sin fin.

No obstante, IDA consiguió conectar con amplias capas sociales a base de simplezas y solemnizar lo obvio, pero su enfrentamiento con el gobierno central se presentó con dimensiones épicas. Consiguiendo que los medios de comunicación secundaran este posicionamiento, de tal suerte que la confrontación Madrid-Gobierno Central polarizara la campaña y sus intervenciones. Con ello se determinó una posición defensiva en las candidaturas de la izquierda que actuaron, mayoritariamente, a la defensiva de las tontunas de IDA y no se analizaba su gestión, al tener que defender las posiciones del gobierno, a ello contribuyó el desembarco de primeros espadas del Gobierno Central en la campaña de Madrid. IDA se frotaba las manos, siendo más simple que la radiografía del pelo, había conseguido determinar y hasta condicionar todos los contenidos y debates de la campaña.

Las encuestas de opinión fueron otro campo muy determinado por todo lo expuesto con anterioridad. Los resultados se presentaron como una confrontación de dos bloques ideológicos, en esta lid se tendió a concentrar el voto en IDA para evitar que la pérfida izquierda consiguiera la mayoría para gobernar.

Entre los determinantes internos hay que destacar la pluralidad de familias de los socialistas que configuraron una lista con escaso consenso de los militantes, viniendo determinada por una señalización superior, conocida pero silenciada y, en esta medida, aceptada, acatada con disciplina, pero… En estas condiciones se desarrolló una campaña, cuanto menos, discutible en la organización y en el desarrollo. Estas limitaciones no hay que proyectarlas al exterior, son de las dinámicas internas y achacables a sus propias limitaciones y funcionamientos. No es cuestión de buscar culpables, sino de subsanar las insuficiencias mostradas para las ocasiones posteriores.

La gran categoría del candidato socialista se vio mermado en su efecto por el cortejo de insuficiencias que le rodearon. Se difundían reiteraciones que evidenciaban las insuficiencias. La entrega de la militancia se realizaba de forma encomiable, sin desmayo… pero con la sensación interna de haber sido lanzados a pelear contra molinos.

Tras todo esto llegan las lágrimas rojas, de la rabia, la pena y la decepción y todo contenido, retenido. Solo queda lugar para las dimisiones para capear el incendio producido. Poner en manos de una gestora confiando que los militantes socialistas cierren filas, como así harán con disciplina. Se difiere todo, la preparación de los congresos socialistas hace que todo se aplace a lo que surja del congreso.

Quedan dos años para solventar los problemas surgidos y para elaborar un proyecto que devuelva ánimo y aporte coherencia, confianza y seguridad en programas políticos y sociales de impacto. En esta ocasión no es solo para la Comunidad de Madrid, sino que también lo es para el Gobierno Central.

La salida de la pandemia debe ser muy estudiada, no con visión de políticas de marketing, sino con propuestas estructurales importantes, con consolidación de las políticas públicas que afiancen los pilares del Estado del Bienestar. La sanidad debe ser reformulada para asentar los pilares fundamentales y una concepción basada en subrayar la inversión y no solo el coste, por ello es clave obtener una suficiencia financiera que permita desarrollar las políticas públicas asistenciales, pero también las líneas de investigación precisas. La cohesión social y territorial que aporta la sanidad es de una importancia capital y no se puede dejar al albur de nuevas ocurrencias o de nuevos accidentes. La agestión de la sanidad no puede ni debe hacerse desde los eventos que vayan surgiendo, sino que las circunstancias y/o las urgencias que surjan se integran en la gestión sanitaria global, es decir, no se puede gestionar la sanidad desde la gestión del coronavirus, sino que el coronavirus debe ser gestionado desde la concepción integrada e integral de la sanidad.

La educación pública, los servicios sociales, la dependencia y la justicia son patas de las políticas públicas del estado del bienestar y se complementan entre sí. Todas ellas, en su conjunto, constituyen un salario social fundamental que complementa a los salarios individuales y hace por la cohesión social y el abordaje de las diferencias y de la diversidad. Al ser políticas públicas, desde ese lugar de lo público deben prestarse, planificarse, implementarse, desarrollarse, financiarse y evaluarse para que se rijan por la suficiencia financiera y por la calidad en la prestación de los servicios.

Estos aspectos, marginados en la pasada campaña de las elecciones en la Comunidad de Madrid, no están ajenos a la derrota electoral y, de no abordarse con urgencia y decisión, pueden ser claves en las elecciones venideras, tanto autonómicas como estatales.

No, no valen las lágrimas rojas, ni los lamentos, ni el crujir de dientes, hemos de sacar enseñanzas para rectificar y poder dar una dimensión nueva, moderna y decidida de cambio y de progreso. No es el análisis basado en el marketing, sino el análisis político dialéctico el que permite ganar elecciones.

El Dr. José Luis Pedreira Massa, Don Galimatías en La Mar de Onuba, es Vocal del Consejo Asesor de Sanidad y Servicios Sociales del Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social. Psiquiatra y psicoterapeuta de infancia y adolescencia. Prof. de Psicopatología, Grado de Criminología (UNED).

 

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