Tras 22 años, un descanso para Martín Benítez

Lo que menos gusta de Martín Benítez es su facilidad y poco estómago para adecuar su mensaje profesional a los intereses políticos de quienes mandan en la RTVA, o sea sus patrones más o menos directos.

Que un profesional del periodismo, sea malo, regular o bueno, cumpla 22 años ininterrumpidos ante un micrófono es una noticia que debiera despertar cierto orgullo entre la sociedad o al menos entre la gente del oficio. No es fácil permanecer ahí arriba tanto tiempo si no tienes una base profesional que te sustente. Y Tom Martín Benítez tiene su base y la ha sabido emplear con distinta intensidad y destreza a lo largo de más de dos décadas al frente de las mañanas de la radio pública en Andalucía.

Lo que menos gusta de Martín Benítez es su facilidad y poco estómago para adecuar su mensaje profesional a los intereses políticos de quienes mandan en la RTVA, o sea sus patrones más o menos directos. Un talante sumiso y una forma de hacer información que le han situado demasiadas veces como un David Cubedo 2.0, ‘la voz del régimen’ socialista andaluz del siglo XXI. Tom y su programa de radio han sido durante años punto obligado de comparecencias gubernamentales para explicar cualquier ocurrencia del socialismo del momento. ‘La Hora de Andalucía’ ha sido más bien la hora del gobierno socialista andaluz retransmitida día a día, durante 22 años, por Martín Benítez. Ha cultivado la información amable, huyendo del periodismo de investigación y denuncia. También de la polémica. Cualquier invento participativo de Canal Sur ha contado en estos años con la sociedad vertebrada, esto es organizaciones no gubernamentales subvencionadas por el gobierno y así todos contentos. De ahí que el debate desde los medios públicos siempre haya sido bastante irreal o quizás falso.

La radio que ha hecho Martín Benítez se suponía que era, además, una radio de opinión, pero en este caso con tertulias contaminadas expresamente en virtud de la política de grandes alianzas que ha traído a Canal Sur el bipartito PP-PSOE durante años, desde los tiempos de Gaspar Zarrías y Juan Ojeda al frente de la secretaria general del PP-A con Javier Arenas de presidente y Gaspar como ‘mano del rey’ de San Telmo. Programas de opinadores que, por otra parte, nunca obtuvo liderazgo en audiencias frente a la competencia.

Así, las tertulias de Canal Sur en general están compuestas principalmente por periodistas de otros medios, medios cuya línea editorial es escasamente crítica con el gobierno de la Junta, el de antes y el de ahora.

El presupuesto publicitario es la clave. También hay algún periodista camuflado de funcionario de partido.

Luego están los ex portavoces de la Junta, algunos fijos desde hace años fijando casi siempre la opinión del partido en el gobierno y levantando cada cinco minutos el espantajo del 28F como salvoconducto a la autoridad plena. También aparecen ex políticos, personas de otras formaciones ya desparecidas como el PA, que ha mantenido una cuota de presencia andalucista muy notable a través de Pilar González o Javier Aroca, este con un perfil más periodístico. Y últimamente han incorporado a periodistas como Carmen Torres que está destacando por sus análisis y comentarios frente a la histórica línea oficial de la RTVA.

Con ese plantel de opinadores, congregados en virtud de intereses muy variados que nada tenían que ver con una interpretación profesional de la programación de la radio pública, ha tenido el bueno de Martín Benítez que construir un cesto cada mañana donde las opiniones medio se contrastaran y no se derramaran. Sin olvidar que desde hace meses muchos de los históricos opinadores pasado mañana quizás dejen de estar como hasta ahora. Todo va a cambiar para que todo siga igual, que nadie se engañe. Pero no conviene olvidar algo que el electorado de derechas espera: poner Canal Sur patas arriba y con las cuentas claras y eso nunca podrán hacerlo. No basta con quitar a Tom o darle un descanso a Juan y Medio, el problema es de más calado.

El primer hueco simbólico que se abre es ‘La Mañana de Andalucía’, una parcela nada fácil compitiendo directamente con Carlos Herrera, imbatible en los Egms de la Cope.

A quien Juan de Dios Mellado ponga en ese sitio no llegará para pelear por el liderazgo de la radio en Andalucía en las mañanas, misión imposible hoy por hoy, sino para pelear con Carlos Alsina que es quien hace la mañana radiofónica más equilibrada e inteligente de todas y ocupa el segundo puesto. Y aún a riego de gastarle una pequeña trastada a un admirado colega me atrevo incluso a un vaticinio cargado de lógica y sentido comun.

Estoy convencido que uno de los nombres que se deben estar manejando en la mesa camilla malagueña de Bendodo, donde se dibuja en pizarra el futuro de Andalucía, es el de Domi del Postigo. Un profesional con un perfil bien distinto al de Tom y que destapa gran consenso en Málaga entre todos los grupos políticos, por mucho que los vendavales de la Rtva le hayan querido colocar en estos años en una posición política que parece que no es la suya. Del Postigo es una de esas víctimas que por opinar de una forma ya se te encuadra ideológicamente al servicio de este o aquel partido, un tipo con criterio y eso ya es mucho. Además, pensaran muchos, si durante 22 años se ha hecho el programa desde Sevilla, ¿por qué no se va a hacer desde Málaga una temporada?

Con la marcha de Tom Martín Benítez se va un estilo, una forma concreta del manejo de la RTVA por parte del poder. Ya es hora que los profesionales de la radio y de la tele pública andaluza cojan las riendas de su destino y defiendan su trabajo como un servicio público fundamental, alejado de manejos y manipulaciones del poder político y o sindical. Unos trabajadores al servicio de la gente, de la sociedad en general. Tiene mucha mandanga que Spiriman se haya paseado por todos los platós de España denunciando el estado de la sanidad andaluza mientras que el de Canal Sur ni lo ha pisado.

¿Quiénes son los jerifaltes de la tele y la radio pública para decidir con criterios políticos y no profesionales de qué se informan los andaluces y de qué no?

Claro que todo esto podría conducirnos a recordar lo habitual que es en muchos medios públicos ver pisoteados derechos de trabajadores, explotados muchas veces por las productoras amigas, mientras que los responsables de mantener levantado el chiringuito cobran sueldos astronómicos en comparación a los que se manejan en el sector privado. El sueldo que durante años ha cobrado Tom Martín Benítez en la radio pública andaluza es desorbitado y está fuera del mercado laboral radiofónico andaluz. Que Mario Jiménez lo justificase desde el PSOE diciendo que si no se le pagaba ese sueldo se lo llevaría la competencia vamos a ver ahora cuantas tortas hay en el sector privado por fichar a Martin Benítez.

Con Martin Benítez se marcha también la radio más intimista y melosa de la política andaluza, del “querido amigo o querida amiga”, ese tono compadre, próximo para acercarse al entrevistado y que más bien parece una entrega insufrible. Todo ello mezclado con risas flojas de las que muchas veces no se sabe muy bien el motivo ni la razón de la complicidad.

Esa es la radio que se nos va. A los que llegan, con las cosas bien pensadas porque tiempo han tenido para meditarlas, decirles que solo hay una cosa por la que no les perdonarán los andaluces. Hacer las cosas peor en Canal Sur que cuando las ha hecho el PSOE, con poca calidad, mucho más cara económicamente y muy sectaria ideológicamente.

Y me alegro de su retirada desde el respeto y afecto por el propio Martín Benítez, por lo que se acaba de quitar de encima, esa cita diaria con un despertador de madrugada y el trabajo con ganas o sin ganas. Y los años pasan igual para todos. No están los tiempos para perder salud en trifulcas por llegar y lo mejor que puede pasar es darle la vuelta a la historia y cerrar una dilatada etapa profesional con sus luces y sus sombras. Tiempo habrá para que en nuestras facultades de periodismo los periodistas del futuro nos examinen a todos, a los buenos, a los regulares y a los malos periodistas.

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