«Tenemos miedo de exigir nuestros derechos, creemos que van a castigarnos luego»

Imagen del CETI de Ceuta tomada este domingo

La dirección del centro impide a los residentes disfrutar con normalidad de las franjas horarias para «pasear o hacer deporte».

Fuentes del centro han confirmado a La Mar de Onuba que no se permite la salida al exterior del CETI.

Sólo los niños pudieron salir ayer, una hora, por primera vez desde que el Gobierno autorizó la salida de los menores.

El Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, responsable de los CETI, niega haber ordenado medidas de confinamiento extraordinarias en los CETI durante el estado de alarma.

«Tenemos miedo de exigir nuestros derechos, creemos que la Delegada o el director van a castigarnos luego», declaran varios internos a La Mar de Onuba.
por Perico Echevarría

 

 

7 de mayo de 2020. Por quinto día consecutivo, los residentes en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de Ceuta no han podido ejercer su derecho a disfrutar de las «franjas horarias» de relajación del confinamiento decretadas por el Gobierno, Como el resto de personas residentes o de paso en España, con independencia de su nacionalidad o situación administrativa, que desde el pasado sábado pueden salir a pasear o hacer deporte.

Sin motivo aparente, una norma no escrita y dictada por el director del Centro, Juan Manuel Durán, impide la salida al exterior a los internos. Desde que se decretó el estado de alarma tampoco se les ha permitido entrar o salir para realizar sus propias compras o hacer gestiones dentro de las limitaciones del confinamiento. Los niños del centro han tenido que esperar también estos cinco días. Ante la insistencia de sus padres, y según ha podido confirmar esta revista, ayer miércoles se autorizó, por primera vez, una salida «de una hora». El resto, tiene que esperar a que la dirección del centro decida, cuándo y cómo va a autorizar los paseos y actividades deportivas. 

Según dio a conocer ayer El Faro de Ceuta, la dirección pretende establecer unas listas en las que los internos deberán consignar su deseo de salir al exterior, y posteriormente se notificarán turnos y horarios de salida «por grupos». Así lo ha hecho saber este miércoles el personal técnico del centro a los solicitantes de asilo confinados, 24 horas después de publicarse en el digital ceutí. Desde el pasado sábado, día que entró en vigor el Real Decreto que establece las «franjas horarias» de desconfinamiento, nadie les había informado de la existencia de las listas.

Desde la Delegación del Gobierno en Ceuta la versión es otra: los internos sí sabían de ellas, pero, al menos hasta que esta revista se interesó por su situación, «ninguno ha solicitado apuntarse». Tanto el martes como ayer miércoles, personal de seguridad del centro han confirmado a esta revista tener instrucciones de no permitir la salida a ningún interno y de que así lo comunican a los que pretenden hacerlo. La versión ofrecida por la Delegación del Gobierno es falsa. Ayer mismo, y tras saber de la lista «por la prensa», algunos comenzaron a querer inscribirse. Pero la lista todavía no estaba disponible. Lo estará hoy jueves.

Esta revista ha intentado reiterada e infructuosamente recabar una explicación del director del centro de por qué se han establecido estas medidas específicas para los internos. Pero desde el pasado lunes, en ninguna de las ocasiones Juan Manuel Durán se encontraba en el centro. «Espere que voy a ver si está la moto… No, no está, habrá salido». No consta una explicación oficial de por qué se está limitando la libertad de circulación de las personas internas en el CETI Ceutí, ni de por qué hasta ayer mismo no se informó de «la lista» y del procedimiento impuesto a quien quiera salir a pasear1 o hacer deporte.

UNA ORDEN INJUSTIFICADA DE ORIGEN DUDOSO

Lo que no está claro es quién y porqué ha dado la orden de imponer esas condiciones de confinamiento más duras en los centros de estancia temporal de inmigrantes. Ninguno de los Reales Decretos aprobados por el Consejo de Ministros establecía condiciones especiales de clausura para los solicitantes de asilo o las personas migrantes en situación irregular. De hecho, en pleno estado de alarma se han realizado traslados a la península en el caso de Ceuta, y está prevista la expulsión de más de 600 tunecinos desde el CETI de Melilla a su país.

Desde la Dirección General de Inclusión y Atención Humanitarias, de la que depende la gestión de los CETI y todo lo relacionado con sus usuarios, se niega haber dictado ninguna instrucción al respecto. «Durante el estado de alarma los residentes en los CETI tienen las mismas limitaciones que el resto de los residentes en España». Cabe recordar que los CETI no son centros de internamiento, y que, en condiciones normales, sus usuarios pueden entrar y salir libremente a su voluntad. 

Fuentes del centro ceutí que prefieren mantener el anonimato señalan a la Delegada del Gobierno en Ceuta como responsable de la orden. También secundan esta versión, según los internos consultados, una trabajadora social del centro y una de las intérpretes, quienes ayer les dijeron que «no es culpa del director, es de la Delegada del Gobierno y del Jefe de Policía». 

Por su parte, un portavoz autorizado de la Policía Nacional en Ceuta, tras ser informado de estos comentarios, negaba ayer por la tarde que el cuerpo haya tenido nada que ver con el confinamiento reforzado y alargado en el CETI, y mostraba su extrañeza por lo supuestamente dicho sobre la Delegada del Gobierno, la ex diputada y veterana militante socialista Salvadora Mateos. «Es raro, ya que las competencias son de la Dirección General en Madrid, y una orden de ese tipo sólo se puede tomar allí». 

Preguntado por cuál será la actuación de la Policía si los internos intentan salir, se les niega ese derecho, y resulta necesaria la intervención de agentes, el portavoz admitió no saber a qué atenerse, al «desconocer si existe alguna orden al respecto». Así, a petición de La Mar de Onuba, el citado portavoz realizó ayer mismo las averiguaciones precisas. En torno a las ocho y media de la noche se ponía en contacto con nuestra redacción y aseguraba que, tras haber consultado con la Dirección General en Madrid, podía confirmar que no existe ninguna orden ni normativa que limite la libertad de movimientos de los internos del CETI más que la del resto de los ciudadanos. Las medidas impuestas por la dirección no estás justificadas, y los residentes pueden entrar y salir del centro siempre que cumplan las condiciones del confinamiento por la pandemia de COVID19. 

Es decir, para realizar compras de alimentos y artículos primera necesidad, realizar gestiones urgentes, o pasear y hacer deportes durante las franjas horarias previstas para ellos. Si requirieran la ayuda de la Policía, esta «actuaría en consecuencia» con la información recibida de la Dirección General en Madrid. Esta no ha ordenado ningún «sistema de listas». Además, salvo el caso de una menor que se contagió en un hospital y sanó totalmente antes de regresar al centro, no constan casos de contagios o enfermedad que precisen medidas extraordinarias de aislamiento. En eso son afortunados, ya que como puede verse en varias imágenes y vídeos publicados por La Mar de Onuba, en el centro no se garantizan las medidas de «distanciamiento social» . De haber habido algún afectado, el contagio habría sido masivo en estos casi dos meses. 

No obstante, es poco probable que haya muchos internos que discutan las instrucciones de la dirección del centro. «En realidad tenemos miedo, pensamos que la Delegada y el director van a castigarnos luego y van a rechazar nuestro asilo o nos van a bloquear aquí», han declararon varios de ellos a esta revista. Preguntados por las razones de ese miedo, injustificado, en principio, en un estado de derecho, todos coinciden en que «hay casos de gente que pasa aquí más tiempo de lo normal. Hay un chico marroquí, ateo, que se enfrentó con la abogada del centro porque sólo te recibe cuando ella te cita. Un día se puso nervioso y le gritó y tiró cosas. Lleva un año y nueve meses aquí. No es normal. Todos conocemos su caso. No queremos que nos pase lo mismo».


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