Stay Homas, el trío musical del confinamiento

Stay Homas, fotografiados por su vecino. / Cedida
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Han perdido la cuenta de las entrevistas que han concedido en las últimas semanas. Dicen llevar un ritmo medio de unas dos por día. Televisiones, radios o periódicos digitales se han interesado por ellos. Incluso el prestigioso medio estadounidense The New Yorker les dedicó espacio. “Nos dejó bastante locos”, afirman. Son el grupo musical revelación, sin duda, de este confinamiento obligado por la pandemia de coronavirus. Rai Benet, Klaus Stroink y Guillem Boltó forman, desde que empezó el estado de alarma, Stay Homas. Una banda improvisada que narra desde Barcelona y para el resto del mundo, día a día, la situación que vivimos a ritmo de reggae, bossa-nova, funk, rock, trap o hip-hop.

Stroink, Benet y Boltó comparten piso en la ciudad condal. Los dos primeros son integrantes del grupo Búhos. El último forma parte de Dr.Prats. Como otros tantos músicos en el panorama estatal, comenzaron a dedicar parte de su tiempo en el confinamiento a tocar. Benet es bajistaaunque se defiende con la guitarra, según hemos comprobado en sus vídeos. Stroink es trompetista y Boltó, trombonista. Estos días de confinamiento tiran, además, de otros instrumentos caseros tales como un cubo de fregarEn su canal de Youtube algunas de sus canciones superan las 200.000 visualizaciones y en su cuenta de Instagram superan los 247.000 seguidores. Todo, en solo tres semanas. Desde que comenzó el estado de alarma.

“El primer día estábamos haciendo un vermut en la terraza, con la guitarra, como siempre. Y decidimos hacer una canción sobre el tema para pasar el rato, sobre todo. Fue bien, a la gente le gustó, nos pidieron otra y dijimos de animarnos”, señala Rai en una conversación mantenida por videollamada con cuartopoder.

La primera canción, titulada Coronao, es un ritmo bossa nova. “Eu vai morir da pena. Estou em cuarentena. COVID-19 na minha vena. Mais e muito melhor que a trena!”, comienza un tema en el que Guillem hace la percusión con un cenicero, Rai toca la guitarra y Klaus hace palmas. Los tres cantan. La segunda canción se llama Stay Homa. Un reggae, con la colaboración, teléfono móvil mediante, de Sr Wilson. “Stay at homa. Lávate las manos, lávatelas con jabouna. Lávate las manos con jabón. Es poca toda precaución”, dice un trozo de la letra.

Con esta segunda, afirman, ya se les fue el asunto de las manos. “Corrió por Whatsapp mucho, se la mandamos a nuestras madres y de ahí pasó a grupos de trabajo, amigos, etc. Ha dado la vuelta al mundo”, afirma Guillem. De hecho, sus canciones han sido difundidas en redes sociales por artistas musicales de la talla de Rubén Blades o Michael Bublé. Y personalidades como el alcalde de Río de Janeiro. “No sé, hay cosas muy raras”, reconoce Guillem.

“Al principio colgamos un vídeo sin más. Al ver que se creaba mucho bullicio y que teníamos muchas expectativas de la gente, al final nos pusimos a hacer una canción cada día, más en serio. Todavía estamos como asimilándolo un poco porque es muy fuerte cómo está yendo de rápido todo”, insiste Guillem.

Los toques de humor o ironía son una constante en las canciones. Especialmente algunas, sobre todo, de las primeras. “Hay veces que nos salía más al principio de forma espontánea, vamos cambiando la visión desde la que lo contamos todo. Al principio quizás había más referencias directas al coronavirus, ahora ya no tanto. Todo está más implícito. Pero de todas formas no nos hemos parado a querer contarlo de una forma o de otra. Igual la semana pasada hacía días más nublados e igual salieron canciones más así”, explica Guillem.

Lo que sí ha cambiado mucho es el tiempo de dedicación. Su primer objetivo era “pasar el rato”. Ahora, eso se ha superado. “Antes dedicábamos un ratito al día y ahora estamos casi 24 horas al día con esto. El comedor es una oficina, no tenemos tiempo ni para Netflix ni Fifas, que es algo que cantábamos al principio”, apunta el trombonista.

La banda, como es obvio, todavía ni siquiera ha debutado en directo. Es, de momento, un grupo musical “virtual”. Pero ya se han animado a programar un primer debut sobre el escenario, con público. Tienen reservada la sala Apolo de Barcelona para el próximo 31 de Julio. En el momento en el que se sacaron a la venta las más de 1.000 entradas, se agotaron en 15 minutos.

“Dijimos: vamos a tirarnos a la piscina. No teníamos ni idea de qué iba a pasar con las entradas, era obvio que no pensábamos que se fueran a agotar en 10 minutos. Tampoco sabíamos si las venderíamos todas. Tampoco sabemos si se va a acabar aplazando por la situación sanitaria. Tenemos una responsabilidad sobre eso, esperemos que todo vaya bien y que se pueda hacer, si no, cuando se pueda hacer, se hará”, resume Guillem desde el otro lado de la pantalla del ordenador.

Una de las notas que aporta calidad y originalidad a las grabaciones de Stay Homas son las colaboraciones de otros artistas que entran vía móvil. Las han tenido de diferentes estilos musicales: Pablo Sánchez (Ciudad Jara), Panxo (Zoo), El Kanka, María José Llergo o Sara Socas entre otras personas.

“Algunas han venido de iniciativa nuestra, otra gente se nos ha ofrecido. Hay una historia detrás de cada una de ellas. La primera sí que fuimos nosotros que le dijimos a Sr Wilson que se grabara en el teléfono. Después mucha gente se nos propuso o a gente que nos gusta se lo hemos dicho”, apunta Klaus. “Queremos mantener de todas formas también el hecho de hacer canciones por nosotros mismos”, añade Guillem.

La situación de muchos sectores económicos en este país, por no decir, de todos, es preocupante debido a la paralización de actividades. El sector cultural es uno de los que más se puede haber afectado. No hay conciertos, no hay teatro, no hay rodajes de películas, no hay librerías abiertas.

“Al principio nos preocupaba mucho la situación, nos habíamos quedado en el paro. Las giras con nuestros grupos se habían cancelado. No sabemos qué panorama nos vamos a encontrar cuando salgamos de aquí. En este país en concreto, siempre que hay una crisis o recesión la cultura pilla mucho. Toda la gente, montadores, técnicos, gente relacionada con eventos y cultura va a pasarlo mal. Cuando se retome la actividad, nosotros seguramente no podremos hacer conciertos hasta más tarde, a lo que hay que sumar que no habrá ayudas para este sector seguramente”, reflexiona Klaus. “Yo me he dado de baja de autónomos hasta nuevo aviso, hasta que no volvamos a un escenario”, remata Guillem. Mientras tanto, seguirán con sus vídeos, inicio de una carrera musical que no sabemos cómo acabará pero que seguro ellos no olvidaran cómo empezó.


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