Sin hielo seco chino, no hay vacunas en EEUU

por Eduardo Madroñal

 

Los primeros camiones de reparto urgente comenzaron este domingo a salir de la planta de Pfizer en Portage (Michigan, EE.UU.) con los primeros contenedores de vacunas contra la COVID-19. Una distribución de los viales que deben ser transportados a temperaturas ultra frías en todo su recorrido. La vacuna de Pfizer debe almacenarse a -70 ° C. Esta necesidad ha aumentado la demanda mundial de hielo seco.

Y mientras el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha elogiado el lanzamiento de las vacunas COVID-19 en su país, los fabricantes de hielo seco y  proveedores de máquinas de China están trabajando a pleno rendimiento para responder a la creciente demanda de la cadena de frío, en la que el hielo seco juega un papel indispensable, por lo que algunas empresas chinas han visto que los pedidos para exportar a Estados Unidos han aumentado de 10 a 20 veces respecto al año anterior, un hecho sin precedentes.

Y ha posible atenderla porque el sector de fabricación de equipos de hielo seco de China está funcionando a tope para satisfacer las necesidades de transporte de la vacuna COVID-19 a lo largo y ancho de Estados Unidos. Debido a que, por ejemplo, Cold Jet, un fabricante de equipos de ese tipo con sede en Estados Unidos haya recibido tal cantidad de pedidos que superan su capacidad de producción. Lo que se produjo después de la explosiva demanda de Pfizer tanto de hielo seco como de máquinas de producción para ello.

Pfizer planea ofrecer hasta 1.300 millones de dosis el próximo año, mientras que Moderna espera producir hasta 1.000 millones de dosis el próximo año. Dosis tan grandes de las vacunas, junto con el hecho de que la mayoría de las vacunas requieren al menos dos inyecciones, necesitarán de una cantidad sin precedentes de hielo seco para almacenarlas y distribuirlas en las adecuadas condiciones.

Ante la creciente escasez, la propia Pfizer está ampliando su línea de producción de hielo seco. Y ampliará su capacidad de hielo seco produciendo 100 toneladas de hielo seco al día, cuando solo produce ahora una docena de toneladas. Pero para ello necesita nuevo equipo de producción que ha encargado a empresas chinas.

Las interrupciones logísticas debido al brote de la COVID-19 han provocado en Estados Unidos una creciente escasez de contenedores y el aumento de los precios de la carga aérea, lo que, a su vez, ha aumentado la presión en el suministro de hielo seco y la distribución de máquinas para fabricarlo. De hecho, los expertos de la industria consideran que la escasez de hielo seco empeorará aún más con el lanzamiento de más vacunas, y es posible que no mejore hasta dentro de medio año.

La escasez de hielo seco se ha observado tanto en Estados Unidos como en Europa, y las compañías chinas esperan entregar todos los productos de hielo seco a sus clientes de Estados Unidos, y a Europa en febrero y marzo del próximo año. El problema actual es el tiempo de entrega, extremadamente corto. Normalmente, el ciclo de producción para una pieza de equipo es de tres o cuatro meses, pero ahora se está reduciendo a dos meses.

Tales máquinas pueden producir hielo seco que permite que la temperatura de transporte se mantenga en torno a -78 C durante una semana, y el dióxido de carbono utilizado para fabricar el hielo seco se encuentra dentro de los estándares exigidos a los aditivos alimentarios, y su coste de producción es una cuarta parte del producido en Estados Unidos.

Sin embargo, las materias primas pueden representar algunas limitaciones en la producción, ya que la capacidad de producción química se ha reducido, lo que resulta en la reducción del dióxido de carbono. Esta es una gran limitación para la producción de hielo seco y eleva los precios del mercado. Por ello, los precios de los equipos de fabricación de hielo seco y de hielo seco se han duplicado este año debido a la pandemia, y probablemente se duplicarán nuevamente el próximo año con el lanzamiento de más vacunas.


Eduardo Madroñal Pedraza, colaborador de La Mar de Onuba, nació el año 1951 en Madrid, el año 1951, de raíces andaluzas paternas y castellanas maternas. Fue velocista y jugador de balonmano. De una clase social, eligió otra práctica social. Fue, por el  artículo 191 del Código Civil franquista, «padre soltero» de una hija de madre desconocida. Estudió Psicología. Trabajó 7 meses como repartidor de codornices y 7 años como administrativo en Uralita. Acabó Psicología; fue profesor de inglés (6 años en colegio privado y 4 años en instituto por oposición. Con la LOGSE se cambió a orientador educativo. Anomalías se titula su tercer libro de poemas. Colabora en diversas publicaciones (De Verdad, Chispas…) en formato digital e impreso. Es militante de Unificación Comunista de España, miembro de Recortes Cero, e integrante de la Mesa Estatal por el Blindaje de las Pensiones. Profesor aprendiz, psicólogo inapropiado, orientador peregrino, demócrata distinto, patriota inusual, comunista extraño, padre inesperado, abuelo chocante, amante inhabitual, y alguna anomalía más.

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