La silueta macabra

¿Y si te dijera que cierro los ojos y veo aquella silueta macabra de la torre recortando el horizonte?

Tardaste demasiado en creerme. Cualquier estrella de agosto te habría respondido. ¡Siempre el mismo vacío sin ti!

Y ahora, con esta verdad que me arde en las manos, quisiera volver. Contigo, sin ti, conmigo… Aunque esté todo perdido, aunque sea por esos ojos verdes que me llevaron al precipicio.

La puerta está abierta. A pesar de que el alma se quedó sin lágrimas. Por ti.

Si supieras la de veces que he querido perderme en tu mundo. Desde esa misma torre, vi un campo de olivos que me amarró a ti.

Sigo caminando, pero a veces miro atrás para contemplar la peña.

Ha sido todo tan duro, las despedidas, los encuentros… Pero es increíble la paz que sigues dándole a mi alma.

Qué más da que unas calles de piedra hayan quedado vacías. Qué más da que los rosales de mi ventana estén ya secos (a fin y al cabo, no fuiste más a verlos). Pero yo fui a tu encuentro. Y me estabas esperando.

Ahora, es otra ciudad la que nos observa, pero, al llegar la noche, siempre tropiezo con la misma conclusión: tu camino y el mío fueron juntos siempre. Como líneas paralelas, como líneas paralelas que no se unirán.

Mari Ángeles Solís del Río 

@mangelessolis1 

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