Rajoy y Casado airean como un éxito la sentencia que condena la corrupción en el PP

El Tribunal Supremo ha notificado este miércoles la sentencia de la llamada Época I de la trama Gürtel (1999-2005) y ha confirmado en líneas generales las condenas impuestas por la Audiencia Nacional a los principales líderes de esta red de corrupción, así como la que recibió el Partido Popular por lucrarse del entramado empresarial liderado por Francisco Correa. El Alto Tribunal confirma la comisión en esta causa de delitos de cohecho (activo y pasivo), falsedad en documento mercantil, malversación de caudales públicos, prevaricación, asociación ilícita, fraude a la administración pública, blanqueo de capitales, delitos contra la hacienda pública, tráfico de influencias, apropiación indebida, o exacciones ilegales. El PP fue condenado por la vía civil a devolver 245.000 euros que obtuvo de fondos ilícitos a través de los ayuntamientos madrileños de Pozuelo de Alarcón y Majadahonda. Esa pena es ratificada ahora por el Alto Tribunal.

Mariano Rajoy y su mensaje

Sin embargo, para el ex presidente del Gobierno Mariano Rajoy esta sentencia le pasa de largo pese a ser el líder del partido ahora condenado. Ha celebrado este jueves Rajoy que la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo haya calificado de excesivo que el tribunal de la Audiencia Nacional que juzgó la primera época de la trama Gürtel diera por acreditada en su sentencia la existencia de una caja ‘B’ en el PP, lo que motivó la moción de censura que provocó su salida de Moncloa. A través de un comunicado difundido en Twitter, Rajoy ha recordado que el pasado 31 de mayo de 2018 señaló ante el Congreso de los Diputados que la sentencia de Gürtel no condenaba al Ejecutivo «ni a su presidente ni a ninguno de sus miembros» ni tampoco al Partido Popular o cualquiera de sus militantes. En el mismo, Rajoy ha querido agradecer «a todos los españoles» que le «han honrado con su confianza durante los años» en que se dedico a la actividad política, «y muy especialmente durante» su etapa al frente de la Presidencia del Gobierno. «También a los militantes y simpatizantes del Partido Popular por el apoyo que me han prestado siempre y en todo momento. Confío en que esta reparación moral les anime a seguir trabajando sin desfallecer por el bienestar, las libertades y la concordia entre españoles, valores que hoy percibo más necesarios que nunca», ha añadido. Así, el que fuera jefe del Ejecutivo ha insistido en que la sentencia del Tribunal Supremo recoge que «no puede afirmarse la autoría del PP como autor de delitos de corrupción y prevaricación irregular al no solicitarse su condena en tal sentido y haber sido traído al proceso como partícipe a título lucrativo.Jugando al despiste con la Caja B
La dirección nacional del PP trata de vender la idea de que la sentencia dice que no hubo una caja B, pero lo cierto es que los magistrados del Supremo dan por acreditado que el PP se benefició de los negocios de la trama Gürtel en su primera época (1999-2005) y hacen referencia, como ya hizo la Audiencia, a un «auténtico y eficaz sistema de corrupción» creado entre Francisco Correa y cargos del Partido Popular mediante manipulación de la contratación pública en comunidades y ayuntamientos gobernados por ese partido. Por más que les pese, la Audiencia Nacional consideró probado que el partido tenía desde al menos 1989 una estructura «financiera y contable paralela a la oficial» que se nutrió de aportaciones de la trama corrupta. El Supremo cuestiona este asunto porque ese asunto no se juzgaba -sigue investigándose aparte- y no se puede afirmar una responsabilidad penal sin acusación o defensa.

Jugando al despiste con la Caja B

La dirección nacional del PP trata de vender la idea de que la sentencia dice que no hubo una caja B, pero lo cierto es que los magistrados del Supremo dan por acreditado que el PP se benefició de los negocios de la trama Gürtel en su primera época (1999-2005) y hacen referencia, como ya hizo la Audiencia, a un «auténtico y eficaz sistema de corrupción» creado entre Francisco Correa y cargos del Partido Popular mediante manipulación de la contratación pública en comunidades y ayuntamientos gobernados por ese partido. Por más que les pese, la Audiencia Nacional consideró probado que el partido tenía desde al menos 1989 una estructura «financiera y contable paralela a la oficial» que se nutrió de aportaciones de la trama corrupta. El Supremo cuestiona este asunto porque ese asunto no se juzgaba -sigue investigándose aparte- y no se puede afirmar una responsabilidad penal sin acusación o defensa.


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