PP-Granada: del autogolpe de la Nazarí al caso Marchelo

Una batalla partidista interna, soterrada, desembocó en una vistosa operación policial donde, según el juez, la policía hizo relatos folletinescos.

«No fue la izquierda la que movió los hilos para echar a Pepe Torres de la Alcaldía de la ciudad de Granada, ni mucho menos. Versión que algunos siguen vendiendo aún hoy sin pruebas y con escasa convicción.»

 

por Pepe Fernández

 

Lunes, 1 de noviembre de 2021. Desde hace una semana, José Torres Hurtado, exalcalde de Granada, tarda más tiempo del habitual para ir de un sitio a otro por la ciudad donde lo ha sido todo en términos políticos: alcalde y jefe orgánico y espiritual del PP provincial desde que Javier Arenas le encomendó hace años la misión de organizar el partido allí.

Y tarda más en sus recorridos porque gente que ni conoce le para para saludarle y felicitarle por su reciente absolución en una pieza más – y van cinco- de una de las marañas político judiciales más descaradas que se han visto en décadas en Andalucía.

Por si faltaba algún indicio para corroborar la pestilencia que rodeó la Operación Nazarí, en el amanecer granadino del 13 de abril de 2016, cuando Pepe Torres en pijama tuvo que hacer sus necesidades con la puerta del baño abierta y un guardia vigilándole, lo que se está viendo ahora en el desenlace confirma las peores sospechas. Las mismas que se tuvieron ya aquella mañana al ver apostadas desde hora temprana cámaras de TV frente al domicilio del alcalde. ¿Quién les avisó y con qué intenciones?

Por aquella época el ‘ejemplar’ Ignacio Cosidó manejaba la Policía de este país, incluida la dependencia orgánica de los agentes de Policía Judicial. Un tipo, Cosidó, capaz de presumir por Whatsapp de controlar la Sala II del Supremo ‘por detrás’. Sí, donde trabaja el Sr Marchena.

No fue la izquierda la que movió los hilos para echar a Pepe Torres de la Alcaldía de la ciudad de Granada, ni mucho menos. No al menos al margen del debate político rutinario. Versión que algunos siguen vendiendo aún hoy sin pruebas y con escasa convicción. La Nazarí tiene todos los ingredientes de una operación impulsada desde dentro del propio Partido Popular con el fin de liquidar políticamente al «tractorista de Píñar», mote que le pusieron siendo delegado del Gobierno de Aznar. Cuestiones domésticas, sí, pero con el paso del tiempo de dimensiones regionales y nacionales.

Con Cosidó a los mandos, todo podía pasar

Por aquella época el ‘ejemplar’ Ignacio Cosidó manejaba la Policía de este país, incluida la dependencia orgánica de los agentes de Policía Judicial. Ex alto cargo de Interior cuyos métodos han generado abundante literatura judicial en causas abiertas contra el uso del PP de las cloacas del Estado en beneficio del propio partido y de algunos de sus dirigentes. Un tipo, Cosidó, capaz de presumir por Whatsapp de controlar la Sala II del Supremo ‘por detrás’. Sí, donde trabaja el Sr Marchena.

En Granada era pública y notoria la excelente relación entre el senador Sebastian Pérez, aspirante desde hacía años a suceder a Torres Hurtado en el sillón de alcalde, con el ‘pulcro’ Cosidó. También ha presumido Pérez de su buena relación con Francisco Martínez, otra figura relevante del PP en Interior, el ministerio de los polis buenos y malos.

Estamos hablando de un suceso judicial, con informes policiales ‘folletinescos’ según el juez sentenciador, al que la autoridad judicial instructora da curso hace cinco años jaleada por la Fiscalía, empresarios cabreados que dan la cara, abogados de doble carambola y también algún embozado oculto

Aunque el propio Sebastian Pérez me ha desmentido en varias ocasiones su intervención en el ‘asesinato’ político de Pepe Torres, – «te juro que no sabía nada, nada de nada»- los hechos probados y las sentencias aportan tantos interrogantes que necesariamente  le sitúan en el escenario del crimen con capacidad suficiente como para contar más de lo que ha contado. Pérez hace meses ha desaparecido de la escena política granadina tras darse de baja del PP, (dicen que el PP no la ha cursado todavía) aunque manteniendo el acta como concejal no adscrito, sillón municipal clave en el ajustado equilibrio de las fuerzas políticas granadinas para controlar el gobierno de Granada.

El silencio de Juanma

Otro hecho que viene a confirmar que lo de la Nazarí ha sido un autogolpe del propio PP, es el silencio institucional en la dirección de Juan Manuel Moreno tras tener sobre la mesa una sentencia judicial – por cierto, firmada por el mismo juez que condenó a Juana Ramos- en la que quedaba absuelto de polvo y paja Pepe Torres, quien ha sido en el PP andaluz algo más que un militante de base. Libre de sospechas también ha quedado su concejal de Urbanismo Isabel Nieto, autora de una serie de artículos  en Confidencial Andaluz  en 2016 explicando su intervención en las distintas piezas de la causa.

Otro hecho que viene a confirmar que lo de la Nazarí ha sido un autogolpe del propio PP, es el silencio institucional en la dirección de Juan Manuel Moreno tras tener sobre la mesa una sentencia judicial

Vale que el jefe del PP andaluz no realice  una declaración expresa en público, pero ni en privado ha tenido tiempo para llamar al absuelto Pepe Torres y enviarle ese abrazo de confort del partido por el que tanto peleó durante décadas el político granadino. El ex alcalde de Granada se ha tenido que conformar solo con una llamada formal, de trámite, solo una de la actual dirección, la de la Secretaria General Loles López, cuya breve conversación no debió ser plato de buen gusto para la Sra. López ya que Torres, tras agradecerle la llamada, afeó el comportamiento del partido en Andalucía en la causa Nazarí y concretamente con su persona.

Vapuleo del Juez a la UDEF

Para centrar algo más el asunto, estamos hablando de un suceso judicial, con informes policiales ‘folletinescos’ según el juez sentenciador, al que la autoridad judicial instructora da curso hace cinco años jaleada por la Fiscalía, empresarios cabreados que dan la cara, abogados de doble carambola y también algún embozado oculto, además lógicamente de los agentes policiales intervinientes.

La sentencia última, sobre la pieza separada del caso Obispo Hurtado, que por su interés público reproducimos aquí en su integridad, recoge una considerable colección de zascas y críticas severas hacia la labor de los agentes policiales que han intervenido. Hecho verdaderamente insólito o poco habitual en la literatura de sentencias judiciales.

Esperpéntico, desafortunadas, tendenciosas, contradictorio, dudas sobre su certeza, inexactitudes groseras… son algunas de la expresiones que pueden leerse en la sentencia aplicadas a los informes aportados en esta causa por los agentes de la Unidad de Delitos Económicos y Fiscales de la Policía Nacional (UDEF).

Especialmente claro se muestra Manuel Piñar Diaz, Magistrado-Juez del Juzgado de lo Penal Nº 1 de Granada, en este párrafo:

«Por eso en un informe (policial) serio y riguroso, nunca se deberían introducir opiniones y soflamas vertidas dentro del control político de unos partidos sobre otros, pues esas opiniones suelen ser muy distorsionadoras y nada útiles a la hora de acrecentar la verosimilitud del hecho a investigar, son pena de trasladar al informe inexactitudes groseras, como ocurrió en este caso, donde unos representantes de partidos políticos denuncian en prensa graves irregularidades o cientos de metros construidos al margen de la licencia, donde solo hubo una diferencia de unos  centímetros en la altura  de algunos techos por la colocación de escayolas, calificada por la sentencia del Tibunal Superior de Justicia de 13 de mayo de 2021 de infracción leve».

Y por si faltaban elementos extraordinarios rodeando la Operación Nazarí, conviene fijarse que a raíz de este autogolpe en clave interna granadina del PP, comenzó un sismo de cierta intensidad cuya conclusión final al cabo de los meses es que el PP ha perdido la alcaldía de Granada en favor del PSOE, pasando por Ciudadanos, otra película de Halloween con Luis Salvador de protagonista. Mientras todo esto sucedía, Moreno Bonilla era informado, pero guardaba silencio en San Telmo, algo despreocupado, seguramente porque entonces no creía que los de Génova 13 , Casado y García Egea, acabarían apareciendo en sus peores pesadillas a medio plazo. De hecho, el control  político del PP de Granada, a día de hoy, se ejerce más desde Madrid que desde Sevilla/Málaga.

Un antes y un después de la O.Nazarí

En la derecha granadina, por tanto, existe un antes y un después de la llamada Operación Nazarí. El intento de colocar a Torres Hurtado como la cabeza de una trama de corrupción inmobiliaria ha durado cinco años y mucho dinero del contribuyente, pero ha fracasado porque no era verdad. Todo ello, ojo, denunciado inicialmente por un ‘testigo protegido’, ‘el ronco’ de los polis, Jacobo de la Rosa, funcionario, al que una exhaustiva investigación patrimonial, por cuenta de los imputados, le atribuía un extraordinario patrimonio personal inexplicable e injustificable con su sueldo de funcionario en el área de Urbanismo de un ayuntamiento capitalino. La Justicia se negó a considerar la denuncia en enriquecimiento ilícito presentada por la concejal de Urbanismo contra De la Rosa.

Parece por tanto que el PP granadino sale de una y se mete en otra causa por corrupción y sin solución de continuidad. Reina cierta desmotivación entre la militancia. Muchos creen que será más de lo mismo y es hasta posible que tras quince años de instrucción la palabra prescripción sea muy empleada en la vista.

Ha sorprendido su no comparecencia en el último juicio de la pieza Obispo Hurtado y parece que esa será su linea a partir de ahora en lo que queda, estar ‘indispuesto’ el día que toque juicio. En Granada últimamente se empiezan a preguntar ‘¿Dónde está Jacobo de la Rosa?’

Para el PP la crisis abierta hace cinco años en Granada es agua pasada, como la del Darro. Eso forma parte hoy de argumentario oficial. Dicen que solo miran al futuro, que para eso han cambiado de caras y de personas, aunque el nuevo presidente Francisco Rodríguez se estrenó confesando en su toma de posesión ser admirador y seguidor del ejemplo político de su tío carnal José Guerrero,  alcalde que fue de Alhendín y donde él empezó de concejal. (Hoy es alcalde).

A José Guerrero le espera después de quince años el banquillo de los acusados por el Caso Marchelo, junto a 15 procesados más, sumario del que se habla poco pero que pronto se verá en su correspondiente vista oral y pública después de quince años de instrucción. Junto a los políticos y técnicos, aparecerán en escena apellidos muy sonoros y conocidos como Rodriguez Acosta o Muñoz Tamara, entre otros.

El ‘Caso Marchelo’ y el futuro del PP

Parece por tanto que el PP granadino sale de una y se mete en otra causa por corrupción y sin solución de continuidad. Reina cierta desmotivación entre la militancia. Muchos creen que será más de lo mismo y es hasta posible que tras quince años de instrucción la palabra prescripción sea muy empleada en la vista. Hago notar, no obstante, la pena ética y moral que pesa sobre el exalcalde de Alhendín al juzgarse si se autoadjudicó para sí mismo una recalificación urbanística millonaria o no. A la izquierda le vendrá el asunto que ni de perlas para hacer leña del PP.

Para muchos militantes del PP granadino el que circule con cierta intensidad el nombre de Marifrán Carazo, Consejera de Fomento, Infraestructuras y Ordenación del Territorio de la Junta, liderando de futuro la recuperación de la alcaldía de Granada, incluso el partido, despierta ciertas esperanzas de cambio de rumbo y estilo. Lo visto y vivido hasta ahora no es el camino para unir y ganar elecciones, me indica un veterano que a punto ha estado de romper el carné. «Prefiero olvidar» afirma.

Pero nos quedará como homenaje a la presunción de inocencia la foto balconera con el alcalde Pepe Torres saliendo a la calle en calidad de detenido, escoltado por policías, con cartones superpuestos para evitar que los periodistas gráficos capten su imagen. Una imagen que, a la postre, le ha hecho más daño al PP mandándolo a la oposición que a Torres Hurtado, tan solo obligado ahora a dedicar más tiempo a sus nietos y a largos paseos por Granada, camino de su beatificación laica, agradeciendo a los granadinos sus felicitaciones callejeras por haber logrado que se limpie su honor y su imagen.

Pepe Fernández es Periodista. Editor y Director de Confidencial Andaluz.
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