“Políticamente bueno”

Defiende el reputado abogado y profesor universitario sudamericano Robert R. Téllez Chávez que “cuando un político tiene sensibilidad, amor por la política y claridad en las ideas para que estas se transformen en realidades útiles, fructuosas para la población, podemos decir que esa persona es, políticamente, buena. Un buen político tiene que disponer de virtud política, una mezcla de espíritu de justicia, verdad, honestidad y sentido de vida, alguien con principios pero al mismo tiempo fuerte de espíritu, que se anticipa a los hechos y se adapta rápidamente a las realidades”.

Ruperto Gallardo (Huelva 1968), concejal y diputado no adscrito en el Ayuntamiento de Huelva  y en la Diputación Provincial, Rupe para amigos y conocidos, es un liberal clásico, lo que le sitúa, aunque no lo diga, en posiciones más cercanas a la derecha económica que en las que cree y defiende quien firma este artículo, pues Rupe cree por encima de todo en la empresa y en la industria como motor de la sociedad, y este autor es un hombre de la izquierda, también clásica, más proclive a que la gasolina provenga de la cosa pública.

Sin embargo, hay un de encuentro cuando Rupe afirma rotundo que para todos los políticos, en todos los niveles territoriales, “la primera preocupación debe ser acabar con la pobreza y la desigualdad que produce el paro”, y sobre todo, cuando reclama que “las administraciones centren sus recursos, sobre todo, en infraestructuras y proyectos con sentido común”.

Y sentido común es precisamente lo que Ruperto Gallardo ha llevado este miércoles al Pleno de la Diputación Provincial, donde ha defendido una moción que pretende implicar a las administraciones públicas en el fomento de la vivienda colaborativa, senior cohousing, con el objetivo de facilitar el envejecimiento activo y el interés público y social de estos proyectos.

El fenómeno del “Senior Cohousing” se desarrolla en Europa y América desde hace años. En el caso de España, Andalucía ha sido pionera con varias iniciativas de este tipo, consistentes en la puesta en marcha, en régimen similar al de una cooperativa, de formas de vivienda alternativas a las residencias de mayores o los pisos tutelados, que no siempre ofrecen la solución deseada a las personas de edad avanzada.

Y es que, con independencia de que sea más o menos activo, hay un hecho cierto en el envejecimiento de la población, que tiene que ver con la soledad de las personas mayores. Tanto, que en países como Reino Unido hasta se ha habilitado recientemente una Secretaria de Estado (equivalente en España a una Ministra) para luchar contra la soledad, al considerarla un problema nacional y de Estado, una “epidemia” que padecen nueve millones de ciudadanos de aquel país.

Como defendía hace unas semanas nuestro colaborador Javier Polo en La Mar de Onuba, “la soledad no elegida es un serio problema. Si además esta se presenta en el ocaso de tu vida, cuando tu realidad física y psicológica necesita más que nunca de compañía, es un drama. Un drama en el que aún no hemos reparado porque nuestro clima nos facilita más la interacción con nuestros vecinos y porque nuestras tradiciones mediterráneas nos hace más proclives a alternar y a compartir; pero del que no nos libraremos a medida que vayamos cumpliendo años y nos vayamos volviendo más dependientes”.

Una realidad que ya está llamando a las puertas de los españoles y de los onubenses, y frente a la que propuestas como las cooperativas de viviendas colaborativas que ha defendido Rupe Gallardo en el Pleno de la Diputación son respuestas que “se anticipan a los hechos y se adapta rápidamente a las realidades”.

Rupe suele mostrarse “cansado” de brindis al sol en los plenos, reniega de mociones que “te hacen quedar bien con la gente al mismo tiempo que la estás engañando”, y se ufana de que la mayoría de sus iniciativas desde que ocupa escaños en la Diputación y en el consistorio capitalino son aprobadas. En un momento en que los partidos utilizan cualquier plataforma, incluida hasta la más pequeña de las administraciones públicas, para intercambiar reproches, desprecios y zancadillas, la moción de Gallardo sobre senior cohousing -aprobada este miércoles por unanimidad- demuestra una vez más que es un político dotado, como escribía Téllez Chávez, de “sensibilidad y claridad en las ideas para que estas se transformen en realidades útiles, fructuosas para la población”. Y con esos mimbres, y parafraseando al profesor de allende el Atlántico, podemos decir que “esa persona”, Rupe Gallardo en este caso, a pesar de las evidencias ideológicas  que nos separan es, “políticamente, bueno”.

Perico Echevarría es director de La Mar de Onuba.

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