Películas sin besos: La industria audiovisual en tiempos de coronavirus

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La crisis del coronavirus ha tenido un fuerte impacto en todos los ámbitos del sector audiovisual, desde la preproducción de proyectos a la exhibición presencial (ya sea en salas comerciales o en festivales de cine). A mediados de marzo, cuando la gravedad de la COVID-19 fue haciéndose patente a escala global, se paralizaron los rodajes cinematográficos en todo el mundo. Los programas televisivos, por su parte, tuvieron que adaptarse a la nueva situación, buscando recursos técnicos y creativos para producirse con los presentadores desde sus casas. Sólo así han podido seguir emitiéndose durante la cuarentena programas como Late Motiv (#0, Movistar+) o Lo de Évole (La Sexta), entre otros.

 

Al mismo tiempo, los espectadores han estado confinados en sus casas, consumiendo contenidos audiovisuales a través de plataformas de vídeo bajo demanda. Con el cierre de las salas de cine, este cambio en los hábitos de consumo que se venía detectando en los últimos años se ha visto reforzado de manera obligada. En el caso de la plataforma Filmin, por ejemplo, los visionados de su catálogo han aumentado más de un 70% desde que comenzó el confinamiento.

Ahora, en plena desescalada, el regreso a la actividad de las industrias audiovisuales continúa generando muchas dudas. Hasta que el coronavirus deje de ser una amenaza latente, ¿qué medidas se deben tomar para garantizar la seguridad de todas las personas que participen en un rodaje? ¿Cómo pueden verse afectados los propios contenidos audiovisuales por esta crisis? ¿Y qué sucederá con la exhibición y el consumo de productos audiovisuales en los próximos meses?

La “nueva normalidad” en los platós y sets de rodaje

El “Plan para la transición hacia una nueva normalidad” del Gobierno de España ya incluye una serie de medidas de seguridad que permiten retomar las producciones audiovisuales de manera paulatina. Para unificar esa información en un documento específico del sector, desde el ICAA se ha difundido una Guía de Buenas Prácticas, que recoge protocolos y recomendaciones basadas en la normativa vigente.

La guía, que ha sido elaborada por las principales asociaciones de profesionales del audiovisual en España, ordena las medidas en función de las fases de la producción y el departamento de trabajo (desde el equipo de dirección al de catering).

En el ámbito televisivo, las cadenas y productoras también están desarrollando sus propios protocolos internos.

El plan de desescalada de RTVE, por ejemplo, sigue las pautas de seguridad para personal y espacios de trabajo marcadas por el Gobierno, y se ha acordado también con los representantes sindicales del ente público. Según explica Pere Buhigas, Director de RTVE Cataluña, dicho plan establece cuatro fases que regulan, entre otras cuestiones, la reincorporación progresiva de la plantilla al trabajo presencial. En la última de estas fases, el 50% del personal del ente público continuará teletrabajando. Por tanto, para RTVE la “nueva normalidad” supondrá la implantación de un modelo mixto que combine teletrabajo y presencialidad.

En su nueva etapa, en el programa de RTVE Saber y ganar solo concursan dos personas simultáneamente. RTVE

Uno de los primeros programas que ha puesto en práctica este plan interno de RTVE ha sido Saber y Ganar (La 2), cuyas grabaciones se retomaron el pasado 2 de junio. Entre las medidas implantadas, cabría destacar que el número de concursantes se ha reducido de 3 a 2, para poder respetar las distancias de seguridad, y que el personal técnico se ha limitado al mínimo imprescindible. Aunque este concurso nunca ha contado con público en plató, muchos otros programas tendrán que grabarse sin su público habitual durante el tiempo que se prolongue esta situación.

Ritmo lento y atasco de rodajes

En lo que respecta al cine y a la realización publicitaria, la desescalada está permitiendo que se lleven a cabo centenares de rodajes que quedaron congelados durante la cuarentena, pero adaptándose a la nueva situación.

Pedro B. Abreu, realizador de spots publicitarios, señala que ya no se pueden grabar tantos planos como antes, ya que se necesita tiempo y dinero para seguir los protocolos. Las prisas, muy habituales en los rodajes, son sinónimo de tener menos cuidado. Y, por tanto, de correr más riesgos. Así que, en los próximos meses, el ritmo de los rodajes tendrá que ser necesariamente más pausado.

Al explicar cómo se ha complicado un día de rodaje en un set de publicidad, Abreu destaca varias medidas. En primer lugar, se debe firmar un formulario de riesgos laborales adaptado a la COVID-19. Nada más llegar al set, a cada persona se le toma la temperatura y se le entrega material de protección (EPI, patucos, gel hidroalcohólico, guantes y mascarilla). Y aunque los diferentes equipos se han visto reducidos drásticamente, ya que no pueden superar las 25 personas, también se ha creado un nuevo rol: en el plató debe haber una persona designada para desinfectar todo objeto que toquen los actores.

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Cambios en guiones y contenidos

Seguir estos nuevos protocolos resulta más fácil detrás de la cámara; sin embargo, con el coronavirus en escena, algo tan sencillo como filmar un beso es ahora misión imposible.

La COVID-19 no sólo está afectando a los aspectos técnicos de los procesos de producción, sino que también tendrá un impacto sobre los propios contenidos. Todas aquellas acciones que impliquen un contacto físico directo entre los actores o sus dobles (ya sea un beso, una escena de sexo o una pelea) desaparecerán de los guiones, siempre con el objetivo de poder garantizar las medidas de seguridad durante la grabación. Los guionistas, por tanto, van a tener que poner en práctica todas sus herramientas creativas para contar historias de otra manera.

Pero, más allá de eso, no podemos olvidar que los medios reflejan y recrean nuestra sociedad; por ello, la situación que estamos viviendo aparecerá de manera ineludible en las tramas de las series, programas y películas que se produzcan a partir de ahora. Es más, en los últimos dos meses ya hemos visto varias propuestas que han reflexionado sobre la vida durante la cuarentena, entre las que se podría destacar la miniserie En casa, de HBO España. Bajo el tagline de “la imaginación no se puede confinar”, los cinco episodios de esta antología han sido filmados durante el estado de alarma por cinco directores y directoras al alza en el panorama cinematográfico español.

Cine en casa y la vuelta de los autocines

Con todas las salas de cine cerradas dureante meses, esta crisis también ha afectado a la distribución y exhibición de contenidos. El director de cine Albert Pintó (Malasaña 32) subraya que muchos proyectos están en cola para estrenarse y todavía no se sabe cuándo verán la luz, creando un atasco histórico. Como consecuencia de esto, son muchas las películas que se han visto forzadas a estrenarse directamente en plataformas. Mientras dure la pandemia, parece que, en el pulso entre la forma tradicional de ver cine o televisión y el uso de plataformas VOD, estas segundas seguirán ganando terreno. El coronavirus no ha hecho sino consolidar esa tendencia.

Aun así, los exhibidores tradicionales también han intentado buscar otros recursos, y esto ha facilitado el resurgir de los autocines en distintos lugares de la península.

Los festivales del mundo entero, por su parte, han aplazado sus fechas, cancelado sus ediciones o adaptado las proyecciones a un formato online. Algunos festivales, incluso, han llegado a acuerdos con plataformas VOD para poder exhibir su programación a través de internet (como el D’A Film Festival o DocsBarcelona, que se han podido seguir en Filmin). Todo con el fin de poder mantener la industria viva, y de seguir ofreciendo esa experiencia cinematográfica a su público.

Futuro incierto, oportunidad para la innovación

Hasta que no haya un tratamiento efectivo o una vacuna para este coronavirus, el futuro de la industria es incierto. La COVID-19 ha afectado a todas las facetas del mundo audiovisual y, sin duda, las más beneficiadas por esta situación han sido las plataformas de streaming. Su papel ha sido crucial para mantener la llama del cine viva, olvidando el proyector de cine y cambiándolo, quizás definitivamente, por el brillo de las pantallas.

Los seres humanos siempre tendremos la necesidad de contar historias. Pero, en un panorama como el actual, tendremos que buscar los medios y los recursos para contarlas de otra manera. En este sentido, a pesar de las graves consecuencias económicas que pueden sufrir determinados sectores de la industria, crisis como esta también pueden suponer una oportunidad para impulsar la innovación y la creatividad. Retomando el muy acertado eslogan de HBO España, “la imaginación no se puede confinar”.


Isadora García Avis, Profesora del Grado en Comunicación Audiovisual, Universitat Internacional de Catalunya y Geoffrey Cowper Sal·lari, Profesor del Grado de Comunicación Audiovisual, Universitat Internacional de Catalunya
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