Pablo Sycet: “Seguimos arando con los bueyes que llevan escrito a sangre y fuego en su testuz que nadie es profeta en su tierra. Y así nos va”.

Artista plástico, diseñador gráfico, letrista de canciones para unos y otros muy conocidas, comisario de exposiciones de Arte, recopilador y cataloguista de obras, incluso dicen de Pablo Sycet (Gibraleón, 1953) que es un “catalizador de talentos” (Rafa Cervera en culturplaza-valenciaplaza.com 15/05/2016) por conseguir aunar en eventos y encuentros a personalidades, personajes y personas del mundo del artisteo, de la música y de la cultura en general, originando momentos inolvidables de pura creatividad, de visiones e ideas sobre cualquier temática.

Pablo, que anda ultimando su próxima exposición –Tipos móviles de la que ofrecemos imágenes exclusivas-, adora su tierra natal, Gibraleón, a la que rinde homenaje casi a diario en sus postigos -como él les llama-, y que publica cada día en su perfil de Facebook regalando retazos de sus experiencias profesionales y personales a lo largo de sus trabajos y viajes, hilados con las circunstancias sociales, cambios históricos y culturales de distintas décadas mezclados,  también, con pensamientos trascendentales sobre la muerte o la felicidad.

Hace años que sigo a Pablo, sin que él mismo lo sepa, cruzándome con él por Gibraleón, sabiendo de sus obras, admirando sus letras en las canciones del grupo Avíate!, que él fundó, y las que compuso junto a la artista Luz Casal, escuchando su voz en entrevistas, interpretando sus obras… Alguien de quien destacaría su profundidad emocional, caracterizada en esa voz inmensa, esas letras y postigos que son como mirarse en un espejo y no terminar nunca de asombrarnos por cuánto descubrimos en nosotros mismos.

De este modo, aprovechando una nueva invitación para colaborar en esta apuesta valiente que es La Mar de Onuba, vi muy claro darme el capricho de entrevistar a Pablo, siempre que él me aceptara (como animal de compañía) durante este amable interrogatorio sobre su persona. Y ha sido un auténtico lujo, añadido a mi capricho, su respuesta cordial y su cercanía para entablar con él estos lazos de comunicación.  Decirte “gracias”, Pablo, es regalarte un frasquito pequeño con una esencia inmensa por cuanto haces sentir. ¿Empezamos?

Helen.- Pablo, tras tantos años de dedicarte a diferentes facetas o áreas profesionales de las artes plásticas… ¿han cambiado tus motivaciones desde tus orígenes a la hora de pintar? ¿Han variado los motivos de antes a los de ahora?

Pablo.- Creo que sí, que tanto los temas y las inquietudes han ido alterándose, más que cambiando, con el paso del tiempo y los avatares de mi vida: uno es siempre el mismo, si es fiel a sus principios, pero también es distinto en cuanto que el tiempo va permeando y alterando la vida y las emociones. De hecho, mis derivas sentimentales creo que podrían rastrearse bien al hilo de mis pinturas y mis canciones…

H.- ¿Qué primaría en ti? ¿Escribir, pintar, diseñar o el todo armónico que te lleva a comunicar?

P.- Aunque yo me siento pintor antes que nada, procuro disfrutar con todo lo que hago, sea una letra de canción, el diseño del envase de un disco o un cartel. Que pintar sea mi actividad favorita está directamente vinculado al hecho de que es la única actividad en que tengo libertad absoluta para hacer lo que me venga en gana. Las otras disciplinas, por muy libres que sean de desarrollo, siempre están supeditadas al criterio de quien hace el encargo. Además, la pintura tiene un punto táctil que roza lo erótico, y eso se convierte en un placer añadido.

H.- ¿Sientes que la pintura en particular, y la cultura en general, están siendo valoradas actualmente? ¿Se apuesta con calidad desde entidades públicas y privadas por realzar, rescatar y reconvertir el Arte como una propuesta de valor en nuestro país?

P.- Puede parecer que sí, que la cultura cada vez interesa a más personas, pero la realidad suele ser más áspera, porque sólo se consume cultura cuando ya se han cubierto todos los demás flancos de la actividad humana: la gente sólo se anima a coleccionar arte, los pocos que se animan, cuando ya tienen los demás caprichos satisfechos: casa, coche, segunda residencia, lancha, abrigos de pieles… y por esa misma razón es del arte de lo primero que se prescinde cuando llegan los tiempos difíciles.

H.- ¿Podrías decirnos, según tu perspectiva, si se puede vivir del Arte, o es necesario complementarse profesionalmente con otras tareas para alcanzar una vida digna en este perro mundo, como tú refieres esta vida en tus postigos diarios?

P.- Yo nunca he vivido del arte, pero tampoco lo he pretendido. Prefiero tener mi actividad y mis ingresos muy repartidos, porque eso me permite no depender económicamente del arte y me otorga una libertad de la que creo no dispondría si sólo me dedicara al arte. Además, emocionalmente creo que es más equilibrado tener los intereses muy repartidos, porque así puedo cambiar de disciplina cada vez que cuerpo y alma lo piden. Y eso no tiene precio.

H.- ¿Para cuándo una exposición integral sobre Pablo Sycet, donde se disfrute de tus pinturas, tu música y letras y hasta dramatizaciones de tus postigos, incluso debates sobre las circunstancias sociales que han ido envolviendo tus diferentes etapas? ¿Y dónde te gustaría que fuera?

P.- La primera retrospectiva que me organizaron (“Entre dos mundos”. Palacio de los Condes de Gabia. Granada, 2005) ya tenía esa vocación global porque, aparte de pintura e ilustración, también se recogían mis facetas de diseñador gráfico y de letrista, porque si muchas de las pinturas surgieron a la par que algunas letras de canciones y se produjo un proceso de ósmosis entre ellas, es lógico que se mostraran en paralelo, porque se complementaban.

Lo de los postigos es tan reciente en mi vida que ni se me ha ocurrido considerar otra opción distinta a lo que son: retazos de vivencias o reflexiones que están bien como están, colgados en Facebook y sin pretensiones de nada más.

Por tanto, con esas expectativas ya cubiertas, ahora sólo pienso en mi próxima exposición de obras recientes: se llamará “Tipos móviles” y se inaugurará el 8 de Septiembre, en mi galería de siempre en Madrid.

H.- ¿Pablo, qué sueño confesable te quedaría por cumplir profesionalmente? ¿Y sobre qué no te has atrevido nunca a pintar?

P.- Pues me gustaría tener un programa de radio en la emisora de Gibraleón, si es que algún día se recupera y se pone en marcha de nuevo. Y seguir con mi postigueo diario, que se ha convertido en un compromiso cotidiano que me estimula y me divierte, y apenas si me cuesta esfuerzo (https://www.facebook.com/pablo.sycet.torres)

Respecto a la pintura, no hay frustración alguna por temas: siempre he pintado lo que me ha pedido el cuerpo en cada momento. O sea, he ido recreando mi catálogo de flujos emocionales según afloraban en distintos momentos de mi vida.

H.- Pablo, para terminar, ¿crees que Huelva está dormida culturalmente hablando? ¿Tiene potencial esta tierra para explosionar en actividades expositivas y artísticas?

P.- Potencial por supuesto que hay: muchos artistas de la provincia están muy bien situados fuera en distintos ámbitos y disciplinas, pero seguimos arando con los mismos bueyes de siempre, esos que llevan escrito a sangre y fuego en su testuz la sentencia de siempre: “Nadie es profeta en su tierra”. Y así nos va.

¿Qué os define a vosotros, vuestros cambios o vuestras permanencias? Pablo Sycet Torres lo tiene claro, sus motivaciones han ido transformándose al ritmo del reloj, permaneciendo en él unos principios que le han mantenido en pie a medida que cambiaba su piel de camaleón, haciendo trasbordo en distintas habilidades artístico creativas y salvaguardando, siempre, su libertad de movimientos y su oxigenación emocional.

Para mí, este artista es profeta y mejor embajador de su tierra, valores de esta Huelva nuestra.

 


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Revista onubense de Actualidad, Cultura y Ocio, editada por AC LAMDO, entidad sin ánimo de lucro inscrita en el Registro de Asociaciones de Andalucía con el número 4318 de la Sección 1. Director: Perico Echevarría - © Copyright LAMDO 2017 / ISSN 2603-817X

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