Manuel H. Martín, director del Festival de Cine Iberoamericano: “Cuando no tienes presupuesto, es esencial que funcione bien el corazón”

Manuel H. Martin, director del Festival de Cine Iberoamericano de Huelva
por Perico Echevarría (Fotos: Doble R Huelva)

“Estoy muy concentrado en el Festival. En hacer de la 44 una gran edición. Mi contrato termina ahí y después, pues ya hablaremos de mi futuro personal. Yo quiero centrarme en mejorar nuestro Festival, en traer el mejor cine, y también en centrarme en los aspectos que preocupan más a determinada parte de la ciudadanía, a la que todo el equipo tenemos muy en cuenta cuando pensamos en cómo vamos seguir mejorando el certamen”. Manuel H. Martín (Huelva, 1980), ha cumplido, con nota, su segunda edición al frente del Festival de Cine Iberoamericano de Huelva, un certamen que ha vivido como algo propio desde su primera juventud, cuando ya soñaba con que el cine sería su profesión.

Licenciado en Comunicación Audiovisual por la Universidad de Sevilla, como director y productor ha desarrollado una carrera reconocida con el Premio Andalucía Joven de Medios de Comunicación en 2012 y la Medalla de Huelva que recibió en 2012 con motivo del día de Andalucía. Es fundador Claqueta PC, la productora con la que dirigió La vida en llamas, el celebrado documental por el que recibió el Premio del Jurado al mejor Largometraje Documental Ficma 2015. Tiene también el Premio Asecan por 30 años de oscuridad, presente en más 30 festivales nacionales e internacionales, y ha estado nominado a los Premios Goya 2012 como Mejor Largometraje Documental. Es también responsable de la serie de animación Artpoética, el documental Bécquer Desconocido —Premio Asecan Mejor Documental 2010— y el cortometraje El defensor —Premio IAJ Desencaja Mejor director y Premio RTVA a la Creación Andaluza en el Festival Iberoamericano de Huelva de 2011-. Además de sus trabajos como director, Martín ha colaborado como productor ejecutivo en el corto de ficción Cowboys (2014), en el corto de animación Alfred & Anna (nominado a los Premios Goya 2013) y en los cortometrajes documentales Me llamo Olmo (2013) y El hombre que estaba allí, nominado a los Premios Goya 2014. También es productor asociado del largometraje documental Nacido en Gaza, nominado a los Premios Goya 2015.

Desde el año pasado es, además, director del Festival de Cine Iberoamericano, certamen del que cogió las riendas tras un par de ediciones “complicadas”, y aunque es prácticamente imposible escucharle una palabra de reproche a quienes le precedieron, no es ningún secreto que asumió la responsabilidad de coger las riendas de un certamen atenazado por las deudas y devaluado en el prestigio que le había caracterizado desde su nacimiento hace más de cuatro décadas.

Finalizada la 43 edición, la segunda bajo su dirección se muestra satisfecho. Solo unos minutos antes de hablar con La Mar de Onuba en los jardines de la Casa Colón, a escasos metros de su despacho, ha finalizado una rueda de prensa en la que ha ofrecido los datos de una intensa semana de buen cine que finalizó hace menos de una semana. Satisfecho “por el engranaje de todo, del equipo…”. Manuel no pierde una ocasión para recordar que el Festival depende de un gran equipo de profesionales, y siempre tiene una palabra de halago para cada de unos sus miembros. Asegura que desde su primera edición como director, la 43, “se han pulido cosas, otras se han concentrado…”. Pero lo que más le alegra, además de la calidad del cine que se ha visto en Huelva entre el 10 y 18 de noviembre, es haber notado un importante crecimiento de la asistencia de público a las salas de proyección. “Hemos tenido un incremento notable, y ha habido muchas sesiones que han funcionado muy muy bien. Eso es muy de agradecer”, afirma.

Y es que Manuel H. Martín conoce bien el Festival “desde todos los frentes”. Primero, desde niño, como espectador. Ya metido en el oficio de dirigir y producir películas, “he presentado aquí proyectos propios, he sido jurado de alguna sección…” También ha trabajado en otros festivales, no como director, en distintos departamentos. “Cuando conoces el engranaje de este tipo de certámenes, de lo que te das cuenta es de que un festival es un ente vivo. Que aunque se llame ‘festival’ y sea como una institución, la institución la hacen siempre las personas. Por eso es un ente vivo, que necesita de mucha fluidez  y que bombee bien el corazón. Yo creo que eso es básico”.

Sabe que el Iberoamericano ha cambiado mucho desde que José Luis Ruiz lo fundara en 1975, pocos días después de finalizar el luto por la muerte del dictador Franco, cuando se convirtió en un referente para un cine muy politizado, vía de expresión ante el mundo para cineastas que sufrían en sus países latinoamericanos el yugo y la censura de feroces dictaduras. “Hay que tener en cuenta que el Festival es mayor que yo. que nací en el 80. Empecé a venir aquí a ver películas con el colegio, lo he vivido en mi adolescencia, y aunque también he visto películas de un contenido muy político, reivindicativo, hoy hay más un cine variado, de todo tipo”. Una evolución que favorece al espectador que encuentra en el certamen onubense un abanico de posibilidades en el que que cada uno puede encontrar su película. “Si buscas, un thriller, una comedia, una película de alto contenido social… todo eso lo vas a tener en nuestro festival”.

Es la idea con la que asegura querer seguir trabajando mientras permanezca al frente del certamen onubense, que será, al menos, hasta que finalice la 44 edición, en la que ya lleva varios meses trabajando, cuando cumpla su contrato. “Yo creo que es importante trasladar esa imagen al público, no solo al especializado, que nos encanta que venga a los festivales, y estamos enamorados de él, sino al público generalista. Poder decirle que aquí hay películas para vosotros. Es importante trasmitir que hay películas para todos, y que en el Festival de Huelva hay, al menos, una película para cada público. Hoy hay algo en la programación que siempre te puede gustar”.

Es consciente de que las limitaciones presupuestarias lo son también para el propio festival. Para este año ha logrado aumentar en torno a un 20 % el presupuesto del año anterior, que sigue estando por debajo del medio millón de euros. Nada que ver con aquellos años en los que se superaban, con creces, el millón. “Yo creo que esos tiempos, para que vuelvan, falta. En cualquier caso, se puede ir creciendo moderadamente. Pero para mí lo importante es que crezca en cariño, porque sobre todo, cuando no tienes presupuesto, es esencial que funcione muy bien el corazón. Que la gente se sienta parte del equipo, que todo el mundo se sienta parte de este Festival. Y me refiero tanto al público como a las instituciones. Yo vengo de la creación, y sé muy bien que muchas veces hay que ser creativo cuando se tiene un presupuesto tan modesto. Y sobre todo, se puede trabajar con instituciones que colaboren; que todo el mundo ponga un poquito de sí para que el Festival salga adelante. La verdad es que estoy contento en ese sentido”. No obstante, lamenta no haber logrado aún un poco más de financiación, porque, “con un pelín más de dinero, trabajaríamos con un poco más de holgura y podríamos tener una mejor promoción local, dentro de la ciudad, ampliar actividades, traer más invitados…”.  En ese sentido, hace “autocrítica compartida” y asume que “quizás nos falte un poco de crecimiento”.

Encaja bien las críticas, las escucha y las enfrenta con disposición a mejorar lo que no le cuesta asumir que es mejorable. Pero, aunque lo niega, se le nota que le escuecen un poco aquellas voces que reprochan que el Festival de Cine de Huelva no compiten en la primera liga del glamur festivalero que caracteriza a otros certámenes que gozan de de presupuestos que multiplican por 20 el que él dirige con tanto empeño. “Es que esto de la alfombra roja es algo muy relativo”, dice. “Porque, vamos a ver… ¿es que Darío Grandinetti no es alfombra roja? Pues ha estado paseando por las calles de Huelva durante esta edición, y la gente lo ha visto. ¿Alfonso Sánchez y Alberto López no son alfombra roja? Hemos tenidos muy grandes figuras. Lo que pasa, por un lado, es que la gente viene repartida. No me incomoda esta crítica, pero creo que hay una explicación que debe entenderse. Más allá del presupuesto, tenemos que hablar también de las agendas. El Iberoamericano se celebra en un mes en el que hay, si no me equivoco, tres festivales más. Es complicado. Eso no quita, dentro de la autocrítica que… oye, tal vez haya que traer más photocall. Se tomará nota y se intentará el año que viene… Más que photocall, yo que sé… El año pasado tuvimos a Jorge Perugorría, a Paco León… Es decir… ¿A qué llamamos photocall? Yo prefiero el prestigio a la fama, y tal vez sea algo muy personal. Pero por aquí claro que está pasando gente con una gran carrera internacional. Este año también ha participado Assumpta Serna y ha estado Kiti Mánver. ¡Una de las grandes! De gente con una trayectoria en el cine… Gente premiada. Hablamos de Grandinetti, de Chávarri, de directores de primera. Que sean menos ‘populares’, pues a lo mejor. Pero tenemos que recordar que este es un festival de cine. Yo, por supuesto, estoy totalmente abierto y receptivo a este tipo de críticas, que a lo mejor falta un poco de ¿qué tipo de photocall? No pasa nada. El año que viene intentaremos tener algo que contente a todas las partes…”.

“Yo todas las críticas las asumo, las recojo”, insiste. “Intentaremos mejorar en las cosas que haya que pulir. Pero sobre todo, creo que cuando nos referimos a críticas sobre la alfombra roja, el glamur y demás, y, sobre, todo las grandes producciones… Hay que tener en cuenta que esto es un todo”. Tampoco le gusta que se compare al festival por los grandes estrenos españoles que acogen otros festivales. “Una gran producción estrenada aquí en Huelva… claro que vendrá. Estoy seguro que las traeremos. Pero tenemos que ir poco a poco. Venimos de años complicados. Y avanzamos poco a poco. Hay que hacer una evaluación positiva. Creo que el Festival está ahora en un buen punto. Y en eso creo que estoy siendo bastante objetivo. Y a quienes son críticos, yo les invitaría a que viniesen más al festival. Que aquí les esperamos con los brazos abiertos para mostrarles lo estupendo que es. Que vengan, que seguro que hay una peli que les cautiva. Que seguro que el año que viene van a encontrar más caras conocidas. Pero les pido que tengan en cuenta que esto es una industria en el que cuadrar las agendas de los actores y directores más populares es algo muy complejo. Hay que hacer un estudio de los festivales para las comparaciones. Si a mí me viene aquí mañana un periodista, y me pregunta sobre el modelo de festival, y me saca los presupuestos, el número de invitados que tiene, las ciudades en las que se celebran…. A partir de ahí podemos hablar”. En cualquier caso, Manuel H. Martin apuesta por “seguir creciendo y consolidando un modelo de festival sólido, que crezca de forma moderada y sostenida, pero sin artificios”. Para ello espera “seguir contando con los apoyos necesarios, ya que ganas no nos van a faltar”.

En cuanto a su actividad personal como cineasta, asegura que está desarrollando proyectos, pero es hermético al respecto. “De momento, tengo un año más de contrato con el Iberoamericano. Estoy contento con ello, porque puedo compatibilizar; y, aunque no es fácil cuadrar una cosa y la otra, tengo ganas de volver a dirigir cine. Lo que pasa es que, al final, esto se está convirtiendo en un proyecto muy emocional. Tengo varias películas en mente, pero no me gusta hablar sobre ellas hasta que las tengo muy cerradas. Creo que en eso ya me vais conociendo, no soy de dar titulares. Yo casi que anuncio mis proyectos cuando se van estrenar. Pero en esto momento estoy muy concentrado en el Festival, que lo más importante”. Tan concentrado que, casi una semana después de haberse clausurado la 43 edición, sigue manteniendo una agenda agotadora. Tras mantener esta breve conversación, no programada, con La Mar de Onuba, para la que ha sacado unos minutos que agradecemos enormemente, se va corriendo a atender un compromiso con la Cadena Ser. Y después vuelve a reunirse con su equipo, que hay que preparar la 44 edición, y ya trabajan en nuevas ideas que nos contará en una próxima cita, con más tiempo y las mismas ganas de transmitir esa pasión compartida que, defiende, es el alma del Festival de Cine Iberoamericano de Huelva.

Positivo balance del 43 Festival de Cine Iberoamericano, que reunió ante la pantalla a 31.956 espectadores en una edición de alta calidad cinematográfica

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Revista onubense de Actualidad, Cultura y Ocio, editada por AC LAMDO, entidad sin ánimo de lucro inscrita en el Registro de Asociaciones de Andalucía con el número 4318 de la Sección 1. Director: Perico Echevarría - © Copyright LAMDO 2017 / ISSN 2603-817X

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