Los zorros agitan el gallinero andaluz

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por Miguel Ángel Laguna

 

Con los anunciados procesos de recesión y crisis económica que el virus ha acelerado, los grandes zorros financieros que llegaron a España hace unos años, y los que todavía aguardaban camuflados el momento agilizan sus movimientos para ser, de nuevo, los primeros en colarse en un gallinero revuelto. Con las puertas del lugar abiertas, y las diferentes estructuras que debían protegerlo debilitadas, la capacidad de resistencia de Andalucía y el resto del Estado ante tan astutos predadores parece escasa. En la práctica, limitada a la capacidad de organización y elaboración colectiva de barreras al extractivismo económico-financiero de las grandes grupos de inversión, protagonistas ahora del nuevo colonialismo.

Para contextualizar inicialmente, los fondos buitres cerraron en España, solo en 2014, operaciones por valor de 22.000 millones de euros, cuadriplicando el volumen de los dos ejercicios anteriores. Vivienda, agua, energías renovables, juegos de azar… Son susceptibles de convertirse en objetivo todos los activos vulnerables o deudas que pudieran reportarles grandes beneficios. Hasta que la leve recuperación macro económica del país provocó la pérdida progresiva de interés de estos inversores foráneos.

Dejando a un lado las metáforas animales, si es evidente la caída al vacío del sector servicios en su práctica totalidad, que queda mansamente en manos del sustento del dinero extranjero, no serán leves los daños que harán fondos de capital riesgo y multinacionales varias sobre la agricultura y la pesca, fuente de empleo histórica y todavía fundamental en Andalucía, dónde ya han desplegado sus garras (léase sobre Smart Agrifood Summit); sobre la construcción y la venta de vivienda, que colonizaron hace una década grupos como Blackstone, Elliot, Cerberus, TPG o Apollo; sobre hospitales privados y residencias de ancianos, que ya están profundamente controladas por capital privado de compañías como Clece-ACS, propiedad de Florentino Pérez, o Sanitas, además de aquellas de capital extranjero como CVC Capital Partners, Portobello Capital, o DomusVi, propiedad del grupo de inversión francés SRS y del británico ICG que posee 18.000 camas distribuidas en 198 residencias del país.

Blackrock posee una riqueza de 5,3 billones, cinco veces el PIB español

Destaca el interés sobre sectores industriales como el ferroviario, copado por un cártel compuesto por las multinacionales Cobra, Cymi, Electren y Semi (filiales de ACS), Neopul (Sacyr), Eym (OHL), Inabensa (Abengoa), Alstom, Siemens, Comsa, Isolux, Telice, Indra y Elecnor, todas ellas sancionadas por la CNMC por “prácticas anticompetitivas”; así como el sector aeronáutico o el naval, que ofrecen ahora la posibilidad de comprar “activos” como puertos o astilleros a un precio difícil de imaginar hasta hace unos meses.

Especialmente llamativo es el caso de Aena, la operadora de vuelo nacional que fuera privatizada a la baja en 2015. Aunque el Estado sigue siendo el principal accionista con un 51%, según escribe Vicente Clavero en Público, “desde la salida a Bolsa de Aena, su segundo accionista es el británicio The Children’s Investment Management Fund (TCI), que en la actualidad controla el 8,3% del capital. Le siguen el alemán Deustche Bank, con el 4,3%; Massachusetts Financial Services (MFS), con el 3,05%, y el gigante estadounidense BlackRock, con el 3%“. Cinco años después de su compra, estos grupos de inversión han multiplicado por tres el valor de las acciones y embolsado más de 1.000 millones de euros en dividendos.

No escapan de la voracidad las faraónicas y deficitarias autopistas de peaje, cuya deuda han adquirido principalmente Taconic, Kingstreet, Strategic Value y Atlestor. Por motivos que merecen análisis aparte, el juego es otro de los mercados al alza en tiempos de crisis, y los fondos de capital riesgo lo saben. Tras unas intensas batallas financieras iniciadas por estos agentes financieros, Sportium pasó en 2019 a pertenecer a Cirsa, filial de Blackstone, y Codere a en manos de firmas como Silver Point, GSO o Canyon. Como resultado, en una hipotética batalla contra la adicción al juego que se anuncia pero no llega, los atrevidos tendrían que enfrentarse a los mayores propietarios de activos del planeta. BlackRock, señalado como el más grande de estos monstruos, posee una riqueza valorada aproximadamente en 5,3 billones de euros, cinco veces el PIB español.

¿Capital? humano

La última línea de transferencias de lo público a lo privado la constituyen las personas, el denominado Capital humano. En 2012, la gran mayoría de dirigentes del SAS, Servicio Andaluz de Salud cambiaban de jefe para trabajar en centros o compañías privadas. El empobrecimiento y “estrechamiento” de la Administración andaluza durante las últimas décadas hace más atractivo el sector privado, con mejores sueldos y, en muchos casos, mayor estabilidad. Así ha sucedido en los últimos diez años con un gran número de médicos, profesores o científicos destacados que han abandonado las instituciones públicas donde trabajaban.

La ingeniería administrativa facilita esta tesitura: como revela el Observatori del Deute en la Globalització, las colaboraciones público-privadas o “CPP son fórmulas contractuales entre una autoridad pública y el sector privado (como concesiones, gestión interesada, sociedad mixta o contrato de servicios), para que el socio privado construya y gestione un servicio tradicionalmente público, como hospitales, escuelas, carreteras, vías férreas, agua, saneamiento y energía.”

Estas fórmulas de colaboración recibieron un impulso determinante en los años noventa, con la imposición de los techos de gasto y endeudamiento a los Estados por parte de organismos internacionales como el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional, que dificultaban la ejecución de grandes proyectos estatales. Así, las grandes fortunas mundiales encontraron una fórmula para diversificar sus inversiones en nichos de mercado muy rentables que antes eran estrictamente públicos. Y el mayor peligro parece residir en la incapacidad estatal para fiscalizar estos procedimientos: “la receta de las concesiones público-privadas (CPP) está convirtiéndose en la solución casi única para financiar y/o gestionar nuestros bienes y servicios públicos, pero el Estado no está preparado para negociarlos, supervisarlos, garantizar su transparencia y efectividad, ni asegurar que se ejecutan por el interés público.”


El capital riesgo se vuelca en la lucha contra el coronavirus
Rocío Regidor, elEconomista.es

La patronal española del sector de la inversión-capital riesgo, ASCRI (Asociación Española de Capital, Crecimiento e Inversión), no ha tardado en mover ficha tras la aparición del Covid-19. Su presidente, Miguel Zurita, declaraba en abril que su gremio era “parte de la solución a esta crisis, tanto desde el punto de vista sanitario como económico. Con orgullo vemos cómo estamos reaccionando [las multinacionales del sector], no solo con responsabilidad, sino también con solidaridad”. Evidenciaba, ofreciendo una colaboración teóricamente desinteresada, incluso solidaria, y relacionando iniciativas propagandísticas de estas enormes compañías durante el Estado de Alarma, la expansión progresiva del espacio de participación-enriquecimiento de estos grupos sobre las tierras yermas de lo que era público o comunitario. Cada crisis; cada deuda; cada desgracia es una oportunidad de avanzar unos pasos, de ingresar algo más.

El zorro financiero ha entrado sin dificultades en un gallinero ya casi desnudo de protecciones. Con muchas de nuestras semejantes en shock, o literalmente desplumadas, solo nos queda defendernos colectivamente. Es urgente forzar la implantación de medidas coyunturales de control, mientras se trabaja en el desarrollo de un modelo 100% comunitario. O los zorros son sometidos, y expulsados, o las gallinas moriremos de hambre.


Miguel Ángel Laguna es editor de lafarruca.news, medio de comunicación multi-local, alejado de las agendas institucionales y lo noticiable para medios de comunicación de masas: "un medio de pueblo, que hace periodismo para el pueblo. Por dignidad, por necesidad".
La Farruca News

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