El Ayuntamiento de Lepe paraliza el desalojo forzoso de los «trabajadores sin hogar» acogidos en el campo de fútbol municipal

La expulsión del centro deportivo estaba prevista para las 9.00 horas de hoy, pero finalmente ha sido pospuesta.

Los trabajadores retomarán la huelga general en las explotaciones agrícolas para reivindicar «un alojamiento digno» si no se les ofrece una alternativa habitacional real y permanente.

Permanecen acogidos en el campo de fútbol Ciudad de Lepe desde el incendio que el lunes 14 de octubre arrasó el asentamiento chabolista, ahora vallado por los propietarios.

Temen que el Ayuntamiento les dé de baja en el Padrón Municipal y empeore su situación legal en España.

Hace cuatro días que se les cortó el agua caliente en la instalación municipal.

por Perico Echevarría

(Actualizado, 27 de octubre, 14,00 horas). Malestar, desconcierto y mucha preocupación. Desde la nueve de la noche del sábado, hasta el medio día de hoy, casi 90 trabajadores, la mayoría de ellos de piel negra y origen subsahariano, peones en explotaciones agrícolas de Huelva y Sevilla, no sabían dónde iban a dormir a partir de este domingo. El Ayuntamiento les había anunciado que, a las nueve de la mañana, deberían abandonar el centro centro deportivo municipal en el que duermen y guardan sus pertenencias desde que las llamas arrasaron sus chabolas en el asentamiento del cementerio de Lepe. Como adelantaba esta madrugada en exclusiva La Mar de Onuba, y han confirmado fuentes cercanas a los afectados, la «resistencia pacífica» al desalojo y la negativa a abandonar el centro sin una alternativa de alojamiento han surtido efecto y el Consistorio lepero ha decidido ampliar el tiempo de acogida hasta que se haya encontrado una solución permanente al grave problema de casi un centenar de trabajadores agrícolas sin hogar.

Así lo ha confirmado, a través de un comunicado, el propio Ayuntamiento de Lepe, que ha informado de «que se mantienen las medidas provisionales de reubicación en las instalaciones municipales del estadio de fútbol Ciudad de Lepe de los afectados por el incendio». El Consistorio señala que sigue trabajando en la búsqueda de alternativas habitacionales para las personas que aún permanecen en dichas instalaciones, “si bien en las últimas semanas se ha podido solucionar la problemática de más de un centenar de afectados, gracias a la colaboración de agentes de los sectores económicos tanto de Lepe como de buena parte de la provincia de Huelva”.

El Ayuntamiento espera la «respuesta urgente» y la colaboración de las distintas Administraciones públicas (Ministerio del Interior del Gobierno de España, Junta de Andalucía, Diputación Provincial de Huelva y Ayuntamientos de los municipios vecinos) y ONG con las que ha contactado, «a fin de poder dar solución a la problemática particular de algunas de las personas afectadas, que carecen de permiso de residencia y de trabajo en nuestro país, lo que imposibilita al Consistorio lepero -sin competencias en materia de extranjería o inmigración- a encontrar una alternativa habitacional o laboral para ellas».

Comunicado emitido este domingo por el gabinete de prensa del Ayuntamiento de Lepe, tras la decisión del Acalde popular Manuel Andrés González de suspender el desalojo forzoso de los trabajadores sin hogar acogidos en el campo de fútbol municipal. 
Decenas de trabajadores sin hogar han permanecido desde el fatal incendio del 14 de octubre bajo el cobijo de las instalaciones deportivas municipales. La propiedad del terreno donde se asentaban las chabolas que durante dos décadas han paliado la falta de viviendas para cientos de trabajadores agrícolas como ellos, aprovechó que el último y voraz incendio había arrasado casi todo el poblado de infraviviendas, y las propias máquinas que sirvieron para evitar que las llamas salieran del recinto, se encargaron de derribar las escasas y endebles casitas de madera de palés, cartón y plástico que no habían sucumbido pasto de las llamas.

Ese mismo día, el terreno quedó vallado. Muchos de los ex residentes en el asentamiento ni siquiera pudieron saber si alguna de sus pertenencias había sobrevivido al fuego, porque agentes de la Guardia Civil impedían el acceso; mientras, las máquinas reducían a escombros las últimas chabolas. Para algunos de los afectados, lo peor ha sido perder, una vez más, sus escasas pertenencias y documentos; pero son residentes legales en España, empadronados en Lepe y con permiso de trabajo y residencia vigentes. Será un follón de ventanillas y visitas a diversas administraciones, similar al que tendría que surcar cualquier otra persona. Agravado, eso sí, porque, de cumplirse la orden anunciada por los vigilantes del polideportivo lepero, desde este domingo carecerán de un domicilio legal. Hasta el día del incendio, y desde hace casi veinte años, cada chabola, levantada una y otra vez de las cenizas, cumplía ese papel. Algunos temen que, ahora que la propiedad ha vallado el terreno y no podrán volver a construir una infravivienda, el Ayuntamiento de Lepe les dé de baja del Padrón Municipal, y que eso pueda empeorar su situación legal en España.

Aún peor es la situación de aquellos extranjeros, hombres en su inmensa mayoría (el grueso de los que aún permanecen en las instalación deportiva de Lepe),, que a pesar de llevar años residiendo y trabajando en España, permanecen en situación irregular en nuestro país. Para ellos, es un drama añadido haber perdido -otra vez, en muchos casos- documentos, recibos, recuerdos y otros enseres personales que atesoran como oro, pues son la llave que acredita el arraigo que las leyes españolas exigen para regularizar su situación. Al menos, dicen, no les falta un patrón que -aunque de forma ilegal- les dé un jornal.

El mismo día del incendio, el Ayuntamiento y la propiedad decidieron que aquel sería el último del asentamiento chabolista… y vallaron el terreno. En respuesta, los casi 300 trabajadores iniciaron una «huelga general» de jornaleros sin hogar y realizaron concentraciones diarias para denunciar una situación que les resulta -como a numerosos colectivos sociales, asociaciones, sindicatos, partidos y particulares- tan incomprensible como injusta. La economía onubense precisa de su esencial mano de obra, pero se muestra incapaz de ofrecer alojamiento -siquiera pagado- a los varios millares de chabolistas que llegan a vivir en asentamientos como el del Lepe durante la temporada más álgida de los frutos rojos. Cada año se reclaman más trabajadores, pero la capacidad de integrarlos en nuestra provincia con una vivienda digna durante sus muchos meses de estancia en Huelva, sigue siendo nula. En conversación este sábado con La Mar de Onuba, uno de los portavoces del colectivo de trabajadores sin chabolas de Lepe, se preguntaba si «quienes han diseñado el desarrollo económico de esta provincia son seres humanos».

La huelga duró hasta el martes 22. Pasados ocho sin subir a los autobuses que cada mañana les recogen en la estación de Lepe, ese día se celebró una manifestación que reunió a unas 200 personas en apoyo a los ex chabolistas. Tras leer un manifiesto en la plaza del Ayuntamiento, varios portavoces mantuvieron una reunión con concejales del Ayuntamiento del Lepe, dirigido por el popular Juan Manuel González, que calificaron como «cordial», pero de la que salieron «insatisfechos y preocupados». Los concejales les transmitieron la imposibilidad de volver a levantar el asentamiento de chabolas, al ser una propiedad privada con un proyecto de edificación inminente, algo que los trabajadores aseguran comprender. También les comunicó que el Ayuntamiento no puede facilitarles otro enclave para levantar sus viviendas, ni dispone de espacios donde alojarles. Sólo pudo ofrecerles su mediación con otras administraciones públicas y organizaciones empresariales para encontrar una solución a su problema. Según fuentes municipales citadas ayer por Huelva Información, el Ayuntamiento ha logrado la «propuesta de 70 empleos con viviendas para extranjeros regularizados». Mientras tanto, los afectados por el incendio que (hasta ayer mismo) no habían encontrado una «alternativa habitacional» (léase alojamiento digno), podrían pasar unas noches más en el polideportivo municipal, como solución humanitaria de urgencia. Se calcula que, de los más de 300 ex residentes del asentamiento del cementerio el día del incendio, algo más de 200 se han trasladado a otros similares de otros términos municipales como Moguer, Lucena o Almonte; otros han sido alojados por conocidos y compañeros que sí disponen de las viviendas alquiladas que el mercado inmobiliario no oferta a estos trabajadores negros -en su mayoría- y de origen magrebí. Y otros han sido acogidos por los propios empresarios en los alojamientos que habitan durante la recolecta mujeres marroquíes contratadas en origen. También se sabe que algunos pequeños agricultores han habilitado espacios de acogida en sus propias explotaciones.

Gestos que los jornaleros sin hogar tuvieron en cuenta el pasado martes. A pesar de la «insatisfacción y preocupación» tras reunirse con el Ayuntamiento, decidieron poner fin a la huelga y volver cada mañana al tajo de las fincas, a la espera de una respuesta por parte de los diversos agentes que forman parte de su insólito encaje en el engranaje económico de la agricultura onubense. Una tregua condicionada a una solución para las casi noventa personas que al terminar su jornal, y desde hace dos semanas, se ven obligadas a pasar la noche en el polideportivo de Lepe. Ellos necesitan trabajar, y cuentan que muchos de los pequeños agricultores a los que su huelga más estaba afectando, son los que más hacen, de forma directa e indirecta, por ellos. No quieren causarles problemas.

Pero cuando desconvocaron la huelga, recuerdan este sábado, ya advirtieron de que si los noventa del polideportivo eran desalojados sin alternativa habitacional, retomarían los paros. Una decisión que han tenido tiermpo de madurar y acordar con compañeros de trabajo, sobre todo, en los últimos cuatro días. El pasado miércoles, el Ayuntamiento les cortó el suministro de agua caliente. En ese instante supieron que el desalojo era inminente. Este domingo, el desalojo era inminente, pero ha sido paralizado ante la «resistencia pacífica» de los acogidos (así como la presencia  de asociaciones, activistas, representantes políticos y medios de comunicación, todo ellos alertados por la información adelantada en exclusiva por La Mar de Onuba).

Si se llega a producir la expulsión sin alternativa habitacional, advierten,  retomarán la huelga y volverán los piquetes informativos para pedir la solidaridad de otros trabajadores agrícolas, Administraciones Públicas, empresarios, y de la sociedad en general. Será, llegado el caso una huelga indefinida, aseguran, y con objetivos claros. Ya lo dijo el portavoz que leyó el manifiesto el pasado martes : «No queremos más esta vergüenza. Queremos un techo para vivir una vida mejor».

MANIFIESTO POR UN ALOJAMIENTO DIGNO. 22 DE OCTUBRE DE 2019
Lectura del Manifiesto por un alojamiento digno, el pasado martes, 22 de octubre, ante la puerta del Ayuntamiento de Lepe.

Estamos aquí ante vosotros y vosotras por la gravedad de las condiciones de vida que muchos de nosotros y nosotras nos vemos obligados/as a sufrir por la ausencia de alternativas habitacionales para las personas que nos desplazamos a la provincia a trabajar en las distintas campañas agrícolas.

La gravedad de las condiciones de vida que vivimos desde hace décadas se ha visto incrementada en el municipio de Lepe desde que cientos de personas perdimos la infravivienda dónde vivíamos debido a los incendios sucesivos de los días 14 y 15 de octubre, el posterior derribo de chabolas en buen estado y el vallado de la zona dónde se encontraban. Infraviviendas todas que nunca quisimos y en la que vivíamos por no disponer de alternativa.

es el momento para decir definitivamente NO a las chabolas, y exigir que las entidades con competencia para ello resuelvan de una vez por todas ésa vergonzosa realidad que llevamos más de una década denunciando sin observar ninguna respuesta efectiva.

EL TEJIDO EMPRESARIAL Y LA SOCIEDAD NOS NECESITAN. Nuestro trabajo, el trabajo de las personas inmigrantes, es necesario para mantener la riqueza de todos los municipios agrícolas de la provincia, y por eso estamos aquí. No podemos consentir que ninguna empresa siga obteniendo beneficios ignorando las condiciones de vida de sus trabajadores y trabajadoras.

La mayoría de nosotros y nosotras realiza un gran esfuerzo por encontrar un espacio digno dónde poder ducharse, comer y descansar con tranquilidad cuando volvemos del trabajo, pero la realidad es que no lo encontramos. Solo encontramos puertas cerradas.

Por lo expuesto, EXIGIMOS:

Que se habiliten los recursos de emergencias necesarios para atender las necesidades básicas de techo, higiene, y descanso de las personas que hemos perdido nuestras chabolas en el incendio y en los derribos posteriores hasta que se encuentre una alternativa. NO AL DESALOJO SIN ALTERNATIVAS.

Que todas las entidades con competencias y responsabilidad en la problemática encuentren una solución al problema habitacional que se plantea en la provincia, y en concreto en el municipio de Lepe. Entendemos que buscar y encontrar una solución no es una opción, ni una cuestión de buena voluntad, es una obligación que nos incumbe a todos y todas, y no vamos a parar hasta que la solución llegue.

Firman el manifiesto, en Lepe a 22 de octubre de 2019, los afectados por los incendios y derribos del asentamiento chabolista del cementerio de Lepe, con el apoyo de las siguientes entidades: ASNUCI, Asociación de Malienses de Lepe, Asociación Muride (Senegaleses) de Lepe, APDHA, Huelva Acoge, Mujeres 24H, Periferias Plataforma de Cultura y Sociedad».

(Fotografía y vídeo: Martín Naranjo)

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