“Los sindicatos deberían presionar por los derechos de todos los trabajadores, incluidos los autónomos”

Dado que los empleos “flexibles” e inseguros continúan reemplazando los puestos de trabajo fijo a un ritmo vertiginoso, los sindicatos dedican, de manera creciente, más energía a la organización de los trabajadores autónomos. (iStock)

Ebony Magazine ha sido desde 1945 una piedra angular de la cultura afroamericana. Durante los años 1950 y 1960, cuando la población negra de Estados Unidos luchaba por la justicia y la igualdad, la revista abrió un espacio insólito en el ámbito editorial para celebrar la vida y los logros de los afroamericanos. Algunos de sus contenidos más destacados –como la portada de 1969 con un Jesús negro– causaron gran conmoción en un EEUU donde la cuestión de la “raza” seguía siendo un tema muy delicado.

Sin embargo, en los últimos años, la revista ha ido adquiriendo mala fama por el mal trato que reserva a sus trabajadores autónomos. En 2018, tras una batalla legal de un año, los propietarios de la revista (Ebony Media Organization y su empresa matriz, la firma de capital privado Clear View Group) accedieron finalmente a abonar los más de 80.000 dólares USD (unos 72.000 euros) que adeudaban en concepto de honorarios a sus colaboradores autónomos. Y detrás de aquellos trabajadores independientes había un sindicato. “Los periodistas autónomos son como los trabajadores de la comida rápida de la industria editorial”, afirma Larry Goldbetter, presidente del National Writers Union (NWU), el sindicato de autónomos que representa a los trabajadores por cuenta propia de Ebony Magazine. “Están en la base de la cadena alimentaria, y realmente pueden beneficiarse de la organización colectiva”.

Sin embargo es evidente que los autónomos y los sindicatos pueden chocar a determinados niveles. Los autónomos suelen considerarse una especie de empresarios libres que apenas necesitan el poder colectivo o el establecimiento de alianzas con los asalariados, mientras que algunos sindicatos desconfían históricamente de los autónomos y piensan que contribuyen a que los empleadores socaven las condiciones de trabajo.

En cualquier caso, dado que los empleos “flexibles” e inseguros en todo tipo de sectores continúan reemplazando los puestos de trabajo fijo a un ritmo vertiginoso, los sindicatos se están centrando cada vez más en la organización de los trabajadores autónomos. El informe sobre el trabajo autónomo en EEUU Freelancing in America 2018, por ejemplo, revela que, entre 2014 y 2018, 3,7 millones de personas se hicieron autónomas. Al mismo tiempo, las cifras sindicales caen. En 2017 el nivel de organización sindical en Estados Unidos se situaba en un 10,7%, un mínimo histórico al que la mayor parte de Occidente no es ajena.

Las razones detrás de este fenómeno, aunque varían de una región a otra, incluyen: una disminución de la tasa de empleo en sectores e industrias con sindicatos tradicionalmente fuertes, una menor concienciación sindical entre los trabajadores más jóvenes, y la hostilidad de los gobiernos hacia los sindicatos fuertes.

Todo esto hace que la organización de nuevos grupos de trabajadores sea ahora más importante que nunca. Y en el Norte, los autónomos –que pueden incluir trabajadores por cuenta propia en sectores como los medios de comunicación, el diseño gráfico o la programación, así como trabajadores de la economía colaborativa– podrían constituir un nuevo grupo demográfico clave para los sindicatos en declive.

“Los intereses de todos los trabajadores, ya sean asalariados o autónomos, son básicamente los mismos”, señala Irene van Hest, representante de los trabajadores por cuenta propia en el sindicato holandés FNV. “Y como el número de autónomos está aumentando, la representación colectiva está adquiriendo mayor importancia para ellos”.

Pero ¿por qué deberían los autónomos afiliarse a los sindicatos? ¿No tienen más en común con los empresarios que con los trabajadores? Gunter Haake, de la sección de trabajadores por cuenta propia del sindicato alemán ver.di, discrepa: “No todos los autónomos están bien pagados”, señala. “Y, fundamentalmente, la labor de los sindicatos es defender también los derechos de este tipo de trabajadores, no solo de los asalariados”.

Leyes antimonopolio para obstaculizar la negociación colectiva

Los sindicatos, por supuesto, también brindan servicios útiles a los autónomos. Pueden ayudarles a gestionar trámites como el seguro médico, ofrecerles asesoramiento jurídico y mediar en casos de conflicto. Al mismo tiempo, los sindicatos también pueden presionar a los gobiernos para que adopten medidas más favorables para los autónomos, como proporcionarles acceso a la asistencia sanitaria y a servicios de guardería.

No obstante, uno de los mayores obstáculos para el desempeño de esta labor, más allá de las fronteras, es la legislación antimonopolio, unas leyes que inicialmente se idearon para desarticular cárteles, en el caso de que unas cuantas grandes empresas pudieran, por ejemplo, decidir coordinarse y subir sus precios por encima del nivel del mercado. Pero ahora estas leyes también se están utilizando para organizar ataques jurídicos contra los autónomos que optan por participar en la negociación colectiva.

Se sabe que empresas como Lyft y Uber han atacado con normativas antimonopolio a conductores sindicalizados. “En los Países Bajos, los reguladores atacan efectivamente a los autónomos por acordar precios mínimos”, explica Van Hest. “Pero se están mostrando cada vez más dispuestos a abrir la negociación colectiva a grupos de autónomos vulnerables, a pesar de que eso conlleva una serie de requisitos. Tampoco es un acuerdo cerrado, y todavía estamos presionando en favor de ello”.

Al otro lado del Atlántico, el NWU se enfrenta a problemas parecidos. “Ahora mismo, lo que hacemos principalmente es ayudar a los autónomos a cobrar cuando algún cliente se niega a pagarles”, comenta Goldbetter.

“Pero la ley antimonopolio nos impide involucrarnos en una negociación colectiva en condiciones. Tenemos varios convenios voluntarios con editoriales, y queremos negociar más, pero hay que tener en cuenta que, en última instancia, podrían ser impugnados en los tribunales. Esperamos poder contrarrestar el uso indebido de la ley. Pero para cambiar la ley hay que salir y hacer algo al respecto. Hay que cuestionar las leyes injustas”.

Curiosamente, el sindicato ver.di ha logrado establecer en Alemania varios convenios colectivos para los autónomos de determinados sectores. “Cuando un autónomo, por ejemplo, obtiene el 50% o más de sus ingresos de una sola empresa, podemos establecer un convenio colectivo para esos autónomos”, señala Haake. “En el sector de los medios de comunicación este porcentaje se ha reducido incluso a una tercera parte de los ingresos del trabajador, de modo que, por ejemplo, la mayoría de los autónomos que trabajan en la radio pública están cubiertos por este tipo de convenios”.

“Falsos” autónomos. Tendiendo puentes

Otro asunto es el de los “falsos” autónomos. Aunque su denominación legal varía en función del país, hay empleadores de una amplia gama de sectores que utilizan contratos para trabajadores por cuenta propia para emplear fraudulentamente a trabajadores por cuenta ajena. Eso supone un problema para los sindicatos que representan a los autónomos reales.

“Hay muchos trabajadores por cuenta propia legítimos que determinan su propio trabajo y sus precios”, señala Van Hest, de FNV. “Y tenemos que defender sus derechos. Pero cuando se obliga a trabajadores por cuenta ajena a aceptar contratos para autónomos, tenemos que defender su situación y exigir que se les proporcionen las prestaciones propias de los asalariados”.

Deliveroo, una plataforma europea de reparto de comida a domicilio, es un buen ejemplo de ello. Sus repartidores disfrutan de poca autonomía laboral y sus precios son fijos, pero en muchos países se les sigue obligando a aceptar contratos para autónomos. En los Países Bajos, el FNV ha conseguido revocar esta situación en los tribunales, una decisión que otorga a estos repartidores las prestaciones legales propias de los asalariados.

Estos casos pueden hacer que los sindicatos tradicionales se sientan recelosos de los autónomos, a quienes se considera en ocasiones como una especie de caballo de Troya que los empleadores utilizan para socavar los derechos laborales.

Haake, de ver.di, discrepa de esta afirmación. “No deberíamos levantar muros entre los trabajadores. Deberíamos presionar por los derechos de todos los trabajadores, también los de quienes trabajan por cuenta propia”. Goldbetter asiente: “Si no organizamos a los autónomos, será más fácil que los utilicen para socavar al personal [asalariado]”.

En cualquier caso, hay países como Bélgica donde los sindicatos no admiten la afiliación de trabajadores autónomos, y hay sindicatos sectoriales que se niegan a abrir sus filas a los trabajadores por cuenta propia. También es verdad que, por lo general, los autónomos no suelen sentirse demasiado motivados para afiliarse a un sindicato. “Normalmente se trata de un sector bastante joven, con escasa trayectoria sindical”, afirma Goldbetter. “Además trabajan solos, a diferencia de cómo funcionan tradicionalmente los sindicatos. Aunque yo creo que eso puede superarse mediante la organización”.

Haake confirma, mencionando una reciente campaña que ver.di ha llevado a cabo en Berlín: “Hicimos una campaña allí, entre docentes y tutores que trabajan por cuenta propia, y registramos centenares de afiliados nuevos”, señala. “Mediante la organización se puede llegar a los autónomos. Y si los sindicatos quieren seguir siendo relevantes, tenemos que hacerlo”.

Así que las barreras persisten, pero los sindicatos siguen adelante. “Nuestro futuro va a ser una gran batalla cuesta arriba”, afirma Goldbetter. “Pero eso no nos da miedo. Actualmente estamos implicados en una gran campaña de organización. Estamos superándonos constantemente como sindicato y estamos desarrollando líderes jóvenes que pueden impulsar a los autónomos”.


Tom Cassauwers es un periodista independiente de Bélgica. Actualmente escribe sobre startups, tecnología, movimientos sociales y América Latina. Puedes leer su trabajo en www.tomcassauwers.wordpress.com

Twitter: @TCassauwers

Este artículo ha sido traducido del inglés por 

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