La Sanidad en manos de la “Marea blanca”

Por Marisol Castro. [1]

La flamante ministra de Sanidad de España, Carmen Montón, representa mucho de lo que los profesionales sanitarios reclamaron durante los años del fuerte oleaje que terminó con la ‘marea blanca’, el movimiento profesional y civil que recorrió España para defender la joya de la corona de la ciudadanía española, la sanidad pública.

Una marea virulenta y defensora, que alcanzó su mayor temporal en Madrid y Valencia, donde los gobiernos del Partido Popular instalaron sus laboratorios para derrumbar la Sanidad Pública y entregar los réditos al capital privado.

Montón llegó a Valencia en las elecciones autonómicas de 2015 y, en menos de una legislatura, logró revertir el modelo de sistema sanitario en su comunidad autónoma, ya plenamente instalado en la privatización y el modelo Alzira. Recuperó lo privatizado y el espíritu de la sanidad pública y universal.

Ahora Carmen Montón ha llegado a Madrid, al Gobierno del Estado, para cambiar mucho e izar las velas para que los timones regionales concluyan un cambio de rumbo. La cartera ministerial de Sanidad aún otorga muchas competencias, que le permiten márgenes de maniobra importantes en el Estado de las Autonomías.

Es de su competencia la negociación de la financiación autonómica en el capítulo sanitario, la negociación con la industria farmacéutica para fijar el precio de los medicamentos, el dibujo de lo que quiere nuestro país que sean sus futuros profesionales sanitarios (médicos, enfermeras, técnicos sanitarios,…). Sanidad tiene en sus manos la aprobación y regulación de los nuevos fármacos y la eliminación de barreras burocráticas para facilitar y mejorar el acceso a las nuevas terapias en ensayo que tienen especiales dificultades en España para llegar de la “pipeta al paciente”.

La nueva era política apunta también a la disolución de otro de los capítulos más negros de la política sanitaria del PP, la liquidación de la Sanidad Universal. Montón tiene capacidad para recuperar la sanidad para todos, vengan de donde vengan y tengan o no documentación administrativa en regla.

Dictar el marco legal para conseguir modificaciones legislativas en el Parlamento y mediante decretos ley, con el fin de eliminar el copago asistencial y farmacéutico y propiciar la ampliación de las carteras de servicios y ayudas técnico-médicas para los ciudadanos con más dificultades, también está dentro de las competencias que aún conserva el Ministerio de Sanidad y que puede modificar el comportamiento de las comunidades autónomas menos propensas a sostener lo público.

Si hoy se produjese una alerta sanitaria y de salud pública, similar o igual a la ocurrida con los casos del virus del Ébola que fueron asistidos en nuestro país en 2014, el ministerio de Montón tendría que lidiar también con la alerta sanitaria por enfermedad infecciosa más grave que ha vivido este país. En aquella ocasión la crisis de salud pública tuvo que ser reconducida por los profesionales sanitarios y por la propia Vicepresidencia del Gobierno del PP, ante la nefasta gestión de un Ministerio de Sanidad en manos de la popular Ana Mato.

Las competencias exclusivas del Estado en el ámbito sanitario son: Sanidad Exterior, bases y coordinación general de la Sanidad y legislación sobre productos farmacéuticos, a través de la Ley del Medicamento y Agencia Española del Medicamento. Pero todo este entramado de legislación y competencias debe desembocar en la finalidad fundamental que por antonomasia tiene la sanidad, velar por la salud de todos los ciudadanos y salvar vidas. Para ello, el ministerio español tiene encomendado conseguir la igualación básica de condiciones en el funcionamiento de los servicios públicos.

La cohesión del Sistema Nacional de Salud a través de la garantía efectiva de los derechos de los ciudadanos en todo el territorio del Estado debe guiar el fin primordial de cualquier ministro de Sanidad. Todos los ciudadanos vivan donde vivan y tributen donde tributen tienen que tener garantizado el acceso a la sanidad en igualdad de condiciones y derechos.

“Mi gestión la va a marcar la Ley de Sanidad de Lluch y la de Dependencia de Rodríguez Zapatero”, ese es el mensaje de la nueva ministra de Sanidad nada más tomar posesión de su cargo. El resto está por ver.

  1. Marisol Castro, periodista especializada en temas de salud pública

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