La represión franquista. El caso del socialista cachonero Ramón Domínguez

por Antonio Fernández Tristancho.

Documentos aportados por el investigador Santiago González muestran la dureza de los campos de trabajo tras la Guerra Civil y la persecución de los vencidos

La recuperación de la memoria histórica no sólo exige la exhumación de los cadáveres que aún permanecen olvidados en fosas comunes, sino también la restauración del prestigio y la identidad de cuantos fueron perseguidos por sus ideas políticas.

En esta tarea, resulta fundamental la investigación en archivos y fuentes orales para rehabilitar la vida y la obra de muchos ciudadanos que creyeron en una sociedad mejor y que fueron perseguidos por el bando fascista ganador de la Guerra Civil.

Santiago González es uno de estos historiadores empeñados en rescatar estas microhistorias para dar a conocer el sufrimiento de los onubenses. La última historia que ha dado a conocer es la de Ramón Domínguez, socialista de Galaroza que fue internado en el campo de concentración gaditano de Tarifa. Al parecer, fueron numerosos los republicanos procedentes de la comarca serrana que desde 1937 a 1939 pasaron por campos de concentración, como el del Puerto Pesquero de Huelva o el Batallón de Trabajadores de Tarifa, éste último uno de los más crueles y con unas condiciones de vida que en nada tendría que envidiar a las imágenes más oscuras que nos han llegado de la estructura ideada por los nazis para la ‘Solución Final’..

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En el caso de Ramón Domínguez, se han recuperado dos informes que le acusan sin pruebas para fundamentar su persecución. El informe de la Guardia Civil fechado el 4 de enero de 1940 recogía su implicación política, al igual que otros informes similares, y su afiliación al Partido Socialista de Galaroza que le granjeó el calificativo de “extremista”. El documento apuntaba su supuesta participación en la destrucción de templos, registros domiciliarios y robos de ganados en cuadrillas en los campos, robos o incautación de ganados que se llevaron a cabo en toda la comarca desde febrero de 1936 ante la hambruna generalizada.

Asimismo, la Guardia Civil lo acusaba de haber formado parte de las columnas republicanas que salieron a combatir a las Fuerzas Nacionales en Cumbres Mayores e Higuera de la Sierra, aunque el concepto es distinto según el bando que lo califique: uno de los republicanos detenidos en 1937 afirmaba que no fueron “¡…a combatir, sino a defender…!”,

Tras la toma de Galaroza por los sublevados, el socialista cachonero se refugia en las sierras colindantes varios meses, ocultándose más tarde en un zulo bajo su domicilio de la Calle Cielo, hasta que se entrega el 17 de abril de 1939, día en que se presenta ante la Guardia Civil. Tras ser detenido pasa al Campo de Concentración del Puerto Pesquero de Huelva y de allí el 28 de noviembre de 1939 se incorpora al 55 Batallón Disciplinario de Trabajadores en Tarifa, donde permanece hasta el 20 de junio de 1940. Será en esta fecha cuando pasa “…a la cárcel de Huelva a disposición del Sr. Presidente de Consejo de Guerra de dicha plaza…”.

También se ha recuperado el Informe del Ayuntamiento de Galaroza, adjunto a su informe personal, fechado el 7 de enero de 1940 y dirigido como el anterior al Comandante Jefe del 158 Batallón de Trabajadores. En líneas generales, reproduce la misma línea acusadora que el anterior, a excepción de que se genera la duda ante algunos de sus actos, incluyéndose la expresión “…se cree…” en relación a sus actos, lo cual indica claramente la inexistencia de pruebas e investigación jurídica en este caso, como en otros miles de actuaciones por parte de las fuerzas del orden franquistas.

Esta labor de recuperación de la memoria está siendo muy activa en el caso de historiadores como González Flores y otras instituciones y colectivos; en el caso de Galaroza, continuará en las próximas Jornadas del Patrimonio de la Sierra, donde se expondrán los logros y avances sociales que se vivieron en la localidad durante la alcaldía de la II República.

Antonio F. Tristancho, colaborador habitual de La Mar de Onuba es un comunicador rural. Conoce cada palmo de La Sierra y lo refleja en sus reportajes y crónicas, plagadas de recuerdos y emociones. Abogado, asesor, gestor cultural, periodista, community manager y experto en turismo, entre otras experiencias, se considera, ante todo, un serrano que siempre tiene presente a su comarca y a sus gentes.

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