La recuperación económica en manos de Estados Unidos y la Unión Europea

Donald Tusk, Angela Merkel, Donald Trump, Emmanuel Macron y Shinzo Abe
por Francisco Villanueva

 

 

No hay duda que el daño colateral consecuencia de tener el mundo económico parado en su totalidad, apunta a una crisis global sin precedentes. Muchos apuntan a el descalabro económico después de la Segunda Guerra Mundial, pero desde mi punto de vista y llevo días dándole vueltas hasta con cifras, no es lo mismo reabrir la actividad total cerrada, que poner en marcha economías que estaban arrasadas sin fábricas, sin carreteras, sin infraestructuras, sin hospitales, sin casas….sin vida.

Yendo a los datos a día de hoy ya en EE.UU. hay 200.000 ventiladores, que son los equipos médicos fundamentales para enfrentar los casos más graves de coronavirus; y la producción mundial, incluyendo a la norteamericana hasta el 1 de marzo, asciende a 50.000 máquinas por año.

Ahora el gobierno de Trump mediante la Ley de Producción para la Defensa, (a la traducción, una norma de tiempos de guerra que prioriza sectores y fuerza la utilización de recursos en industrias privadas de carácter estratégico) ha logrado que la General Motors (GM) reconvierta amplias líneas de producción en su planta de Kokomo, Indiana, y produzca más de 100.000 ventiladores en los próximos 60 días que se duplicarían a partir de entonces en forma mensual.

Para eso, la mayor empresa automotriz de EEUU, y tercera del mundo después de Honda y Volkswagen, ha acordado con el sindicato no sólo la reconversión de la planta de Indiana, sino su utilización en 4 turnos, durante las 24 horas del día, con trabajadores altamente especializados provenientes de todo EE.UU.. GM estima abrir una segunda planta similar a la de Kokomo en la segunda parte del año.

El cálculo de GM es que el coste de cada equipo (65.000 dólares), es un producto extremadamente complejo y tecnológicamente avanzado, se reduciría 30% en los primeros 60 días, con una caída de -10%/-15% en los siguientes bimestres.

El gobierno federal dispone en este momento de un stock de 10.000 ventiladores; y ha puesto en marcha aparte de GM, un programa en que participan otras 20 empresas de magnitud similar, todas ellas grandes transnacionales.

El resultado es que EE.UU. comenzaría a “exportar” en los próximos meses ventiladores a Gran Bretaña, Francia, Italia, y Japón, entre otros, al tiempo que Trump satisfaría un pedido del presidente Andrés López Obrador de México, y le enviaría 1.000 ventiladores. López Obrador se ha convertido en un aliado estratégico fundamental de Donald Trump, y ha movilizado a 27.000 soldados mexicanos para custodiar la frontera Sur de EE.UU, y evitar el ingreso de la inmigración ilegal centroamericana en territorio estadounidense.

Ford, la segunda de las 3 grandes de Detroit, junto a GM y Chrysler/Fiat, se asoció con General Electric (GE) para desarrollar un nuevo sistema de producción de ventiladores, y prevé fabricar 50.000 unidades en 100 días.

En los próximos 2 meses, EE.UU. tendría un stock de respiradores/ventiladores de más de 200.000 unidades, que se duplicaría en los siguientes 60 días, el doble que el total existente en el resto del mundo sumado.

Ya son 19 los estados norteamericanos, incluyendo 2 de los 4 principales, Texas y Florida; que han comenzado el proceso de normalización de sus economías por sectores y regiones. Termina así la etapa de clausura que ha sumergido a la economía norteamericana en la mayor recesión de su historia, con 40 millones de parados lo que representa el 20% sobre la población activa, en cinco semanas, y una caída del producto nacional bruto de 15%/20% anual en el segundo trimestre del año.

La reapertura de la economía estadounidense coincide con el pleno despliegue del paquete de estímulo fiscal y monetario de 8,5 billones de dólares lanzado por el Congreso y la Reserva Federal, que representa 30% del PIB de la mayor economía del mundo.

Por eso, la recuperación en gran escala de EE.UU. se manifestaría nítidamente en los meses de julio, agosto, y septiembre previéndose un alza en forma de vigorosa V, que se contagiará y si el virus lo permite; a Europa.

La epidemia del coronavirus, y su contra cara necesaria, la clausura forzada de la mayor economía del mundo, ha desatado una ola de innovación sin precedentes en la historia norteamericana desde el salto épico de productividad de la Segunda Guerra Mundial; y esta muestra inequívoca de la excepcionalidad estadounidense se ha concentrado en la fabricación de los equipos para enfrentar la pandemia.

El gobierno de Trump estima que sólo en EE.UU. hay en marcha en forma acelerada más de 20 proyectos de fabricación de la vacuna contra el coronavirus. Como es usual en el capitalismo, la ley que rige la innovación es la de satisfacer la necesidad más extrema. Esto es lo que está en marcha en la economía y el sistema tecnológico y científico norteamericano. Se estima que hay más de 400 centros autónomos de innovación en EE.UU., uno de ellos, y a esta altura no el más relevante, es Silicon Valley.

En la Unión Europea; Italia, España, Francia, y Alemania (las mayores economías de la zona euro) han iniciado la reapertura gradual de sus economías en los últimos siete días, tras seis semanas de clausura prácticamente total de sus sistemas productivos y de servicios. El cerrojazo europeo supondrá una caída trimestral del PIB del 20%, después del retroceso del 5% del primer trimestre. Y todo apunta, si el rebrote no es tan dramático, que la economía se dispare en en tercer y, sobretodo, el cuarto trimestre.

Alemania, el principal país del continente europeo (4,6 billones de dólares de PIB/82 millones de habitantes), y el cuarto del mundo después de EE.UU., China y Japón, en donde los negocios, incluyendo la industria automotriz, ante todo Volkswagen y Daimler Benz, comenzaron a operar hace 7 días y parece que va bien.

“Esta es la única forma de evitar el colapso de la fábrica social y económica del país”, sostuvo el premier italiano Giuseppe Conte. Un presidente que es de quitarse el sombrero, un gestor que está demostrando capacidad y adaptabilidad a los hechos. Merkel una vez más asombra por su capacidad de trabajo en un país locomotora y seguro del euro. Macron muy a la altura de un momento único que él califica de guerra con una comunicación excelente y Pedro Sánchez coordinando la crisis de la mano de los técnicos e investigadores con un prohombre como Simón de auténtico Jefe de Estado. Los cuatro líderes muy en contacto permanente y con línea abierta entre ellos. Esto es una garantía para el futuro próximo. La crisis sanitaria y económica aumenta la crisis institucional y ésta dificulta la recuperación de la economía. La sociedad española ha demostrado en este confinamiento un nivel cívico espectacular y un sentido de estado y de compromiso muy por encima de sus líderes políticos. Algo que lleva sucediendo desde hace muchos años, demasiados. Esa es mi esperanza. Resistiremos.

Lo que ocurra en EE.UU. y Europa unida fijará el rumbo y los tiempos de la recuperación global, que tendría lugar en el tercer y ante todo, cuarto trimestre del año.

Vienen tiempos difíciles pero no es la posguerra, recuérdenlo para cuando empiecen los agoreros. Hemos parado la economía y eso es muy difícil de evaluar, pero si todos vamos en la misma dirección esto se va a superar en muy pocos años. Si hay que convivir con el virus adaptaremos los modelos de crecimiento o incluso de vida.


Francisco Villaneuva Navas, analista de La Mar de Onuba es economista y periodista financiero.
@FranciscoVill87

 

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