La otra cara de la industria alimentaria

por Gemma Roquet


La obesidad y el sobrepeso, como el hambre, son formas de malnutrición que cada vez sufren más personas y que están influidas por factores socioeconómicos. Mientras que la preocupación por el hambre es generalizada, este tipo de enfermedades ⎯que afectan a 672 millones de personas en el mundo⎯ pasan más desapercibidas.

Consumo medio de azúcares por persona en distintas regiones —gris— y previsión para 2027 —azul—. Fuente: OCDE

A pesar de las tasas que empiezan a imponerse a los alimentos con azúcares añadidos, producir azúcar sigue siendo muy rentable. El azúcar de caña ⎯que representa el 86% de la producción mundial de azúcar⎯ no es solamente un componente alimentario, sino una de las principales fuentes para producir biocombustibles y la más rentable. Los mayores productores de caña de azúcar son países en vías de desarrollo como Brasil, actualmente el primer productor mundial con casi la mitad de las exportaciones mundiales, pero los beneficios no llegan a la población. Por un lado, la industria azucarera busca, lógicamente, el aumento progresivo de sus beneficios, lo que puede conseguirse aumentando la producción invirtiendo lo mismo; es por eso por lo que utilizan semillas transgénicas, fertilizantes y pesticidas, para rédito nuevamente de empresas como Monsanto. Por otro lado, la producción se concentra en países surafricanos y asiáticos, además de países como Brasil o India por una cuestión climática y sus menores costes. Así, mientras las grandes empresas de la industria alimentaria y las productoras de biocombustibles consiguen aumentar su margen de beneficios, los efectos negativos del consumo diario de azúcar, la explotación extensiva de monocultivos de caña de azúcar y las condiciones laborales precarias las sufren principalmente los habitantes de los países productores.

El aceite de palma

El aceite de palma es otro componente habitual en nuestra dieta responsable de la malnutrición debido a su alto contenido en grasas saturadas. A pesar de tener efectos nocivos en la salud y causar daños medioambientales y sociales en los países donde se produce, sigue siendo el aceite más empleado en el mundo: supone el 66% del comercio mundial de aceite vegetal y casi el 40% de su producción y consumo mundial. Está presente en alimentos, productos de cosmética y limpieza y biocombustibles, por lo que es difícil escapar de este aceite refinado. Desde la Nutella hasta las galletas o las patatas fritas, se encuentra presente en muchos alimentos. Y seguirá estándolo por los beneficios que aporta a las industrias alimentarias: en 2016 el sector agroalimentario español afirmaba que las propiedades del aceite rojo permitían alargar la vida útil de los alimentos y que era un componente seguro.

El aceite de palma continúa siendo el aceite vegetal más consumido a escala mundial. Fuente: Statista

En la actualidad, igual que el azúcar de caña, el 85% del aceite de palma proviene de países en vías de desarrollo, como Indonesia o Malasia. Nuevamente, nos encontramos con un producto con costes bajos de producción, lo que permite ofrecer precios muy asequibles que extienden el consumo de los alimentos procesados. Por poner un ejemplo, una tonelada de aceite de palma cuesta 650 euros, mientras que la misma cantidad de aceite de oliva llega a los 3.500. Puede imaginarse, por tanto, el coste real de un bote de Nutella si se utilizara aceite de oliva en lugar de aceite de palma. Huelga decir que esto se logra a costa de unas condiciones laborales nefastas ⎯trabajo infantil incluido⎯ y atentados contra el medioambiente como la deforestación de zonas selváticas para intentar dar respuesta a la demanda del aceite rojo. Una vez más, los perjuicios se quedan en las tierras de producción.

Los verdaderos aliados

Las dietas ricas en carnes rojas pueden ser las responsables de 50.000 muertes por cáncer al año en todo el mundo. El azúcar es el causante del deterioro de las cavidades dentales, el aumento de peso, la diabetes, la obesidad, malnutrición y enfermedades cardiovasculares, entre otras. Un kilo de aceite de palma equivale a 68 muertes por cada 100.000 habitantes en algunos países en desarrollo y también se lo asocia con el cáncer. A pesar de todos estos datos e informes publicados por organizaciones de prestigio como la OMS, las previsiones son poco esperanzadoras. Las industrias agroalimentarias tienen poder e influencia como lobby económico y consiguen promover —con el respaldo incluso de las instituciones— el consumo de unos productos a menudo insanos.

Cremas para untar, productos precocinados o procesados, bollería industrial, etc. son productos habituales en nuestra dieta y prácticamente todo el mundo tiene acceso a ellos, sin importar el poder adquisitivo. La industria agroalimentaria ha sido capaz de provocar una transición nutricional y centrar la producción en países en vías de desarrollo para poder mantener los precios de venta y aumentar sus beneficios, con efectos en la salud de los consumidores. Al fin y al cabo, la obesidad y el sobrepeso ⎯como otras formas de malnutrición⎯ guardan una estrecha relación con condicionantes socioeconómicos, entre otros.

Contra toda lógica, para una familia urbana es más difícil comprar un kilo de manzanas que dos refrescos y una bolsa de patatas fritas. Esto hace que las personas con menor poder adquisitivo consuman estos alimentos, lo que los expone a situaciones de malnutrición y enfermedades, con todos sus costes particulares y para la sociedad. Para cumplir con el derecho a una alimentación saludable, es preciso garantizar el acceso a alimentos nutritivos, proporcionar una educación alimentaria y evitar el uso desmedido de químicos nocivos en la agricultura. Pero, mientras la industria agroalimentaria no se conciencie de su esencial papel, problemas como la obesidad difícilmente verán su fin.


Gemma Roquet

Barcelona, 1992. Analista de El Orden Mundial. Graduada en Ciencias Políticas por la UB y Máster en Relaciones internacionales, Seguridad y Desarrollo por la UAB. Interesada en conflictos internacionales, principalmente en la región de Asia.

@gemmaroquetr

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