La empresa Atalaya y su responsabilidad frente a la muy posible catástrofe de la presa de Riotinto

La Presa de Riotinto reúne todos los requisitos para la Rotura por Licuefacción, -como en Samarco y Brumadinho-, la peor de las roturas, y que sólo espera el detonante que la desencadene en cualquier momento.

 

La denominada Presa de Riotinto es un conjunto de tres depósitos mineros en superficie donde el denominado Cobre se apoya en el muro de la primera presa que se construyó, Gossan, siendo Aguzadera el último y se apoya en el de la presa de Cobre. Son tres depósitos sujetos al efecto dominó, donde la rotura del más alto, Gossan, determina la de Cobre y la de éste, la de Aguzadera, el menos elevado. Cobre y Aguzadera rebasaron sus proyectos originales con nuevos recrecimientos autorizados en los 90, hoy agotados, pero siguen recibiendo depósitos. Gossan fue objeto de una restauración sui generis y pese a declararse clausurado sigue activa como embalse y expuesta a la rotura como las producidas en muchas presas clausuradas, incluida la de Brumadinho, colapsada en 2019  tras 2,5 años sin recibir depósitos y con un coste de 270 muertos.

El Estudio de Rotura se presentó al mes de vencido el periodo de alegaciones y tan sólo analizaba Cobre y Aguzadera por separado, en oposición a la Guía Técnica del Ministerio del Ambiente que decía seguir, lo que apunta a su carácter fraudulento y deja al descubierto la explicación del ocultamiento de una situación que impediría claramente autorizar el Proyecto.
La Presa de Riotinto llegó en 2019 a 204 millones de metros cúbicos (MMm3). Siguiendo directrices de las Guías Técnicas del Ministerio del Ambiente y el 35,4% en la fórmula de correlación vertido/volumen de la presa del Estudio CSIC/IGME, el vertido por rotura previsible en Riotinto sería de 70 MMm3, 7 veces el de Brumadinho, correspondiéndole 15 al de Aznalcollar, el doble de Samarco, el mayor vertido de la historia minera. Y está creciendo a ritmo de 9,3 MMm3 /año, cifra similar a los 9,7 MMm3 del vertido en Brumadinho: Un Brumadinho más por cada año que sigan los depósitos de lodos en Riotinto.

La catástrofe de Samarco del 2015, con 19 muertos y decenas de miles de millones US$ de costo para las empresas implicadas (que enfrentan litigios por montos superiores)  sin contar sus extraordinarias pérdidas en bolsa, no refleja mínimamente las consecuencias de una rotura en Riotinto,  de un nivel muy superior por las características geográficas y demográficas aguas abajo de la Presa. Riotinto reúne las condiciones para la Rotura por Licuefacción, como Brumadinho y Samarco, que doblaría los estimados anteriores de vertidos, con el resultado de miles de muertos y una debacle ecológica y económica en Huelva (que sería golpeada en su núcleo de población y Complejo Industrial) y el Golfo de Cádiz, con un vertido 2.000 veces el del Prestige, lo que hundiría completamente su industria pesquera y turística.

El Proyecto de Riotinto, de tan disparatado riesgo, ni cabe en la Legislación ni podía pasar el trámite de revisión por la Autoridad Ambiental. Pero fue autorizado incluso antes de concluir los trámites administrativos, y anunciado en Minas de Riotinto en días previos a las elecciones anticipadas del 2015. Esto sólo fue posible,

En primer lugar :

Por la aceptación de Atalaya de la exigencia de la Autoridad minera del espesamiento de los lodos, que la presentó en su Proyecto como la única viable, resultando decisiva para la autorización del Proyecto, pero que ni cumplió (como pudo comprobar el Jefe de la sección de Minas de Huelva el 14/03/16) ni pensó cumplir, ya que no hizo absolutamente nada por prepararla en los 14 meses transcurridos desde la Resolución de Reinicio del 2015.

En segundo lugar:

            Por la renuencia a analizar el Riesgo y las consecuencias de la Rotura de la Presa derivadas de tal Proyecto. Riesgo que se reduciría -como señalaría el CEDEX por lo que respecta a la Presa- a un mero Anteproyecto.

Tales declaraciones de Atalaya y su Consejero Delegado, pintorescas y ambiguas como son, encadenan una lista de falsedades que denotan el más profundo desconocimiento de sus Presas y explican su extrema situación de riesgo y la rotura a que las dirigen.
El Estudio de Rotura se presentó al mes de vencido el periodo de alegaciones y tan sólo analizaba Cobre y Aguzadera por separado, en oposición a la Guía Técnica del Ministerio del Ambiente que decía seguir, lo que apunta a su carácter fraudulento y deja al descubierto la explicación del ocultamiento de una situación que impediría claramente autorizar el Proyecto. Esa forma de actuación y comunicación de Atalaya, mezcla de incompetencia, falsedad e incumplimientos, está en la Entrevista del 2014 y su Comunicado del 2019, rechazando seguir considerando (cuando apenas sí había  comenzado) fundamentadas advertencias sobre el Riesgo de la Presa en base a falaces presunciones carentes de criterio técnico. Comportamiento irresponsable en una empresa que demuestra no entender el riesgo y su responsabilidad en ello, pues no hay forma más segura de caer en el Riesgo que su desconocimiento.

Las afirmaciones de la empresa en el sentido de :

      • Que en la balsa actual no se podría abrir un agujero de más de un metro ni con una retroexcavadora…
      • Que si cae una bomba al lado de la balsa ni se rompe ni fluye…
      • Que los lodos son como una arena con cal y sulfuros que se consolidan y quedan macizos como mortero…
      • Que es mentira que eso se va a derrumbar generando una ola que arrastrará los pueblos…
      • Que si cayera todo el agua de un día el agua subiría un metro en la presa.
      • Que en la presa sólo entra el agua por arriba más la que “le echas”.
      • Que el método Aguas Arriba es obsoleto, siendo el más utilizado hoy por las mineras de mayor crédito.
      • Y el intento de transmitir que las presas de Riotinto no son Aguas Arriba sino de “Eje Central”.

Tales declaraciones de Atalaya y su Consejero Delegado, pintorescas y ambiguas como son, encadenan una lista de falsedades que denotan el más profundo desconocimiento de sus Presas y explican su extrema situación de riesgo y la rotura a que las dirigen. Esa lista compite con la de los incumplimientos de los proyectos de explotación y presas, que empiezan con la falta de corrección del déficit de capacidad de almacenaje de agua sobrenadante y sigue con su incremento sistemático, depositando volúmenes masivos de lodos desde los fondos de presa y no desde los muros; el del espesado de lodos; el del ciclonado, sustituido por un regresivo spigotting; la sustitución de las arenas de los muros por lodos; el trastrocamiento de permeabilidades y geometría de las playas y la fijación de la coronación de los muros en el plano horizontal mientras se recrecen en vertical, por citar sólo los fundamentales.

A todo ello se unen dos improvisadas ocurrencias (por injustificadas) de Atalaya, que sólo sirven al intento de ocultar el grave riesgo en la Presa, que eso aparte, pasaría por inocua en el uso de una membrana impermeable. Pero no ocurre así con las recientes aplicaciones de grouting, que alteran de forma drástica el perfil de permeabilidades de Aguzadera y contribuyen a su rotura, como ocurrió en Aznalcollar y otras roturas de presas. Tal cúmulo de arbitrariedades y despropósitos, difícil de concebir descartando -como hacemos- el deliberado propósito de provocar una catástrofe, no responde tampoco a la casualidad y tiene un denominador común en lo que atañe a la Construcción de la Presa: Rehuir y minimizar las inversiones y costos que garantizan su Estabilidad y Seguridad.

Sus consecuencias aparecen en los aspectos fundamentales acerca del Riesgo de Rotura: En primer lugar, en cuanto al agua en la Presa, factor presente en prácticamente toda Rotura, los freáticos se mantienen en unos excesivos niveles que garantizan el anegamiento de los muros y la saturación de sus arenas y, en cierto momento, la pérdida de estabilidad y la rotura de la Presa. En segundo lugar, la falta de adaptación de la potencia de los muros a unos recrecimientos nunca contemplados en los proyectos originales, con taludes de frentes de presa con ratios H/V por debajo de los recomendados por organismos nacionales e internacionales (la UE, entre ellos) que no sólo no se adaptan a los recrecimientos, sino que disminuyen sistemáticamente sin que se refuercen las bases de los taludes críticos, de las que, como adición, se ignora su deterioro por el permanente ataque de las aguas ácidas de filtraciones.

Todo ello implica, sencillamente, que la Presa sobrevive a la rotura a expensas de la sistemática reducción y agotamiento de sus Coeficientes de Seguridad. Esas consecuencias tienen un pésimo colofón: La Presa de Riotinto reúne todos los requisitos para la Rotura por Licuefacción, -como en Samarco y Brumadinho-, la peor de las roturas, y que sólo espera el detonante que la desencadene en cualquier momento.

Atalaya asume deliberadamente y por su cuenta, unos riesgos cuyo nivel podría no conocer con precisión, pero cuesta imaginar que, tras emprender por fin el Estudio de Rotura, no dispusiese, al menos, de los datos de vertido previsibles para la rotura conjunta de las 3 presas de acuerdo con las directrices de la Guía Técnica que el Estudio dice utilizar. Al contrario, aparece como obvio que fue el conocimiento de esos datos -e incluso sus consecuencias- y con ello la certeza de que un nuevo recrecimiento era absolutamente imposible de autorizar, lo que motivó la inaudita y estrambótica decisión de presentar un Estudio titulado “Estudio De Rotura de las Secciones de Estériles de Cobre y Aguzadera” cuando en el mismo se dice, y se repite, que “la presa de estériles para la deposición de los residuos de la explotación minera del PRT está constituida por tres secciones dispuestas en serie, Cobre, Aguzadera y Gossan, las cuales conforman en su conjunto una sola presa”, lo que constituye un sinsentido, porque no se puede analizar per se la rotura de una presa encadenada olvidándose de las otras dos, salvo por distracción o divertimento. Ni limitarse a atender el tronco y las extremidades de un hombre al que le han disparado en la cabeza. Estos riesgos afectan en primer lugar, y principalmente, a Huelva capital y su entorno, sin que sus ciudadanos (muchos de los cuales pagarían con su vida y la de su familia las consecuencias de una Rotura de la Presa) hayan sido informados sobre los mismos y, por tanto, sin haber tenido oportunidad de manifestarse sobre ellos.

En 2014, el Consejero Delegado de Atalaya, en inútil referencia, alude a los cambios de la técnica en los 15 años transcurridos desde el Desastre de Aznalcollar, de los que nada se aprovecharía el Proyecto de Explotación presentado por Atalaya, basado, para desazón de la Autoridad Minera, en técnicas muy anteriores donde su único cambio relevante- el espesado de los lodos- se introduciría por la conditio sine qua non para la autorización de la Autoridad Minera. En esos 15 años se produjeron cambios fundamentales para enfrentar del Riesgo de Rotura de las presas mineras tras el revulsivo final que supuso Aznalcollar, cambios guiados por el ICOLD (la Comisión Internacional de Grandes Presas). Tras 15 años más, las catástrofes de Mt Polley y Samarco producirían otro salto cualitativo sobre el tratamiento del riesgo, con la participación de grandes instituciones transnacionales. Antes de concluir el tercer ciclo de 15 años, la sacudida de Brumadinho ha logrado involucrar a las grandes mineras en lo que se anticipa como un nuevo salto adelante. Mientras,Atalaya, en contraste con sus declaraciones, sigue anclada en posiciones pre Aznalcollar, de hace 50 años, ajena a Mt Polley, Samarco y Brumadinho (de las que intenta distanciarse con falacias) e ignorando los informes del citado ICOLD, Naciones Unidas, Comisión Europea e incluso del cercano IGME (Instituto Geológico y Minero de España) cuando dictamina sobre la vecina Aznalcóllar.

Se recuerda, pues no podría ignorarse, el Informe IGME 2004 sobre Aznalcollar cuando señala que los fallos de diseño en el proyecto original y el recrecimiento fueron, “condición necesaria pero no suficiente, constituyendo los fallos de la empresa minera y las administraciones encargadas del control de idoneidad- las poseedoras de competencias administrativas- la condición suficiente” y que “tanto Aznalcóllar como el Prestige han provocado, objetivamente, una grave erosión del crédito institucional ” en unas instituciones medioambientales impotentes “para evitar los dos mayores desastres ecológicos en España”.

Y en vísperas de confirmar esa impotencia ante lo que sería el mayor desastre minero, ecológico, económico y humanitario, no ya de España, sino del mundo.

En la situación actual, la autorización de un recrecimiento adicional sería un despropósito y la única decisión que cabe a la Autoridad en cumplimiento de la Legislación es ordenar el cese inmediato de los depósitos en la Presa y la toma de las medidas correctivas que su situación exige. Por lo que respecta a recomendaciones que intenten evitar la catástrofe o, al menos, mitigar sus efectos, se limita este Informe a suscribir las del Informe Emerman, empezando por el inmediato cese de la alimentación de agua y los depósitos de lodos en la Presa, para evitar un vertido potencial, que, desde que se hicieron esas recomendaciones ha crecido en 6 millones de toneladas.

Es todo lo que podemos informar para prevenir la crónica anunciada de un desastre.


La asociación Mesa de la Ría lucha por la defensa del medio ambiente y la salud de los onubenses, reivindica la solución al gran desastre medioambiental que suponen las balsas de fosfoyesos mezclados con otros residuos peligrosos y con niveles de radiactividad.
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Revista onubense de Actualidad, Cultura y Ocio, editada por AC LAMDO, entidad sin ánimo de lucro inscrita en el Registro de Asociaciones de Andalucía con el número 4318 de la Sección 1. Director: Perico Echevarría - © Copyright LAMDO 2017 / ISSN 2603-817X

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