La Asociación de la Prensa de Huelva otorga el Premio Ángel Serradilla al informador gráfico de Televisión Española Manuel Ovalle Álvarez

La Junta Directiva de la APH concede una mención especial a la Asociación Nacional de Informadores de la Salud (ANIS) por su trabajo durante la crisis del coronavirus

La Junta Directiva de la Asociación de la Prensa de Huelva ha decidido por unanimidad otorgar el XV Premio Ángel Serradilla al cámara de TVE Manuel Ovalle Álvarez (Ponferrada, León, 1955) por su larga trayectoria profesional, su interés por poner a Huelva en el mapa de las emisiones  televisivas y por su solidaridad tanto con los compañeros de profesión como con diversas organizaciones y entidades con las que ha colaborado.

Ovalle Alvárez comenzó a trabajar en esta cadena pública de televisión en el año 1974. A lo largo de estas décadas ha trabajado en 131 países, ha estado presente en 15 conflictos bélicos internacionales y ha vivido cinco golpes de estado, así como momentos significativos de la historia de España como el sepelio de Francisco Franco y el golpe de estado de Antonio Tejero. En la actualidad continúa desempeñando su labor como cámara de TVE desde la provincia de Huelva.

Su pasión por esta profesión y su trayectoria lo ha convertido en el reportero gráfico más veterano de todas las televisiones de España.

Durante 15 años acompañó al gran aventurero Miguel de la Quadra-Salcedo en distintas expediciones como la ruta Quetzal y el rally Camel Trophy, donde disfrutó del ejercicio de la profesión y del contacto con nuevas culturas, así como de la amistad y el compañerismo que le unía a De la Quadra-Salcedo.

Su vocación de servicio público siempre ha estado presente durante toda su trayectoria como cámara de televisión, ya que en su cometido ha primado el derecho a la información de los ciudadanos y tender la mano a quien lo ha necesitado cuando ha sido necesario de forma solidaria en zonas de conflicto.

Sus inquietudes culturales le han llevado a organizar distintos eventos en Huelva como la Fiesta del Botillo del Bierzo y diferentes conciertos.

Mención especial a ANIS

Por otro lado, la Asociación de la Prensa de Huelva ha querido reconocer la labor de los periodistas durante la pandemia de la Covid 19 poniendo el foco en la Asociación Nacional de Informadores de la Salud (ANIS) cuya labor durante los últimos meses ha sido esencial para ayudar a entender esta enfermedad. La APH quiere así reconocer la ardua tarea que han tenido los periodistas especializados en esta área cuyas informaciones han ayudado al resto de periodistas y a la población en general a entender mejor las claves de la pandemia.

Graziella Almendral, presidenta de ANIS

La Asociación de la Prensa de Huelva entiende que tanto Manuel Ovalle como ANIS se han hecho acreedores por su defensa de los valores promovidos por el galardón y por el periodista en cuya memoria se instituyó.

El pasado año, el Premio Ángel Serradilla fue otorgado al fotoperiodista Pablo Juliá y en ediciones anteriores ha recaído en personalidades como  Manuel Ángel Vázquez Medel, Rosa María Calaf, Vicente Toti, Julián Pérez, Jesús Quintero, Antonio Peinazo, Javier Gutiérrez, Juan Carlos León Brázquez, la Revista Entorno Natural, Diario Público, Ezequiel Martínez, Francisco Perejil y el periódico La Higuerita, otorgándose menciones especiales a los periodistas Julio Anguita Parrado, Rafael Moreno, Enrique García Izquierdo y Paco Molero Espinar; el ecologista Juan Romero, y la ONG ‘Tareas Solidarias, Caravana por la Paz’.

Manuel Ovalle visto por... Manuel Ovalle


por Manuel Ovalle

Tenía apenas 15 años pero aún recuerdo aquellas imágenes en blanco y negro del único aparato de televisor que había en el bar de mi barrio de Santas Martas de Ponferrada. El programa se llamaba A Toda Plana y Miguel de la Quadra Salcedo aparecía ante mis ojos como una suerte de súperhombre, un reportero curtido en multitud de guerras.

Éstas podían parecer una gran aventura ante los ojos de un chaval pero, en el fondo, no dejaban de ser eso: guerras en las que miles de personas perdían la vida y en la que reporteros de raza se jugaban cada día la suya para dejar testimonio y escribir la verdadera historia.

Fue Miguel de la Quadra Salcedo, el hombre al que conocí por azar unos años más tarde, el que me animó a presentarme a unas pruebas que había en TVE. Tuve la suerte de superarlas y entré como auxiliar en el departamento de los entonces llamados filmadores.

El cuarto de cámaras era, y sigue siendo, uno de esos lugares privados en el que los reporteros intercambian experiencias y narran historias, a veces increíbles, de los lugares que han visitado. En los años 70 era una especie de lugar sagrado para los primerizos. Una tarde me acerqué al ayudante José Luis Márquez que preparaba un equipo para la guerra de Vietnam. Ante mí tenía dos cámaras de cine 16mm, luces, trípode, un nagra de sonido, decenas de cables y muchas latas de película. «¿Todo esto tenéis que llevaros de viaje?», pregunté un tanto ingenuo. «Sí, me contestó, Verdugo el filmador con el que voy es muy exigente y no puede fallar nada». Fue la primera lección que aprendí de mis compañeros.

Testigo de la guerra

Cuando me enviaron a la primera guerra me acordé de aquel equipo que había visto preparar a Márquez para ir a Vietnam. Fue en 1979, con motivo del golpe de estado en Guinea Ecuatorial.

Hasta hoy he sido testigo de quince guerras: Nicaragua, El Salvador, Chad, Zambia, Rhodesia, Mozambique, Líbano, Bosnia, Macedonia, Libia, Irak… La última en 2011, ya en plena crisis de los enviados especiales, durante la caída de Muamar el Gadafi. Fuimos la única televisión de España a la que le dieron permiso para estar legalmente dentro de Trípoli durante los bombardeos de la OTAN.

Me vienen a la memoria varios sucesos, como los bombardeos del sur del Líbano en el año 2006 a la ciudad de Tiro, la caída del dictador filipino Ferdinand Marcos, la ejecución del dictador Ceaucescu y su esposa… o la guerra de Irak en 2003, de la que salimos vivos Almudena Ariza, Miguel Ángel Cano y yo, por algo que a estas alturas podría considerarse un presentimiento.

Recuerdo también un viaje con con Márquez y Fernando de Giles a la guerra del Salvador, cuando el FMLN intentó conquistar la capital. Y diez minutos interminables junto al primero recogiendo sonido mientras el helicóptero despegaba entre disparos. Recuerdo también la salida de los palestinos por las calles de Beirut destino Túnez. La masacre de Sabra y Chatila y un reportaje en la Argentina de 1983 sobre los desaparecidos.

El 23F

En el año 1981 viví en España otra experiencia de tiros, pero esta vez por la entrada de Tejero en el Congreso. Esa tarde de febrero nos dirigimos allí Paco Rueda y yo desde Prado del Rey. Habíamos quedado con un redactor francés de la ORTF para hacerle una entrevista a Calvo Sotelo. La entrevista no llegamos a hacerla y el redactor francés desapareció. No he vuelto a saber nada más de él. Nos tuvieron allí hasta la una de la madrugada.

Cinco intensos meses en Moscú

En 1987 viví la apertura de la corresponsalía de TVE en la URSS en compañía de Miguel Ángel López, ‘Manchego’, y Rosa María Calaf. Fueron cinco meses muy intensos de trabajo. También, por qué no reconocerlo, de una suerte de ocio, porque a partir de las cuatro de la tarde se hacía de noche y yo empleaba el tiempo en caminar solo por las calles de la ciudad.

Una vida de aventura

La vida del reportero también es aventura. En 1992 viajé con Miguel de la Quadra Salcedo al Amazonas para cubrir el Camel Trophy entre Manaos y Georgetown. Realizamos también 13 viajes en barco desde España a América haciendo los viajes de Colón en un proyecto que se convirtió en La Ruta Quetzal y que entonces se llamaba Aventura 92.

Pero quizás el viaje más aventurero que hice fue el que nos llevó hasta el Polo Norte geográfico en 1999 para Informe Semanal.

Tendríamos que grabar a una temperatura entre los -40 y los -25 grados. Así que, un mes antes de salir, preparé una funda especial de goretex para la cámara y para las baterías. Durante veinte días me desplacé para poner una hora la cámara en un súper congelador que me dejó una empresa de congelados en Mercamadrid. Pero el mejor resultado fue meter en un “lugar” del cuerpo la batería y solo sacarla para hacer un plano que no durara mucho, unos 30 segundos, y volverla a meter en ese lugar del cuerpo. Así durante los 15 días que duró el viaje en nuestra estancia allí.

Crónica de la España negra

No hay que salir de España para ver tragedias. En agosto de 1990 viajé con Rosa María Artal a un pueblo de Extremadura cuyo nombre ha quedado asociado para siempre a la crónica negra de este país: Puerto Hurraco.

Cuando llegamos, no había cámaras de televisión. Tuvimos la suerte de estar solos unas horas y poder grabar la única calle del pueblo, el lugar del crimen. En ese momento apareció un señor llorando diciéndonos que habían matado a sus hijas pequeñas. Por la tarde, cuando fuimos a su casa, la puerta estaba abierta. Entré grabando por un pasillo largo con señoras de negro sentadas a los lados. Al final del pasillo, en una habitación, había más personas y dos cadáveres. Todas empezaron a llorar. No recuerdo lo que dura esa secuencia, pero sí me acuerdo de que fue la que abrió el reportaje.

Haití 2010, uno de los viajes más duros

En enero de 2010, poco después de que la tierra temblara, viajé a Haití. Llegué incialmente solo. Bajando por las escalerillas del avión, me pareció que estaba presenciando una película dantesca. Grabé imágenes de personas caminando semidesnudas, casas ardiendo, cadáveres por los suelos, imágenes parecían estar fuera de la realidad.

“Pasé mi primera noche en Haití en un parque, con mi cámara y el generador atados a mis piernas“

Al llegar la noche tuve que quedarme en un parque lleno de personas que habían sobrevivido y que por miedo a las réplicas del terremoto dormían allí. El miedo a una nueva sacudida quedaba ahogado por el ruido de unos disparos: el saqueo sin escrúpulos que sucede a los grandes desastres. Pasé esa noche en ese lugar con mi cámara y el generador atados a mis piernas. Nunca antes había vivido algo así, a pesar de haber estado en conflictos y en zonas de mucha miseria.

La gloria deportiva

He tenido el privilegio de estar en los juegos olímpicos de Pekín 2008 , los Ángeles 84, Barcelona 92 y Atenas 2004; una gran experiencia que me ha permitido enriquecerme personal y profesionalmente en un ambiente de esfuerzo y superación.

En 2010, a los pocos meses de regresar de Haití, me dijeron que me iban a acreditar para el Mundial de futbol de Sudáfrica.

Yo de fútbol sé lo justo pero pronto me puse las pilas. Recuerdo, eso sí,  un entrenamiento en las Rozas en el que me djio Silvia Barba: «Ovalle graba unos planos cortos de Villa». Yo le dije: «¿Y quién es ese?» El de las botas azules, ¡hombre!.

40 años detrás de una cámara

Me pude haber prejubilado hace años pero no quise. En Octubre de 2014 cumplí 40 años detrás de una cámara.

Muchas cosas han cambiado en televisión en todo este tiempo. La crisis y las nuevas tecnologías han modificado las redacciones y los hábitos de trabajo. La escasez de recursos y el milagro de Internet están poniendo a prueba el trabajo de periodistas y reporteros gráficos. Ahora que todo se mira desde lejos, he querido reivindicar el trabajo de quienes se siguen acercando al terreno detrás de una cámara, contando lo que pasa desde diferentes miradas y en un nuevo formato, El ojo en la noticia, que recuerda el pasado para aventurar el futuro. El futuro de una profesión que aún hoy me sigue apasionando como el primer día.

FUENTE:rtve.es 
Acerca de La Mar de Onuba 3573 Artículos
Revista onubense de Actualidad, Cultura y Ocio, editada por AC LAMDO, entidad sin ánimo de lucro inscrita en el Registro de Asociaciones de Andalucía con el número 4318 de la Sección 1. Director: Perico Echevarría - © Copyright LAMDO 2017 / ISSN 2603-817X

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