Goya 2021: tristes, aunque felizmente breves

 

Domingo, 7 de marzo de 2021. Anoche se entregaron los 35 Premios Goya, en los que resultó ganadora la olvidable película Las niñas. Esta edición, celebrada en el Teatro del Soho CaixaBank de Málaga y presentada por Antonio Banderas y María Casado, fue austera y triste, aunque hay que reconocer algo importante: igual que la pandemia ha traído cosas tan positivas como la aceptación y normalización del teletrabajo, nos ha traído también la gala más corta y menos coñazo de la historia de los Goya. Por desgracia, eso sí, no ha sido un año para echar cohetes. Ni para el cine español, ni para la Academia.

Año negro en la Academia de cine

En 2020 la Academia de Cine se vio envuelta en otra polémica. Los despidos de tres empleadas acometidos por la institución fueron improcedentes. Tras la denuncia de las trabajadoras afectadas, el 10 de noviembre la propia Academia admitió, en un acto de conciliación, que sus ceses fueron improcedentes. La institución no necesitó llegar a juicio. En ese acto de conciliación telemático, la Academia admitió la improcedencia del despido de dos de las tres antiguas trabajadoras porque la tercera se retiró de la demanda. Y aunque la improcedencia del despido supone que la Academia podía readmitir a las trabajadoras, la entidad optó por indemnizar.

El ambiente dentro de la Academia se volvió, obviamente, hosco y chungo. En su última Asamblea General se discutieron los despidos y las cuentas y algunos académicos dejaron caer que la indemnización era prohibitiva para unas arcas muy mermadas y que además deberían explicarse.

Ni un año sin polémica y broncas

Este año tampoco nos hemos librado de que la gala de los Goya tenga su polémica. Por culpa de la pandemia, las limitaciones a la fiesta anual eran de esperar. Pero la Academia decidió que los que no debían asistir a los premios eran los nominados y posibles ganadores. No se entiende muy bien, y menos sin consensuar la decisión con los protagonistas de la fiesta. Tampoco se entiende que por un lado se proclame que en los teatros y cines no se corre peligro y se haga este show híbrido y online.

Para colmo de absurdos, los que estuvieron presentes en el teatro fueron los que entregaban los premios, no los que los recibían, que tuvieron que conformase con dar las gracias de forma virtual y desde sus casas, como ya pasó en los cada año más irrelevantes Globos de Oro.

Tampoco se entiende que los premiados sí hayan podido asistir a los Premios Forqué y a los Premios Feroz y sin tantas restricciones. Y justo una semana antes que los Goya.

Nada que celebrar

A finales de diciembre de 2020, el cine español tenía una taquilla acumulada de 42 millones de euros, la cifra más baja desde que comenzó el siglo XXI. Para que se hagan una idea del desastre, las cifras del 2019 fueron de 94,1 millones de euros y 16 millones de espectadores. Muy lejos quedan aquellos años de apellidos vascos, orfanatos y Torrentes, cine de saldo en lo cinematográfico pero tremendamente rentable. Y hablando de Torrentes: la película más taquillera de 2020 ha sido la última excreción de Santiago Segura, llamada Padre no hay más que uno 2. Ya su título te invita a cortarte las venas.

Si por algo se recodará este año de la pandemia es porque el 93% de los estrenos de cine desde la reapertura de los cines llegó a las salas gracias a las distribuidoras independientes, algo que las salas no agradecerán cuando vuelva la normalidad y Hollywood regrese con todo su arsenal, dinero y chantajes comerciales. Es el mercado, amigo. Y poco más será recordado. En esta última cosecha ninguna película ha destacado por su taquilla y mucho menos por su calidad, ninguna película de las presentadas a los Goya será recordada.

Lluvia de estrellas (que nada tiene que ver con el cine español)

Desde la Academia nos vendieron que en la gala del cine español desfilarían estrellas de Hollywood, pero se limitaron a un saludito como los que le hacían las celebrities en el programa Corazón, corazón. Los fútiles saluditos fueron los de, entre otros, Robert de Niro, Al Pacino, Dustin Hoffman, Helen Mirren, Charlize Theron, Isabelle Huppert, Salma Hayek, Sylvester Stallone, Benicio del Toro, Emma Thompson y Laura Dern.

En cuanto a los habituales del gremio, estuvieron presentes Pedro Almodóvar, Penélope Cruz, Alejandro Amenábar, J.A. Bayona, Paz Vega, Antonio de la Torre, Belén Cuesta, Marta Nieto, Mónica Randall, Verónica Forqué, Pedro Casablanc, Jaime Chávarri, Emma Suárez, Marisa Paredes, Jose Coronado, María Barranco, Najwa Nimri, Leonardo Sbaraglia, Julián López, Adrián Lastra, Hiba Abouk, Marta Etura, Maggie Civantos, Tristán Ulloa, Daniela Santiago, Jon Kortajarena, Verónica Forqué, Elena Irureta, Emma Suárez, Roberto Álamo, Chus Gutiérrez y Gracia Querejeta.

Pobre Berlanga

Una cantante llamada Diana Navarro y el “humorista” e imitador Carlos Latre (caracterizado de Pepe Isbert) se encargaron del homenaje al pobre Luis García Berlanga en el centenario de su nacimiento. Verdaderamente bochornoso. También fue homenajeada Ángela Molina, que recibió el Goya de Honor.

Lo peor de la gala

Lo más traumático para los pocos espectadores que seguimos esta cosa fue tener que ver la decoración de interiores de las casas de muchos premiados. Algo tremendo. También los relamidos y patéticos comentarios del insufrible comentarista de TVE Carlos del Amor.

La ridícula homilía de Antonio Banderas con el rollo de “la gran familia del cine español” y sus queridos trabajadores cuando este señor no ha tenido contacto real y cercano con un eléctrico o un asistente de producción en su vida. Lo mismo se puede decir del patético y sobreactuado discurso de la homenajeada Ángela Molina.

Las actuaciones musicales fueron de bochorno, sobre todo la demencial versión de La violetera.

Lo poco mejor de la gala

El original agradecimiento de las compositoras de Akelarre.

Que aparezca Carmen de Mairena en el hortera e interminable vídeo a los fallecidos en 2020, montaje en el que no apareció Rosa María Sardá por petición propia antes de morir. Lista y con clase hasta el final.

Chapó a Alberto San Juan al recibir su Goya y decir esto en referencia a un personaje tan oscuro como José Luis Ábalos: “Señores del PSOE, los derechos humanos no son bienes de mercado, la vivienda es un derecho básico”.

Merecidos premios

Patricia López Arnaiz: una actriz solvente y protagonista de Ane.

Mario Casas: un Goya justo por su estupendo trabajo en la bien rodada pero flojita (por su disparatado y nada creíble guion) No matarás. Ya era hora de que la Academia se acordase de un tipo que es algo más que portadas con camisetas mojadas.

Inmerecidos premios

Nathalie Poza: sin personaje y sobreactuada en La boda de Rosa.

Injusto el Goya al Mejor guion a La niñas, es un texto flojito e inane como para ganar semejante premio. Según su autora, ese texto tuvo “cuatro script doctors”. ¿En serio?

El Goya al mejor director a Salvador Calvo por Adu, que para ahondar en el absurdo dedicó su premio “a Paolo Vasile (capo de Telecinco) por hacer un cine diferente”. Telecinco. Cine diferente, amigos.

Triste conclusión final

Prácticamente nadie ha visto las películas protagonistas de estos 35 Premios Goya. Poco más se puede decir.

Lista de premiados

Mejor película: Las niñas.
Mejor dirección: Salvador Calvo por Adú.
Mejor actor protagonista: Mario Casas por No matarás.
Mejor actriz protagonista: Patricia López Arnaiz, por Ane.
Mejor dirección novel: Pilar Palomero por Las niñas.
Mejor guion original: Pilar Palomero por Las niñas.
Mejor actor de reparto: Alberto San Juan por Sentimental.
Mejor actriz de reparto: Nathalie Poza por La boda de Rosa.
Mejor actor revelación: Adam Nourou por Adú.
Mejor actriz revelación: Jone Laspiur por Ane.
Mejor guion adaptado: David Pérez Sañudo y Marina Parés Pulido por Ane.
Mejor música original: Aránzazu Calleja y Maite Arroitajauregi por Akelarre.
Mejor canción original: Que no, que no, de Rozalén, de La boda de rosa.
Mejor dirección de producción: Ana Parra y Luis Fernández Lago por Adú.
Mejor dirección de fotografía: Daniela Cajías por Las niñas.
Mejor montaje: Sergio Jiménez por El año del descubrimiento.
Mejor dirección artística: Mikel Serrano por Akelarre.
Mejor diseño de vestuario: Nerea Torrijos por Akelarre.
Mejor maquillaje y peluquería: Beatushka Wotjowicz y Ricardo Molina por Akelarre.
Mejor sonido: Nicolas de Poulpiquet por Adú.
Mejores efectos especiales: Mariano García Marty y Ana Rubio por Akelarre.
Mejor película de animación: La gallina Turuleca.
Mejor película documental: El año del descubrimiento.
Mejor película iberoamericana: El olvido que seremos (Colombia).
Mejor película europea: El padre.
Mejor cortometraje de ficción: A la cara.
Mejor cortometraje documental: Biografía del cadáver de una mujer.
Mejor cortometraje de animación: Blue &Malone: Casos imposibles.
Goya de Honor: Ángela Molina


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