¿En qué consiste una guerra de divisas?

Fuente: Pixabay

A raíz de la caída histórica del renminbi y ante augurios que vaticinan una guerra de divisas, una lectora pregunta a través del formulario de EOM explica sobre la naturaleza de dicho fenómeno económico.

Una guerra de divisas —también conocida como devaluación competitiva— es un fenómeno económico que consiste en depreciar el valor de la moneda, haciendo que esta valga menos en comparación con el resto de divisas extranjeras —frecuentemente el dólar, dado que se trata de la moneda de reserva internacional—.

Ahora bien, ¿qué ventajas ofrece incurrir en una devaluación? La pérdida de valor de una moneda supone abaratar sus exportaciones en detrimento de sus importaciones, lo que estimula las empresas locales y mejora el balance comercial. Esto es especialmente interesante para países fundamentalmente exportadores como China.

La manera en que se realiza esta devaluación varía según el tipo de divisa. Se puede hablar de dos tipos de divisas: aquellas con un tipo de cambio fijo y aquellas con tipo de cambio flexible, además de las mixtas, que estarían a medio camino entre ambas. Las primeras, de cambio fijo, tienen un valor regulado por el banco central del país, mientras que las segundas obtienen su valor de acuerdo a la oferta y la demanda del mercado de divisas. Así, por ejemplo, monedas como la cubana o la saudí están fijadas al dólar estadounidense, mientras que la congoleña o la bosnia se fijan al euro. Por su parte, el euro, el dólar estadounidense, el yen japonés o la libra esterlina son ejemplos de monedas con cambio flexible.

Para devaluar una divisa con tipo de cambio fijo es suficiente con que el banco central regulador —o la instancia que corresponda— anuncie el cambio de valor de dicha divisa. En cuanto a las monedas de tipo flexible, al ser el mercado el que les da su precio, habrá que lograr que la oferta supere la demanda. Para ello se emplean mecanismos de devaluación como la emisión de moneda, la reducción de los tipos de interés o la compra de activos extranjeros —de tal modo que se vende la moneda propia y, por tanto, su valor disminuye—.

Una de las guerras de divisas más conocidas de la historia es la acontecida en los años 30. Tras el crack del 29, la crisis se dejó sentir en muchos países que acabarían incurriendo en la devaluación de sus monedas que, sumada a otras medidas nacionalistas, darían lugar a las conocidas como “políticas de empobrecer al vecino” —aquellas que buscan mejorar la situación estatal pero acaban por repercutir negativamente en el panorama internacional—.

Del mismo modo, la guerra de divisas se repetiría tras la recesión de 2008 entre China, Japón y EE. UU., afectando a multitud de países emergentes, entre los que destacan Brasil o Rusia. En la misma línea, China y Estados Unidos podrían estar al borde de una nueva guerra de divisas en la actualidad —como indicarían el valor mínimo que ha alcanzado el renminbi y el anuncio del Tesoro estadounidense de denominar a China “manipulador de su divisa”—.

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