Elecciones Euskadi: los motivos de la incertidumbre

Los principales candidatos a lehendakari -Carlos Iturgaiz (PP-Ciudadanos), José Ramón Becerra (Equo Berdeak), Idoia Mendia (PSE), Iñigo Urkullu (PNV), Maddalen Iriarte (EH Bildu) y Miren Gorrotxategi (Elkarrekin Podemos-IU)- durante el debate celebrado el 12 de julio en EiTB. EiTB

Este domingo hay elecciones en el País Vasco. Los comicios se presentan en un escenario de incertidumbre debido a la pandemia del coronavirus, lo que podría afectar a la participación. Las encuestas señalan de nuevo al PNV como máximo favorito para ganar los comicios. Jonatan García Rabadán, profesor del Departament de Sociología de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU) y miembro del equipo de investigación Euskobarometro, analiza este proceso electoral.

por Jonatan García Rabadán

1. ¿Por qué, elección tras elección, ningún partido político se muestra capaz de hacer sombra al PNV en Euskadi?

No hay una única razón que explique por qué el PNV ha jugado un papel central en el escenario político de Euskadi durante las últimas cuatro décadas. De manera recurrente el apoyo electoral al PNV ha venido siendo explicado por la acumulación de diferentes factores, entre los que también merece destacarse el factor histórico, ya que durante el franquismo mantuvo “vivo” el Gobierno vasco en el exilio como elemento de continuidad y consolidación de una estructura de partido. A lo anterior habría que sumar la inexistencia de una alternativa real a nivel autonómico, ni de manera individual, ni coalicional. En esta campaña electoral Elkarrekin-Podemos ha propuesto una alternativa de izquierdas integrada por éstos, el PSE-EE y EH Bildu, pero, sin conseguir sumar apoyos suficientes, ni siquiera puede plantearse la opción.

La identificación entre partido e intereses de país, así como el mito de la buena gestión, han consolidado la fortaleza y esa misma centralidad del PNV. En el caso del primer argumento se escenifica en el papel que juegan los representantes jeltzales en el Congreso de los Diputados y en la gobernabilidad de España, obteniendo competencias u otras inversiones, como infraestructuras, a cambio. Por otra parte, la amplia presencia del PNV en todos los ámbitos institucionales (especialmente en Bizkaia) incentiva la proyección de buena y seria gestión; incluso habiéndose dado casos de corrupción política.

2. ¿Cómo es el modelo de imbricación del PNV en la sociedad vasca y cómo influye en sus resultados electorales?

El PNV cuenta, junto a la Izquierda Abertzale y el Partido Socialista de Euskadi, con una tupida red de sedes sociales que colabora en que este tenga una proximidad y conexión con la ciudadanía, incluso cuando el papel que desempeñan estos centros ha perdido cierta relevancia. Si a ese entramado se le suma la eficaz maquinaria electoral y los recursos económicos con los que cuenta el partido, se entiende la relevancia jeltzale que influye en los resultados electorales.

3. ¿Dentro de la ubicación ideológica típica de los partidos políticos, -extrema izquierda, izquierda, centro, derecha, extrema derecha- dónde se ubica el PNV en aspectos económicos, sociales y culturales?

En materia identitaria la posición del PNV ha sido identificada bajo la idea del “Péndulo patriótico”, por cuanto compagina los pulsos independentistas con los autonomistas; las posiciones nacionalistas “más radicales” y las más “pactistas”. Algo similar ocurre en el espacio ideológico.

Esta situación es otra de las cuestiones que llama la atención por cuanto un partido de tradición democristiana –incluso siendo actor fundador de la Internacional democristiana– ha sabido apostar por medidas políticas que irían más allá de lo esperado de un actor en dicha posición. En ocasiones estas medidas han sido producto de decisiones estratégicas propias y en otras consecuencia de los diferentes gobiernos de coalición que ha liderado, ya fuese con el PSE-EE, con Eusko Alkartasuna (EA) o Ezker Batua (EB); todas ellas formaciones ubicadas en el centro-izquierda/izquierda.

Esta misma movilidad en este eje es otra de las señas de identidad del partido jeltzale: una cuestión es lo que el partido pueda proponer en sus programas y otra lo que ejecuta desde el Gobierno Vasco. Sin obviar la cordial relación entre el empresariado y el PNV, éste último ha sabido apostar por medidas de carácter social pioneras en España como la RGI (Renta de Garantías de Inserción).

4. ¿Ha pasado página la relación entre la sociedad vasca y las formaciones abertzales que en su día formaban el denominado “entorno de ETA”?

El fin de la actividad terrorista de ETA no significa la desaparición del terrorismo de la agenda politico-institucional vasca. Algunos temas siguen estando pendientes de debate y gestión: acercamiento de presos, relato de los años de violencia terrorista en las aulas, reconciliación… Estos asuntos permanecen abiertos. Y se añaden cíclicamente ciertos actos violentos como los acaecidos en fechas recientes contra sedes del PNV o PSE (incluida el ataque a la vivienda de la candidata a Lehendakari) y por los que el resto de partidos políticos piden a la izquierda abertzale una condena clara y tajante.

Otra cuestión es la deriva de ésta última que, en los últimos años, parece haber iniciado un proceso de apuesta por la vía institucional, donde se encuadra la reciente negociación de su voto favorable a la extensión del Estado de Alarma propuesto por el Gobierno de Pedro Sánchez. Esto supone, en cierta manera, una voz alternativa de la “agenda vasca” en las instituciones de Madrid, pero también cierto conflicto interno. Cierto es que la marca electoral de la izquiera abertzale actual es la suma de varios partidos con trayectorias muy diferentes como EA o Alternatiba.

5. ¿Qué papel juegan los partidos estatales sin tradición histórica local –Cs, Vox, UP– en la actual política vasca?

En la sociología electoral vasca históricamente destacan cuatro grandes familias políticas, vertebradas a lo largo de los ejes identitario (identidad territorial) e ideológico (izquierda vs derecha): el nacionalismo institucional del PNV, la derecha española del PP, la izquierda independentista y el socialismo vasco del PSE. Junto a estas cuatro, a lo largo de la historia electoral autonómica vasca han ido apareciendo y desapareciendo otros proyectos políticos con representación en el legislativo vasco.

En lo concerniente a los partidos de ámbito estatal aparecidos en las últimas dos décadas solo dos han sido los proyectos que han obtenido representación parlamentaria. En 2009 UPyD consigue un escaño por Álava –que mantendrá hasta 2016– en un Parlamento vasco compuesto por siete partidos. Sin embargo, Elkarrekin-Podemos será entre los actores de nuevo cuño quien mejores resultados obtenga (11 escaños en el Parlamento vasco en 2016 y primera fuerza en las elecciones generales de junio de 2016). Este papel relevante les ha convertido en un actor con capacidad para condicionar la política vasca, hasta el punto de apoyarse el actual ejecutivo de coalición PNV-PSE en estos para aprobar los presupuestos de 2020. Además, en el ámbito municipal su papel también ha sido significativo para la consolidación de ciertos gobiernos e, incluso, la formación de mayorías alternativas. Así, estas elecciones suponen una prueba para Elkarrekin-Podemos como actor consolidado en el escenario político vasco.

C’s y VOX, por su parte, siguen siendo formaciones electoralmente residuales pues ninguna de ellas cuenta con representación ni a nivel local, ni foral, ni autonómico (con la excepción de C’s en 2015 con 2 concejales y 1 juntero alavés). El discurso de las dos formaciones no parece haber calado en el electorado, especialmente por sus propuestas contrarias al Concierto Económico, recentralizadoras o, incluso en materia de identidad. El resultado del domingo es un examen para estos dos partidos, ya que Ciudadanos accederá al Parlamento gracias al acuerdo con PP, cuya dinámica posterior habrá que ver cuál será, y VOX confía en el resultado de Álava. En un escenario de menor participación, con los resultados de las pasadas elecciones generales VOX podría conseguir la representación en Euskadi, pasando de ser excepción a regla. Por ello, en los últimos días de campaña las menciones al partido de Santigago Abascal por parte del resto de partidos ha ido creciendo, con la idea de incentivar la participación.

6. ¿Qué incidencia tendrá la gestión de la COVID-19 por parte de los ejecutivos de Pedro Sánchez e Íñigo Urkullu en las elecciones vascas?

Durante las campañas electorales –en escenarios de normalidad– los partidos en el gobierno intentan “vender” la gestión de la legislatura. En el presente caso los Gobiernos central y vasco pueden presentar resultados parciales sobre la gestión de la crisis de la COVID-19 por cuanto esta aún no ha concluido. El brote detectado en Ordizia (Gipuzkoa) muestra claramente esta situación. Cualquier acontecimiento de este estilo a pocos días de la jornada electoral puede condicionar desde la participación hasta la decisión final sobre qué papeleta escoger.

A pesar de todo, las encuestas preelectorales realizadas muestran una valoración positiva hacia las medidas tomadas por el ejecutivo de Urkullu, lo que vendría a consolidar la idea de PNV como gestor eficaz. Asimismo, en escenarios como el actual el electorado suele seguir la idea de San Ignacio de Loyola de “en tiempo de crisis, mejor no hacer las maletas”, que entronca con la idea que mencionábamos al inicio de “buena gestión” del PNV.

7. En un escenario marcado por el miedo a los rebrotes del coronavirus, ¿es esperable un incremento de la abstención? En este caso, ¿qué partidos serían los más perjudicados?

En un escenario de incertidumbre como el actual es esperable una reducción de la participación electoral, especialmente cuando los últimos días de la campaña electoral las noticias sobre nuevos brotes de contagios han sido continuas.

De la misma forma no se puede obviar que son elecciones convocadas en julio cuando parte de la ciudadanía se encuentra de vacaciones o se ha desplazado a las segundas residencias. Aun siendo negativa la expectativa, es difícil aventurar cual será la cifra final de este descenso, especialmente cuando el voto por correo va a presentar cifras récord (más de 110 000 personas lo han solicitado aun quedando días por delante). Así pues, los tradicionales esquemas de afección puede que no se vean reproducidos.

Territorialmente hablando, Álava puede ser el escenario donde mayor protagonismo cobren los cambios en la participación electoral pues las encuestas apuntan a un pugna entre varias formaciones para la consecución del último acta, que podría ser la única que obtuviera VOX en Euskadi.

Por otra parte, se apunta a una reducción de la participación de la población de mayor edad. En ese caso, PNV, PSE-EE y PP serían los partidos más afectados de acuerdo con el perfil socio-demográfico que los estudios demoscópicos presentan. Esos tres partidos políticos son quienes mayores apoyos reciben entre las personas de mayor edad. La gestión de la crisis de la pandemia por una parte y de la posterior recuperación socio-económica por otra pueden jugar un rol determinante a la hora de decidir participar y a quién votar. En ese caso, el partido más beneficiado podría ser el PNV, así como el PSE-EE, por ser los partidos que integran el Gobierno vasco.

Sin embargo, a pesar de todo lo anteriormente dicho, estas elecciones se presentan en un escenario de incertidumbre.


Jonatan García Rabadán, Profesor Ayudante doctor. Dpto. Sociología y Trabajo, Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea

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