El proteccionismo de Trump provoca una guerra comercial entre EEUU y la Unión Europea

El Presidente de los Estados Unidos ha liado un impresionante cisma con la poderosa Unión Europea, los aranceles al acero y al aluminio europeos ha desatado un problema de dimensiones imprevisibles. El acero y el aluminio no mueven ni de lejos la mayoría de los intercambios comerciales de los dos colosos pero se ha convertido en una causa de orgullo europeo.

Los dos mayores bloques económicos y comerciales del planeta podrían empezar este viernes una inédita guerra comercial de consecuencias imprevisibles para la economía transatlántica y los mercados financieros mundiales. El gobierno estadounidense confirmó este que aplicará definitivamente, a partir de este viernes, los aranceles al acero (25%) y al aluminio (10%) a los productores europeos. La Comisión Europea advirtió que responderá de forma contundente tomando represalias comerciales y que no le temblará el pulso. Bruselas tiene el apoyo de los 28 gobiernos del bloque, a los que ya advirtió que deben “prepararse para lo peor”.

En Bruselas se espera con inquietud el empeoramiento de las relaciones con Washington.
El brazo ejecutivo de la Unión Europea hizo el miércoles de la semana pasada un último intento para evitar el conflicto comercial. La comisaria de Comercio de la Comisión Europea, Cecilia Malmström, se reunió en París, durante una cumbre de la OCDE, con el secretario de Comercio estadounidense Wilbur Ross. La reunión terminó sin frutos y Malmström se mostró poco esperanzada de poder evitar el choque.

El diario estadounidense The Wall Street Journal dijo hace unos días que la Casa Blanca ya tomó la decisión y que los europeos no estarán exentos del pago de esos nuevos aranceles. Cuando Washington confirme la noticia, la Comisión Europea activará el mecanismo para aplicar aranceles a una larga lista de productos estadounidenses que ya fue validada por los gobiernos europeos. En la lista entran, además del acero estadounidense, una serie de productos como motocicletas, jeans y hasta whisky bourbon. Las guerras comerciales, como cualquier guerra, tienen un principio claro pero un final de difícil previsión. Las represalias europeas (valoradas en 3.400 millones de dólares) podrían ser respondidas por Washington con más aranceles, subiendo así la apuesta. En Bruselas y Berlín se teme que el siguiente objetivo del presidente Donald Trump sean los coches alemanes, valoradísimos por los estadounidenses de rentas altas.

Europa dice estar abierta a negociar con Estados Unidos sobre cualquier diferendo comercial pero se niega a hacerlo “bajo amenaza” de imposición de aranceles. Autoridades gubernamentales de los Estados Unidos no quieren una guerra comercial y dicen que “si hay una escalada será porque la Unión Europea ha decidido responder”.

Y Europa responderá. El ministro de Finanzas francés Bruno Le Maire dijo que la UE “tomará todas las medidas necesarias” como represalia comercial. Le Maire considera que los aranceles estadounidenses al acero y al aluminio europeos son “injustificados, injustificables y peligrosos. No vamos a quedarnos sin responder ante una agresión contra la Unión Europea”.

Le Maire repitió el discurso que ya emitió Bruselas en las últimas semanas. Nuevos aranceles estadounidenses contra productos europeos serían “peligrosos para el crecimiento económico, peligrosos para la libertad de comercio. El comercio mundial no es un arreglo de cuentas, no es todos al ataque y a ver quién queda de pie al final, el comercio mundial debe sostenerse sobre reglas, sobre el multilateralismo”.

En Bruselas se espera con inquietud el empeoramiento de las relaciones con Washington.

La denuncia europea contra Estados Unidos ante la OMC podría no tener dictamen hasta dentro de más de un año, así que se hace en parte para poder activar ya medidas de represalia europeas contra productos estadounidenses.
La Unión Europea había prometido a EEUU que no le temblaría el pulso. La Comisión Europea, que tiene las competencias en materia comercial de los 28 países del bloque, cumplió su promesa y respondió este viernes a la imposición de aranceles estadounidenses al acero y el aluminio.

Bruselas impuso una denuncia contra Estados Unidos ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) y la comisaria europea de Comercio Cecilia Malmström dijo en rueda de prensa que Washington “está jugando a un juego peligroso”. Malmström también anunció otra denuncia contra China, en este caso como protesta contra lo que considera “transferencias injustas de tecnología” de empresas europeas con actividades en China. Europa intenta así posicionarse como la potencia que defiende un enfoque multilateral y normativo del comercio frente a lo que considera estrategias proteccionistas, sobre todo por parte de Washington.

Malmström confirmó esa idea: “Si los actores de este mundo no respetan las reglas el sistema corre el riesgo de hundirse. Nosotros defendemos un sistema multilateral para un comercio mundial fundado en reglas. Eso demuestra nuestra determinación de tratar las causas profundas de las tensiones actuales en el sistema comercial, pero debemos hacerlo en el marco de un sistema basado en sus reglas y sus correcciones”.

La denuncia europea contra Estados Unidos ante la OMC podría no tener dictamen hasta dentro de más de un año, así que se hace en parte para poder activar ya medidas de represalia europeas contra productos estadounidenses.

Las contramedidas europeas, que podrían estar en vigor en 20 días, incluyen una primera ronda de aranceles a productos estadounidenses por valor de 2.800 millones de euros en una fase inicial que irán aumentando hasta los 6.400 millones de euros. Europa ataca a todo, desde productos industriales a agroalimentarios, desde embarcaciones marítimas de recreo hasta las motocicletas Harley-Davidson, jeans, tabaco o bourbon.

Los ministros de Comercio del bloque darán la próxima semana el visto bueno al plan en detalle: qué arancel se impondrá a cada producto de la lista que maneja la Comisión Europea.

Malmström explicó que la Unión Europea no impondrá todos los aranceles de golpe el 20 de junio, que es la fecha más temprana en que podría hacerlo respetando la normativa de la OMC, pero tampoco cerró la puerta: “Podemos usar una parte de esa lista, la lista entera, una parte ahora y una parte más tarde”.

Además de responder a Estados Unidos, Bruselas ya prepara siguiendo, según sus explicaciones, las normas de la OMC, medidas de salvaguarda para evitar que el acero de terceros países que dejará de entrar en Estados Unidos no acabe en Europa distorsionando el mercado del viejo continente.

Malmström, cuyo cargo le da el poder de una especie de ministra europea de Comercio, se mostró tajante. Europa “cierra la puerta” a negociaciones comerciales con Estados Unidos mientras Washington mantenga los aranceles.

La comisaria dijo que las represalias europeas serán “medidas y proporcionadas” porque los europeos “no estamos en una guerra comercial sino en una situación muy difícil provocada por Estados Unidos”. Pero los europeos temen también que sirvan como excusa al presidente estadounidense Donald Trump para imponer aranceles en otros sectores, especialmente a los autos europeos.

Malmström puso este viernes el dedo en la llaga de Trump: “Sé que el presidente estadounidense tiene un problema muy particular con los autos alemanes”. Donald Trump dijo el año pasado que mientras en las calles de Estados Unidos se veían grandes autos alemanes, en las alemanas no veía autos estadounidenses. El entonces ministro de Finanzas alemán Wolfgang Schäuble, respondió: “Aprendan a hacer autos”.

El impacto de los aranceles estadounidenses y de las represalias europeas sigue siendo muy limitado en comparación con el montante total de los intercambios comerciales entre las dos grandes potencias del Atlántico Norte, pero el inicio de una guerra comercial puede llevar a una escalada que ponga en riesgo el orden comercial basado en reglas y meter al mundo en una espiral de proteccionismo que Europa quiere evitar a toda costa.

El acero y el aluminio son apenas el 0,1% de todas las exportaciones europeas a Estados Unidos, pero Bruselas no quiere dejar pasar los aranceles estadounidenses sin respuesta. Imponer más aranceles a los autos europeos serían palabras mayores. El año pasado la Unión Europea tuvo un superávit comercial con Estados Unidos en el entorno de los 120.000 millones de euros.

Francia cargó este viernes con dureza contra el inquilino de la Casa Blanca. De visita en Canadá, el ministro de Finanzas francés dijo que “la reunión de Finanzas del G7 será más bien un G6 + 1 con Estados Unidos solo contra todos por hacer que el planeta corra el riesgo de una desestabilización económica”. Tanto la jefa de gobierno alemana Angela Merkel como el francés Emmanuel Macron advirtieron del riesgo de una escalada brutal y desmedida.

Todo muy desproporcionado y todo por el populismo de decir a los pobres votantes de derechas que los problemas vienen de fuera de México por la inmigración y de Europa por los productos de consumo…..una pena de populismo.

Francisco Villanueva Navas, analista financiero de La Mar de Onuba, es economista y periodista financiero. En Twitter: @FranciscoVill87

 

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