El modelo vienés de vivienda pública: una inspiración para hacer frente a la crisis de la vivienda en Europa

Wolfram Mack, de 63 años, ha vivido la mayor parte de su vida en el complejo de viviendas municipales de Schmelz, en el corazón de Viena, donde se siente “como en un pueblecito”. (Vianey Lorin)
por Vianey Lorin

 

 

 

El complejo Schmelz, en el 15º distrito de Viena, con sus edificios bajos y sus numerosos jardines privados, parece una zona residencial suburbana para personas acomodadas. Sin embargo, en realidad es una vivienda de protección oficial. Wolfram Mack creció y sigue viviendo aquí. El jubilado alquila 95m² por 360 euros al mes, un precio por debajo de la media de la vivienda pública vienesa, ya que ha vivido allí durante décadas y no prevé, ni por un instante, mudarse: “Aquí es magnífico, es como un pueblecito. Todos nos conocemos, nos sentimos seguros”, asegura este antiguo contratista de fontanería. “Además, ¡la urbanización cuenta con un total de 300 jardines! Vivimos en un verdadero oasis de vegetación”.

Schmelz es uno de los proyectos de viviendas sociales más antiguos de Viena, denominadas «viviendas municipales» cuando pertenecen al ayuntamiento. Un legado del período de la «Viena Roja«, entre 1919 y 1934, cuando la capital austriaca se abocó a la construcción. Al terminar la Primera Guerra Mundial, las condiciones de vida eran desastrosas, muchas personas apenas podían alimentarse, mientras que las más pobres se hacinaban en viviendas insalubres.

Los socialdemócratas, que llegaron al poder en Viena en 1919, emprendieron un intensivo programa de construcción de viviendas municipales, financiado particularmente mediante la introducción de un impuesto para los más ricos, gravando los bienes de lujo, como el champán, o ciertos entretenimientos. El resultado fue que, para el año 1934, se habían construido 60.000 viviendas. Sin embargo, esta política concluyó abruptamente con el advenimiento del período austrofascista, dictadura establecida en Austria entre 1934 y 1938, y luego el nazismo (1938-1945).

Viena cuenta con 220.000 viviendas municipales

Al recuperar el poder después de la guerra, los socialdemócratas del SPÖ (Sozialdemokratische Partei Österreichs) reanudaron esta política: entre 1945 y 1956, emergieron del suelo 50.000 nuevas viviendas. Como resultado, Viena cuenta actualmente con 220.000 viviendas sociales, es decir, una cuarta parte del parque inmobiliario de la capital. Asimismo, para evitar la formación de «focos de pobreza» o de guetos, este tipo de viviendas están repartidas por toda la ciudad, incluso en el muy turístico 1er. distrito, a pocos pasos de la catedral de San Esteban, una de las principales atracciones de la Viena histórica.

Aun cuando están abocadas a una función social, estas viviendas no están destinadas solamente a los más pobres, ya que el límite de ingresos para acceder a ellas asciende a más de 3.200 euros netos por mes, para una sola persona:

“Aquí, nos gusta decir que todos pueden vivir en viviendas municipales: desde el taxista hasta el profesional universitario. Este enfoque asegura la diversidad social y ayuda a desarrollar un espíritu de comunidad“, comenta Markus Leitgeb, portavoz de Wiener Wohnen, la organización inmobiliaria social de Viena, a Equal Times. «La dirección de un residente no es un indicador de sus ingresos», subraya.

En promedio, los alquileres de estas viviendas oscilan entre los 300 y 750 euros, desde estudios hasta apartamentos de 4 habitaciones. Esta es una de las razones por las que a veces se critica su asignación casi de por vida, ya que, de hecho, cualquier inquilino puede permanecer en su apartamento incluso si sus ingresos aumentan y exceden el límite.

El 60% de los vieneses vive en un apartamento con límite de alquiler

Además de la vivienda municipal, el municipio también concede subsidios a los promotores que construyen viviendas de bajo costo, este es el segundo pilar de la política vienesa. Así, la capital cuenta con 200.000 viviendas subsidiadas, lo que significa que, en total, casi la mitad del parque inmobiliario está compuesto por viviendas sociales y que el 60% de los vieneses vive en un apartamento con límite máximo de alquiler, según cifras del ayuntamiento. Una situación que repercute en todos los precios de alquiler, incluso en el sector privado. Para encontrar una vivienda en Viena, hay que contar una media de 9,8 euros por m² en relación con los 27,8 euros en París o 20,1 euros en Londres, según un estudio de Deloitte.

“Un gran número de viviendas en Viena depende de las autoridades públicas, que mantienen sus alquileres bastante bajos, lo que significa que los precios generales del alquiler siguen siendo moderados en comparación con otras ciudades”, explica Markus Leitgeb.

Un modelo que podrían seguir muchas ciudades. Además, Berlín anunció el pasado mes de septiembre que compraría, por casi 900 millones de euros, 6.000 viviendas sociales que había vendido a empresas inmobiliarias privadas en 2004… pero por 400 millones de euros. Viena siempre ha conservado la propiedad de sus viviendas, manteniendo así los precios moderados. Esta es una de las razones por las que la capital austríaca es la ciudad más agradable del mundo para vivir: un título atribuido a Viena el año pasado por décima vez consecutiva por Mercer y por segundo año consecutivo por la Economist Intelligence Unit, afiliada al semanario británico The Economist.

Aun cuando el modelo vienés es merecidamente elogiado, no es una receta milagrosa contra la pobreza. “La vivienda social en Viena no es solamente para los pobres o los muy pobres, es para la clase trabajadora y parte de la clase media”, explica Christoph Reinprecht, sociólogo de la Universidad de Viena, a Equal Times. «Hoy día, los grupos de muy bajos ingresos están luchando para integrarse a estos segmentos. No es totalmente inclusivo”. En resumen, “el hecho de que el sistema de vivienda social sea tan importante ayuda a asegurar el estatus socioeconómico de gran parte de la población, especialmente la de bajos ingresos, lo que prueba que es una protección contra la pobreza, no obstante, al mismo tiempo, las personas muy pobres corren un gran riesgo de permanecer en la exclusión”.

Un modelo que es preciso defender

Los vieneses no son completamente inmunes a los aumentos de alquiler que se ven en muchos países europeos. Entre 2008 y 2016, aumentaron en más del 40% en el sector privado. El ayuntamiento, preocupado por defender la herencia de la “Viena Roja”, decidió tomar cartas en el asunto. En 2015, inició un nuevo programa de construcción de viviendas municipales. En los próximos años, deberán construirse 4.000 nuevas viviendas, las primeras 120 se completaron el pasado mes de noviembre. Asimismo, en noviembre de 2018, votó a favor de una decisión que ha suscitado numerosos debates: toda construcción nueva de más de 5.000 m² deberá contar al menos con dos tercios de viviendas subsidiadas, cuyo alquiler no ha de exceder los cinco euros por metro cuadrado.
 
El partido conservador vienés ÖVP (Österreichische Volkspartei) denunció en su momento el “intervencionismo” de un “socialismo retrógrado”. Una crítica que los socialdemócratas rechazan, asumiendo la acción de las autoridades públicas en el sector de la vivienda: “La situación en Viena es mucho mejor que en cualquier otro lugar. Obviamente, se debe al hecho de que la alcaldía siempre se ha sentido muy concernida y ha seguido una política activa en el sector de la vivienda. Es la alcaldía la que se ha encargado de que no se convierta en pura mercancía. La vivienda es un derecho humano y, por lo tanto, es preciso garantizarlo”, reivindica Georg Niedermühlbichler, concejal electo del SPÖ en el ayuntamiento de Viena y miembro de la comisión de la vivienda.

Para continuar esta política, los socialdemócratas esperan conservar la alcaldía después de las elecciones municipales que se celebrarán en el transcurso del año 2020.

Sin embargo, el partido está en crisis. En las elecciones legislativas del pasado mes de septiembre, el SPÖ obtuvo 21,2% de los votos, el peor porcentaje de su historia. Y las elecciones municipales anteriores en Viena estuvieron marcadas por un avance histórico de la extrema derecha (FPÖ), que logró hacerse con el ayuntamiento de un distrito y competir con el SPÖ por el voto de los habitantes de las viviendas municipales, que durante mucho tiempo ha sido coto reservado de los socialdemócratas.

Por lo tanto, la política de la vivienda representa un reto importante en las próximas elecciones: “El FPÖ, el ÖVP y el NEOS (partido liberal, ndlr) son, desde mi punto de vista, muy conservadores y liberales. Dejan muy claro que consideran el modelo de vivienda vienés como negativo. Quieren dejar más espacio al mercado, ya que consideran que es este el que debería regular este sector. Obviamente, esta opción dará lugar al aumento generalizado de los alquileres, y no puede descartarse la venta de viviendas municipales. Este es un escenario que podría dar al traste en poco tiempo con cien años de política de vivienda socialdemócrata», pronostica Georg Niedermühlbichler.

En este contexto, una derrota del SPÖ representaría una verdadera conmoción en la vida política austriaca: los socialdemócratas han ocupado el ayuntamiento de Viena desde 1919, salvo durante los períodos austrofascista y nazi, entre 1934 y 1945.


Vianey Lorin es un periodista independiente con sede en Viena, Austria, desde 2017. Escribe artículos y produce informes en vídeo sobre eventos actuales en el país, con un interés particular en temas ambientales y sociales.
Twitter: @VianeyLorin
Este artículo ha sido traducido del francés por

Huelva en La Mar de Onuba

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