El jornalero fallecido electrocutado en una finca de La Palma del Condado era un joven nicaragüense de 29 años sin permiso de trabajo

Aldrich Rivera, el trabajador nicaragüense de 29 años fallecido en 'accidente laboral' el pasado martes en La Palma del Condado (Huelva)

«Mi marido murió por obediente», asegura Gleydis Tinoco, pareja del trabajador.

🗞 Aldrich Rivera, de 29 años, entró en parada cardíaca tras electrocutarse manipulando sin protección en árboles sobre los que pasan cables de alta tensión.

🗞 El propietario de la finca pagará la repatriación del cadáver, tras llegar a «un acuerdo» con la familia, ha informado Tinoco a través de las redes sociales.

🗞 No ha transcendido el nombre de la empresa ni la identidad de sus propietarios.

🗞 Familiares, amigos y colectivos nicas habían iniciado una campaña de ayuda para enviar el cuerpo sin vida de Aldrich de regreso a Nicaragua, paralizada tras el ofrecimiento del empresario agrícola.

📼 Vídeo: Los compañeros de Aldrich intentaron reanimarle mientras esperaban «una furgoneta» de la empresa.

por Perico Echevarría

 

Viernes, 7 de abril de 2021. El propietario de la finca de La Palma del Condado (Hueva) en la que el pasado martes perdió la vida Aldrich Enrique Rivera Rodríguez, un joven jornalero nicaragüense de 29 años, se hará cargo de los gastos de repatriación de su cadáver. El empresario ha llegado a «un acuerdo» en este sentido con los familiares del fallecido en Nicaragua, según ha informado a través de las redes sociales su pareja, Gleydis Tinoco. El trabajador, residente en Sevilla, murió electrocutado mientras realizaba labores en la finca palmerina, sin herramientas y protecciones adecuadas, y sin contrato ni seguro, ya que carecía de permiso de trabajo al no tener aún regularizada su residencia en España, según informa el digital nicaragüense Despacho505.

Tanto su familia en Nicaragua como sus allegados en España habían lanzado el mismo día de su fallecimiento un llamamiento público al carecer de fondos para sufragar el traslado del cuerpo sin vida de Aldrich a su país de origen. El miércoles, su novia Gleydis, también nicaragüense, aseguraba a un medio de comunicación sentirse “sola» y «ansiosa» ante la responsabilidad de repatriar el cuerpo de su pareja. La joven explicaba que desconoce los trámites que debía realizar, y mostraba preocupación por no poder afrontar los gastos, que ni ella ni la familia del fallecido podrían cubrir. Gleydis contó que había solicitado ayuda a la Embajada de Nicaragua en España para que le brindaran asistencia legal y le ayudaran con los costes. En España y en Nicaragua, familiares y amistades habilitaron ese mismo día cuentas bancarias para recibir donaciones.

Gleydis Tinoco, pareja de Aldrich Rivera, explica el acuerdo alcanzado con el propietario de la finca en la que perdió la vida

La llamada de socorro tuvo una inmediata e importante difusión y respuesta, especialmente de la comunidad de nicas (nicaragüenses residentes de España), nuevamente conmocionada por el fallecimiento de un compatriota sin papeles durante su «jornada laboral». El colectivo llora aún la muerte de Eleazar Blandón en agosto del pasado año en un campo de sandías de Murcia… y las circunstancias que rodearon el caso.

«Un acuerdo con el empresario»

Si embargo, este jueves, Gleydis Tinoco difundió un nuevo vídeo en el que comunicaba que ya no eran necesarias las aportaciones para repatriar el cadáver de Aldrich. El propietario de la finca en la que el joven jornalero sufrió el fatal accidente que acabó con su vida, se había puesto en contacto con su familia en Nicaragua y había “llegado a un acuerdo” que hacía innecesaria mantener la campaña de ayuda. Tinoco informó que el empresario correrá «con todos los gastos, que no son baratos”. Respecto del dinero que ya había sido recaudado hasta recibir el ofrecimiento del agricultor onubense, se enviará a Nicaragua para pagar los otros gastos que la familia tendrá que afrontar: “velorio, entierro…”.

A las seis de la tarde del próximo domingo se celebrará una misa de honras en la parroquia Nuestra Señora de Lourdes de Sevilla capital, organizada por Gleydis para despedir a su compañero de vida. También será ella quien informe a familiares y amigos del vuelo y la fecha en la que Aldrich estará de regreso en Nicaragua.

'Mi marido murió por obediente'
Aldrich Rivera, trabajador nicaragüense fallecido en accidente laboral en La Palma del Condado (Huelva) con su pareja Gleydis Tinoco

Aldrich Enrique Rivera Rodríguez tenía 29 años. Nacido en Camoapa, en el departamento nicaragüense de Boaco, fue taxista hasta que, hace menos de dos años, la difícil situación económica de su familia le empujó a emigrar a Europa. Dejó en su pueblo natal a dos hijos menores y acabó en España. Gracias a los contactos de algunas amistades, no tardó en incorporarse a la bolsa laboral de esa economía sumergida que -como las meigas, haberla hayla- incrementa de forma ilegal  y poco humana los beneficios de algunos  próceres de la poderosa industria agrícola de nuestro país.

Así, sin contrato, formación o seguro alguno, el pasado martes Aldrich Rivera cortaba naranjas en el municipio onubense de La Palma del Condado. Sobre unos naranjos de la finca pasan cables del tendido eléctrico de alta tensión. Gleydis explica que Aldrich “murió por obediente”. La joven, que refiere información de testigos presenciales, sostiene que los jornaleros “habían decidido no tocar los árboles» por los que pasan lo cables de alta tensión, y que fue “el jefe” quien dijo que aquellas naranjas “también había que recogerlas». “Mi marido”, término con el la joven se refiere a su pareja fallecida, «fue el único que se regresó a cortar las naranjas”. Una escalera de aluminio, unos alicates y unos guantes en malas condiciones.

VÍDEO: Compañeros del trabajador fallecido intentaron reanimarle tras la fuerte descarga eléctrica recibida

“Fue la mezcla que produjo el incidente”, explicaba el pasado miércoles Glenda García, presidenta de la Asociación Nicaragüita, al digital Confidencial del país centroamericano. Tras recibir el impacto y caer al suelo, Aldrich fue socorrido por sus compañeros, quienes intentaron como mejor pudieron practicarle primeros auxilios. “Cuando vieron que no lo podían reanimar, lo trasladaron en una furgoneta hasta el hospital». Aldrich llegó con vida, «pero la situación fue insalvable”, detalla García.

El momento en el que los otros trabajadores de la explotación agrícola intentaron reanimarle tras recibir la fuerte descarga eléctrica, quedó registrado en un vídeo difundido en algunas redes sociales. [La Mar de Onuba reproduce en esta página el documento gráfico, cuyo contenido puede herir la sensibilidad del espectador,  tras haber ocultado el rostro de las personas que aparecen en el mismo]. Como se ve y escucha en el vídeo, los compañeros intentan salvar la vida de Aldrich sin tener los conocimientos ni los recursos necesarios para ello. Mientras intentan  realizar un masaje cardíaco, alguien pide que venga «una ambulancia». Otra persona grita «¡trae la furgoneta!”.

Un vehículo de la propia empresa en el que el joven electrocutado -y en parada cardíaca- fue trasladado hasta el centro de salud de La Palma del Condado. Allí le fue practicada por personal sanitario reanimación cardiopulmonar (RCP), aunque lamentablemente Aldrich falleció. Según la escueta información del suceso ofrecida por la Junta de Andalucía, “el accidente laboral se produjo a las 12:45 horas del pasado martes, cuando los servicios sanitarios solicitaron la activación del protocolo judicial tras la muerte de un obrero electrocutado por un cable de alta tensión”.

Hasta el momento, según la información facilitada a varios medios de comunicación nicaragüenses por Glenda García, de la Asociación Nicaragüita, “se conoce que la Policía Local [de La Palma del Condado] se presentó al hospital a dar seguimiento del hecho, pero aún no se tiene el atestado”. Según ha podido confirmar La Mar de Onuba, también estuvieron en el centro de salud agentes de la Guardia Civil y Policía Judicial.

Se desconoce el nombre de la finca donde ocurrió el luctuoso suceso. En Nicaragua, Óscar Rivera, hermano menor de Aldrich, asegura que nadie le ha informado de forma oficial de los detalles del incidente. Tampoco sabe si su hermano «trabajaba de forma irregular».


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