El gerente “troll”

Por David Flores Iglesias

Todo el mundo sabe, o debería saber, que, muchos poderes institucionales, representativos del ciudadano, no son más que la correa de trasmisión de otros “poderes” llamados lobbies. Dícese de grupo formado por personas influyentes, organizado para presionar en favor de determinados intereses sobre un gobierno, especialmente en lo relativo a las decisiones políticas y económicas.

Pues bien, en esta bendita ciudad, desde que “el vigilante de Occidente”, que así se hacía llamar el dictador made in Spain, bajo decreto, decidió que Huelva era una buena cloaca para intereses industriales, y dar salida así, a los Planes de Desarrollo, fruto de las exigencias internacionales para levantar el aislamiento del régimen, en el escenario político-económico de la época.  Además de esos “poderes representativos”, decía, lo que nos subyuga es el lobby Químico – Energético, formado por un conglomerado de empresas asociadas y bajo el nombre de AIQBE.

Este lobby de presión, porque eso es lo que es, y como tal actúa con total libertad, ha tenido medio siglo para ir labrándose todo tipo de relaciones harto satisfactoria para su único fin, el lucro incesante y la nula voluntad de hacer las cosas bien, es decir, respetar el lugar que los acogió. Y así podemos afirmarlo, tras un largo historial de delitos medioambientales con condena firme y procesos presentes abiertos por vertidos, a lo largo y ancho de la provincia y particularmente en la capital.

Presentado el contexto, voy al hecho que motiva este escrito, que no es otro que, un indigno capítulo más de las actividades y “tejemanejes” de este grupo empresarial, que muchas veces pretende aparentar ante la plebe algo así como una ONG salva patria de la ciudad. Dicho capítulo, al que podríamos titular como “El Gerente” se centra en un personaje, real, aunque pueda parecer novelesco, que actúa como portavoz, relaciones públicas y ahora también sabemos, Community Manager a tiempo completo por las redes.

Hasta aquí todo normal, entendiéndose la normalidad de aceptar que estos señores se tomen la licencia más de una vez, sin pudor, y públicamente, decir que en Huelva se hará lo que ellos digan, y hay hemeroteca también, para el que cuestione lo que afirmo. Todo normal, como digo, hasta que este señor, “El Gerente”, viene desde un buen tiempo atrás, persiguiendo a cualquiera que ose discrepar de su santa voluntad y por añadido al dicho “clúster” y monopolio empresarial. Y digo perseguir, por no elevarlo a directamente el término acosar.

Utilizando en esta técnica comunicativa invasora, la sutileza de empezar el canal de transmisión mediante mensajes privados, en el que para justificarse, te cuenta que no le gustan los debates públicos estériles y por ello, ha tenido a bien, aunque ni lo conozcas ni lo quieras conocer, hacértelo saber, a la par que te cuestiona cualquier cosa que desde tu conocimiento, voluntad o apetencia, hayas publicado ya sea en Facebook, Twitter o cualquier plataforma, en el que este “Gerente” consiga localizarte. Pero no acaba ahí la cosa. Si se te ocurre contestar, le estarás dando vía libre, a que todo lo que digas, sea contestado, por el mismo medio y método hasta la saciedad. Y si por otro lado, no está en tu voluntad, leer o comunicar con un “Gerente”, que no es ni tu amigo, familiar, o simplemente conocido, te rastreará y todas tus conversaciones en las redes, serán terreno abonado a su propaganda, sus soflamas y su circunloquio pseudocientífico a menudo desde una pretendida superioridad intelectual.

Y es que este señor “Gerente”, te pedirá amistad, sino se la concedes, te seguirá, verá todo lo que publicas y esperando, puedo imaginar, agazapado, la menor oportunidad para actuar.

Pero eso no es todo amigos, porque este señor “Gerente”, como cargo representativo y público, con responsabilidad en muchos hechos de su marca de asociados, nunca se presentará como tal, es decir; Hola, soy el Gerente de la AIQBE, sino que se camufla, disfrazado de un ciudadano más que pasaba por allí, por aquí, por Facebook, por Twitter o por donde haga falta. Como si solo fuera un vecino discrepante con todo el derecho a expresar su libertad de opinión entre conversaciones de la ciudadanía sin cargo y sin representatividad.

Este hostigamiento y persecución casi enfermiza, logra finalmente su objetivo, que no es otro que “Trolear”, palabra ésta, aún no admitida por la RAE, pero que vendría a significar; Acción de la actividad propia de un “Troll”, que según Wiquipedia sería; una persona que publica mensajes provocadores, irrelevantes o fuera de tema en una comunidad en línea, como pueden ser un foro de discusión, sala de chat, comentarios de blog, o similar, con la principal intención de molestar o provocar una respuesta emocional negativa en los usuarios y lectores, con fines diversos (incluso por diversión) o, de otra manera, alterar la conversación normal en un tema de discusión, logrando que los mismos usuarios se enfaden y se enfrenten entre sí.

Por tanto, amigos, el “Gerente Trol” viene abusando descaradamente y con su disfraz de uno cualquiera del derecho de todos los demás, de sentirnos libres de hablar, escribir o cuestionar. Sentirnos libres de conversar con nuestros amigos, familiares, conocidos o internautas de cualquier red social. Estas prácticas, que yo definiría como intoxicación social, solo es otro capítulo más, de los poderes fácticos de esta ciudad.

NOTA
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