El fuego, otra vez sobre los miserables

La Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía y Asnuci reclaman «alojamiento urgente» para los afectados por el enésimo incendio en «las chabolas del cementerio» de Lepe.

El Ayuntamiento se ve obligado a habilitar de nuevo el Estadio de Fútbol “Ciudad de Lepe” para acoger a las personas que han perdido sus viviendas en un nuevo y incendio que ha devastado un centenar de chabolas en el asentamiento anejo al cementerio de la localidad.

Prohibida la concentración en demanda de ayuda urgente para los afectados, por coincidir con actos de la campaña electoral.

La imagen que encabeza esta información muestra cómo ha quedado parte del asentamiento chabolista de Lepe, tras el devastador incendio que la madrugada de este jueves ha dejado sin “vivienda” a más cien personas del cerca de un millar que llegan a habitar, en condiciones infrahumanas, el asentamiento permanente que en temporada alta de los frutos rojos.

Afortunadamente, y gracias a una rápida intervención de todos los cuerpos de seguridad y emergencias sólo hubo que lamentar daños materiales, después de que entre las dos o y las dos y media de la madrugada de este 23 de mayo, el Servicio de Emergencias 112 recibiera llamadas de auxilio desde las parcelas colindantes al cementerio de Lepe, donde se ubica el asentamiento.

El fuego arrasó alrededor de un centenar de infraviviendas de la zona, y fue extinguido por completo tras la rápida intervención del Consorcio Provincial de Bomberos, apoyados en labores de seguridad y emergencias por la Policía Local y Guardia Civil.

Como consecuencia de este incendio, el vigésimo séptimo desde abril de 2010, el Ayuntamiento de Lepe se ha visto obligado a habilitar de nuevo el alojamiento de emergencia para las personas afectadas, entre las que no hay que lamentar daños personales de gravedad, aunque en algunos casos han perdido todas sus propiedades. Protección Civil de Lepe, el servicio 061 y Cruz Roja han ofrecido su apoyo. El Ayuntamiento ha procedido al desalojo de toda la zona afectada y perímetro de seguridad.

«La Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDHA) y la Asociación de Nuevos Ciudadanos por la Interculturalidad (ASNUCI) han reclamado a las Administraciones locales, provinciales, regionales y estatales el establecimiento de medidas urgentes de alojamiento y alimentación, así como la facilitación de los trámites para la recuperación de la documentación perdida para las personas afectadas por el incendio de este asentamiento de Lepe.

El alojamiento digno para las personas que residen en los asentamientos chabolistas tiene hoy, si cabe, una mayor importancia y urgencia, consideran las organizaciones, que demandan la intervención e implicación inmediata de las Administraciones competentes para que faciliten el alojamiento de las personas que han sufrido las devastadoras consecuencias del incendio. “Pedimos que se habiliten espacios públicos que reúnan las condiciones básicas para el acogimiento con duchas, camas, comedor, entre otros; exigimos que se faciliten los trámites para la recuperación de la documentación perdida y solicitamos colaboración para la obtención de bienes de primera necesidad”, dicen ambas asociaciones.

27 incendios en un asentamiento incomprensible

“No estimes el dinero en más ni en menos de lo que vale, porque es un buen siervo y un mal amo”. (Alejando Dumas)

Perico Echevarría, editor y director de La Mar de Onuba

Un día cualquiera de mayo de 2019. Apenas empieza la noche a ceder espacio al día en «las chabolas del cementerio» de Lepe, y ya pueden verse pequeños grupos de personas, la mayoría de origen subsahariano, personas de piel negra, que esperan el autobús que les llevará a sus respectivos trabajos en explotaciones agrícolas de la Provincia de Huelva.

Son trabajadores legales, con papeles (un estudio de la Universidad de Huelva cifra en el 74 % los que no se encuentran en situación irregular en España), permiso de residencia y la mayoría dados de alta en la Seguridad Social en meses de campaña agrícola. Algunos de ellos no solo trabajan durante la temporada de recolecta de fresas, moras y arándanos, el oro rojo de la provincia de Huelva. Su vida laboral se extiende al resto de meses del año, ya que muchos realizan labores de mantenimiento y asistencia a la industria del campo. No pocos gozan de una situación económica, en la actual realidad española, considerablemente mejor que las de decenas de miles de familias españolas en las que ningún miembro tiene trabajo ni recibe prestación por desempleo. Por el contrario, en algunas chabolas como las infraviviendas que este jueves han sido, otra vez, pasto de las llamas, todos sus habitantes tienen trabajo. ¿Por qué viven en esas condiciones?

No hay que darle muchas vueltas. A pesar de los muchos años que eventual o establemente llevan siendo vecinos y vecinas de Lepe, donde compran, consumen y hasta comparten amistades, piezas efectiva del engranaje industrial sobre el que pivota la riqueza agrícola de la Provincia de Huelva, no hay viviendas dignas para ellos. Son extranjeros, son negros, son árabes, profesan otras religiones, proceden de otras culturas.

Haga click en la imagen para acceder a la entrevista completa de Huelva Información al presidente de FresHuelva, Alberto Garrocho.

La Asociación de Nuevos ciudadanos por la interculturalidad (ASNUCI) ha apoyado una concentración, convocada para este viernes, 24 de mayo, para exigir una solución a la falta de viviendas para los trabajadores y las trabajadoras que la Provincia de Huelva reclama durante más de seis meses al año. Pero la Sudelegada del Gobierno en Huelva, Manuela Parralo, ha denegado la autorización para la concentración, por «coincidir con actos de la campaña electoral». El cielo puede esperar.

El presidente de la patronal FesHuelva. Alberto Garrocho, asegura estos días que «el retraso y la falta de temporeras marroquíes» (sic) han provocado contratiempos en la campaña de recogida de la fresa», y avanza que los empresarios ven preciso buscar alternativas a la mano de obra de Marruecos”.

Cada año, los empresarios de frutos rojos «importan» a miles de mujeres a las que ofrecen el salario de convenio y un alojamiento digno, en algunas explotaciones de construcción y hasta con WiFi, en otras en módulos prefabricados, no pocas veces cuestionados en ambos casos. El sector fresero admite que el campo onubense produce más fruta de la que puede recolectar, porque, por los motivos que sean, la oferta de empleo en el tajo es poco atractiva para los trabajadores españoles. Garrocho han anunciado que FresHuelva va a pedir a la Administración española «buscar nuevos países para reclutar mano de obra». Garrocho apunta a Surámerica.

Por su parte la Federación Onubense de empresarios reclama más mano de obra y considera que la Administración debe articular medidas que arbitren los mecanismos oportunos para “procurar que las campañas agrícolas cuenten con los trabajadores necesarios para salir adelante”. Aunque la petición no concreta qué tipo de medidas debería implementar la Administración, la propia FOE llama la atención sobre «el escaso interés que producen en los trabajadores las ofertas laborales de los agricultores onubenses». En la actual campaña, sólo 970 personas respondieron a una oferta de 23.000 puestos de trabajo convocados a través del Servicio Andaluz de Empleo (SAE).

Foto: Marcos Moreno (El Español)

Ninguno de los pueblos en los que existen asentamientos chabolistas en la provincia ha desarrollado un plan especial de vivienda que contemple el extraordinario crecimiento de su población durante la temporada alta de los frutos rojos. Lo más parecido es el Plan Hábitat, promovido por el Ayuntamiento de Lepe, una suerte de agencia de intermediación entre propietarios e inquilinos, con garantías municipales e incentivos de hasta 500 euros, que el propio equipo de gobierno admite que no ha obtenido los resultados esperados.

Tampoco lo han hecho la Diputación Provincial, la Junta de Andalucía o el propio Gobierno. Muchas explotaciones sólo tienen alojamiento para trabajadoras extranjeras contratadas en origen. Aunque en menor medida que durante los meses de recogida, algunas de ellas tiran de la mano obra de los asentamientos durante todo el año, pero no han contemplado medidas para que sus trabajadores no residan en miserables condiciones de habitabilidad, en las que el fuego ha devorado, como este jueves, sus pocas propiedades 27 veces en sólo ocho años.

Los alquileres son caros para un salario con el que se espera poder vivir también los meses sin empleo. Los propietarios de viviendas vacías rechazan alquilarlas a trabajadores subsaharianos. En consecuencia, el negro es el color de piel predominante en los asentamientos. Son los miserables del oro rojo. Nadie quiere que se vayan, porque necesitan su mano de obra, pero nadie apuesta por integrarlos en condiciones dignas en una sociedad que se beneficia de su presencia.

Las organizaciones de Derechos Humanos exigen una implicación real y efectiva de las instituciones públicas para la «reubicación habitacional estable de las personas asentadas», como medida previa a la erradicación del chabolismo. “Es importante y necesario que se creen planes y medidas que tengan como objetivo establecer soluciones efectivas y duraderas y no medidas superficiales que tan sólo palíen la situación de manera transitoria”, señalan desde Asnuci y APDHA.

Jornada de convivencia intercultural organizada por Asnuci el La Antilla el pasado 1 de mayo para celebrar el Día del Trabajador

Por ello, las asociaciones vuelven a reclamar derechos “para las personas que trabajan, cotizan, ofrecen su esfuerzo y forman parte del entramado productivo agrícola de nuestra provincia”. Y lo hacen mediante respuestas clave como «la implicación de todas las administraciones en la búsqueda de soluciones efectivas, duraderas, coordinadas e integrales, así como actuaciones concretas, «dotadas de presupuesto y evaluadas en su ejecución».

“Aquí, en estas tierras, la piel negra está maldita. La gente debería darse cuenta de que tenemos sueños y un corazón como todo el mundo”
Además, las organizaciones plantean la creación de un plan multidisciplinar que afronte esta grave situación desde una perspectiva amplia, teniendo en cuenta todas las dificultades a las que esta población tiene que hacer frente (acceso al trabajo, vivienda, sanidad, inserción social, situación documental irregular, etc.). En este sentido, las Administraciones serían las responsables de la puesta en marcha de este plan, diseñado y apoyado desde el Foro Provincial de la Inmigración. Incluiría la puesta en marcha de una red de recursos en todas las zonas agrícolas que permitan a las y los trabajadores temporeros no verse obligados a vivir en asentamientos que no disponen de ningún tipo de servicios mínimos.

Un grupo de trabajadores subsaharianos residentes en el asentamiento de Lepe durante una jornada de convivencia intercultural organizada por Asnuci

Asnuci y APDH exigen que se establezcan cauces «sencillos» para garantizar que los trabajadores que viven en los asentamientos puedan ejercer su derecho a la atención sanitaria (física y mental), derecho a la inserción laboral activa y real, derecho a un alojamiento digno y a disfrutar de un servicio de orientación jurídico legal, garantizar su empadronamiento en las localidades en las que viven, tal y como establece la ley, ya que no poder empadronarse dificulta el ejercicio de muchos otros derechos; entre ellos acceder al subsidio agrario.

La industria de los frutos rojos (y otras) se nutren -también- de los asentamientos, pero en sus programas de Responsabilidad Social Corporativa ni se intuyen líneas que aborden un problema humanitario, que impide la integración en nuestra sociedad de trabajadores y trabajadoras que son nuestros vecinos, cotizan, compran y consumen, pero que tienen escasas posibilidades de desasentarse para hacerlo dignamente. Al menos, un autobús les recoge y les trae de vuelta cada día,de lunes a domingo, para que la industria no pare.

Aquí, en estas tierras, la piel negra está maldita. La gente debería darse cuenta de que tenemos sueños y un corazón como todo el mundo”, le dijo Mame, un ciudadano senegalés residente en «las chabolas del cementerio» al periodista de El Español Andros Lozano). No estimes el dinero en más ni en menos de lo que vale, porque es un buen siervo y un mal amo, decía por su parte,Alejandro Dumas, el gran escritor de origen afroamericano (hijo del primer negro que llegó a general del ejército francés, tras alistarse con sus papeles de esclavo). Sólo el sector de los frutos rojos factura en la industria agrícola más de 800 millones de euros todos los años; los cítricos suman 400 millones más cada año. Centenares de peones que lo hacen posible, no están a salvo de que el fuego acabe con sus escasas propiedades tres veces por año.

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