El fascismo mata

Ramón Triviño

Manuel Murillo Sánchez, de 63 años, avezado tirador y dispuesto a “sacrificarse por España”, era poseedor de un auténtico arsenal.

Tras conocerse los planes de un ultraderechista para intentar acabar con la vida de Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, el profesor José Antonio Pérez Tapias, decano de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Granada, ha escrito un tuit en el que textualmente ha señalado,  “El fascismo mata”.

Manuel Murillo Sánchez, de 63 años, avezado tirador y dispuesto a “sacrificarse por España”, era poseedor de un auténtico arsenal, compuesto por 16 armas, casi todas operativas, entre ellas rifles de precisión y un subfusil de asalto.

Sus planes se pudieron conocer por la verborrea fantoche de este tipo de personajes, que en las redes sociales ya había advertido de su intención de matar a “ese rojo de mierda”, pidiendo ayuda para poder llevar a cabo su plan terrorista.

Sus bravatas extremistas de los últimos meses vienen creando un clima de tensión política que a muchos se nos antoja irrespirable y que recuerda a otros tiempos oscuros de la escena política en España
Que haya un extremista fascista, o más de uno, suelto no es posible remediarlo. Lo que sí sería conveniente es que los responsables políticos de la derecha española, VOX,Ciudadanos y el Partido Popular, cesaran en su patético intento de deslegitimizar, no solo a la figura del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, sino del conjunto de las instituciones democráticas.

Sus bravatas extremistas de los últimos meses vienen creando un clima de tensión política que a muchos se nos antoja irrespirable y que recuerda a otros tiempos oscuros de la escena política en España. Ellos son, con sus únicos afanes electoralistas, compiten por ver quién se coloca más a la derecha, los verdaderos responsables de que exista el ambiente enrarecido en el que se desenvuelve la vida política.

Como ha dicho Pedro Sánchez, tras conocerse la detención hace tres semanas de Murillo, “lo de menos hoy es quien fuera el objetivo”, para reivindicar después “el valor de la convivencia y de la palabra”, al mismo tiempo que pedía “sosiego y serenidad, normalidad y trabajo” ante este tipo de situaciones.

Volviendo a las palabras de José Antonio Pérez Tapias, ejemplar militante de la izquierda desde hace un buen puñado de años, el fascismo siempre termina matando, hay a nuestro alrededor muchos ejemplos, unos más cerca, y otros más lejos. Pero siempre termina matando.

Una lección de Historia que deberían comenzar a aprender líderes como Casado, Rivera o Abascal, alguno dudo que tenga capacidad para ello, para no poner en peligro, una vez más la convivencia pacífica de la gran mayoría de los ciudadanos, que sólo desean, paz, justicia, libertad y progreso.


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