El criminal franquista Queipo de Llano no pagó el cortijo de Gambogaz, que sigue en manos de sus herederos

La Plataforma Gambogaz reconstruye la oscura operación de compraventa e inicia el proceso para llevar el caso ante la Abogacía del Estado.

«Es una patraña sin fundamento documental que el dinero procediese de una suscripción popular espontanea para premiar su participación en el golpe de estado y en la guerra».

La implicación del Ayuntamiento de Camas y la Diputación de Sevilla serán decisivas para llegar a juzgar la propiedad del cortijo y romper con la inhibición de la que hasta ahora ha hecho gala las instituciones andaluzas.

Martes, 23 de marzo de 2021. Los investigadores de la Plataforma Gambogaz han reconstruido paso a paso las maniobras que utilizó Queipo de Llano para hacerse con el cortijo de Gambogaz en Camas (Sevilla) el precio total de la hacienda y el origen del dinero con el que pagó la operación. Hoy el cortijo continúa en manos de los herederos del general golpista, pero la reciente sentencia sobre el Pazo de Meirás abre nuevas vías para revertir una propiedad que se adquirió con presiones, con prevalencia, con oscuridad y con dinero público. El modus operandi utilizado por Queipo fue el siguiente:

El general compró la finca el 24 de diciembre de 1.937, ante el notario Fulgencio Echaíde Aguinaga en un momento en el que su Estado Mayor controlaba la administración y los instrumentos financieros de Andalucía, donde sus tropas desplegaban una inusitada violencia. Queipo disponía de plenos poderes para ejercer prevalencia en cualquier operación comercial que se planteara, máxime para comprar un cortijo como el de Gambogaz.

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El criminal franquista Queipo de LLano

Queipo adquirió el 85,93 por ciento de Gambogaz, que tenía una extensión de 480 hectáreas. El 14,07 por ciento restante permaneció bajo la propiedad, en régimen de proindiviso, de los nueve hijos del matrimonio formado por José Vázquez Rodríguez y María de la Lastra. La familia Vázquez habían sido durante un siglo los propietarios del cortijo, desde que lo adquirieron tras la desamortización de Mendizábal en el Siglo XIX.

El importe que el general pagó por Gambogaz fue de 1.300.000 pts. Un precio sensiblemente bajo teniendo en cuenta que el valor de la hectárea en la época oscilaba en torno a las 2.900 pts. y que el cortijo, con amplias construcciones, a las puertas de Sevilla y regado por el Guadalquivir tenía unos valores obvios superiores a la media de la comarca.

Queipo de Llano no tenía suficiente patrimonio para comprar Gambogaz y su sueldo oscilaba en torno a las 2.250 pts. mensuales, lo que no le permitía reunir el dinero necesario para abordar una operación de esa envergadura. De modo que elaboró una operación mucho más compleja.

Ante el notario Echaíde compró como persona física a su propio nombre el 85,93 por ciento de las tierras de Gambogaz y en el mismo protocolo constituyó la Fundación Benéfica Social Agraria Gonzalo Queipo de Llano y le donó la finca a esta.

El dinero con el que el general compró Gambogaz procedía del Banco de España y la justificación para este gasto con dinero público se especifica en la misma escritura de compraventa. “El fin fundacional, dice, es el auxilio de la agricultura y protección de los obreros del campo o modestos agricultores para mejorar sus medios de vida y elementos de su producción y para crear en su beneficio patrimonios familiares, cooperativas de adquisición de primeras materias y enajenación de las producidas, construcción de casas para los agricultores y dirección agronómica de las mismas y preferentemente la adquisición y parcelación de terrenos aptos para ser entregados a labradores de intachable conducta e indiscutible adhesión a la causa, que hayan tomado parte en la Cruzada de liberación o como consecuencia de ella hayan sufrido daños en sus personas, en las de sus familiares o en sus bienes.

Es una patraña sin fundamento documental que el dinero procediese de una suscripción popular espontanea para premiar su participación en el golpe de estado y en la guerra. Queipo divulgó ese bulo, que se ha extendido en Sevilla hasta nuestros días, para justificar la disponibilidad del dinero, que de otro modo no tendría justificación.

En 1.938, mientras sembraba de cadáveres Andalucía, Queipo no desatendía sus negocios. En enero y octubre de ese año se hizo con las partes de tres de los hermanos Vázquez y al final de la guerra, en 1.940 permutó por dos fincas de 17 hectáreas cada una, los derechos sobre el cortijo que mantenían todavía 4 hermanos de la familia Vázquez. Desde ese momento La Fundación Agraria fue la única titular del cortijo, ya sin los engorrosos problemas legales que podía plantear el régimen de proindiviso.

La maniobra definitiva se desarrolló en varias fases:

En octubre de 1.943, de nuevo ante el notario Echaíde Aguinaga, la Fundación Agraria transmitió la propiedad de la finca a su fundador, Queipo de Llano. A partir de esa fecha el general fue el único propietario de Gambogaz pero la Fundación se quedó sin medios materiales, sin justificación y con evidentes problemas legales para llevar a cabo sus objetivos escriturados. Esta situación duró 15 meses.

En enero de 1945 la Fundación compró 150 hectáreas en la zona de Isla Mayor (Sevilla) por valor de 1.650.000 pts. Ese dinero era el resultado de los beneficios de explotación de siete años de Gambogaz, utilizando mano de obra esclava y actuando con ventajismo en un mercado agrario de guerra con alta rentabilidad. Con ese dinero la Fundación reinvirtió su capital, pero en la maraña del proceso el cortijo quedó en manos de Queipo de Llano, que en realidad no llegó a pagar ningún dinero propio por su adquisición.

Para darle el último barniz legal a la operación, Queipo, en un documento firmado por el ministro de la Gobernación Blas Pérez González, reconoció que había fracasado el objetivo social que se había propuesto la Fundación y pidió y se le concedió un cambio en la clasificación de la misma. Desde entonces la Fundación pasó a desarrollar sus funciones ya no en Gambogaz, que era propiedad de Queipo en exclusiva, sino en Isla Mayor, donde por cierto existieron varios campos de concentración que proporcionaban mano de obra gratis a los vencedores de la Guerra.

Queipo murió en Gambogaz 5 años después consiguiendo con éxito que el cortijo y todas sus tierras pasasen a manos de sus herederos, en cuyas manos siguen.

La Fundación Agraria, a través de la que se apropió de Gambogaz se mantiene ahora con otro nombre explotando las tierras que adquirió en Isla Mayor. La explotación también continúa en manos de los herederos del general.

Siguiendo la estela de las organizaciones memorialistas gallegas en el Pazo de Meirás, la Plataforma Gambogaz ha pedido al Secretario de Estado de Memoria Democrática, por intermediación de la Alcaldía de Camas, la formación de una comisión histórica y jurídica con capacidad para completar la documentación que permita llevar ante la Abogacía del Estado el caso de Gambogaz.

La implicación del Ayuntamiento de Sada y la Diputación de A Coruña fueron decisivas para llegar a juzgar la propiedad del Pazo de Meirás. La implicación del Ayuntamiento de Camas y la Diputación de Sevilla deberían serlo también para llegar a juzgar la propiedad del cortijo de Gambogaz y romper con la inhibición de la que hasta ahora ha hecho gala las instituciones andaluzas.

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