El coronavirus, como si fuese una guerra

Mientras los países más afectados por el coronavirus, como Italia y España, empiezan a vivir una desaceleración de los casos, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha advertido que las próximas dos semanas serán las más difíciles en el país desde que se declaró la pandemia.

LENGUAJE BÉLICO 

Con más de 312.000 casos positivos, Estados Unidos se posiciona como el país con mayor número de contagios. Para advertir a la población de la dureza con la que el virus afectará a la población, las autoridades han hecho uso del lenguaje bélico y han establecido una comparación con el ataque a Pearl Harbor, en 1941, y con los atentados del 11-S, en 2001:

“Esta semana va a ser nuestro momento Pearl Harbor. Va a ser nuestro 11-S, el momento más duro y más triste de las vidas de muchos americanos”

De esta manera, se expresaba Jerome Adams, cirujano y director general de Salud Pública, en una entrevista televisada. Además, añadió que los estadounidenses tenían que «ser Rosie la Remachadora» y que «todos tenemos que hacer nuestra parte”.

Una vez más, Adams establecía una analogía entre la pandemia actual y, en este caso, la Segunda Guerra Mundial, donde Rosie la Remachadora, mostrando su bíceps y un pañuelo de lunares rojos con la leyenda «We can do it!» («¡Podemos hacerlo!«), se convirtió en un icono feminista, al servir de motivación a las mujeres para llevar a cabo las tareas reservadas a los hombres en aquel entonces.

¿ESTO ES UNA GUERRA?

Lo cierto es que no es raro ver en los titulares y en las noticias palabras como «héroes»«batalla»«armas»«guerra» o «resistencia», entre otras, para referirse a esta nueva crisis. Desde el comienzo de la pandemia se ha utilizado como metáfora a la guerra.

Hace algunas semanas, podíamos escuchar al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, decir que «esta situación es la más grave que ha vivido España desde la Guerra Civil«. Sin embargo, no es el único que se ha aventurado a hacer comparaciones, otros dirigentes como Macron, Conte o Donald Trump, también han teñido sus discursos con tintes bélicos, donde el principal enemigo es el virus y los soldados, los ciudadanos.

NO ES LA MEJOR OPCIÓN 

Una investigadora de la Universidad de Navarra, Inés Olza, cuenta en navarra.com que esta utilización del lenguaje se debe a que “los gobiernos suelen insistir en el poder de las instituciones, pero en este caso saben que necesitan la colaboración de todos. En cierta medida supone un ejercicio de humildad por parte de los políticos, que saben que, más que nunca, deben convencernos”.

Sin embargo, Olza, que ha impulsado el movimiento #ReframeCovid en las redes sociales, aconseja apostar por un lenguaje que utilice metáforas espaciales, es decir, en vez de «ganar la batalla al virus», es mejor proclamar que «nuestras casas y ciudades quedarán libres de virus».

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