El bar de Europa

por Diego Gafo

 

Esta semana hemos presenciado, atónitos, cómo el Gobierno ha permitido  que a partir de mañana lunes, 11 000 turistas alemanes puedan viajar hasta Baleares a disfrutar de sus bien merecidas vacaciones. Una semana antes de que los propios españoles podamos viajar entre provincias. Ni siquiera podemos visitar a nuestros familiares enfermos de otra provincia. Pero no se alarme. Está todo controlado. Se realizará un estricto protocolo sanitario. A los turistas que lleguen, se les tomará la temperatura y se les realizará un seguimiento telefónico. ¿Quién no puede enamorarse de un país así? Estamos a la vanguardia en la lucha contra el Coronavirus. Por supuesto, Alemania ya ha avisado que si algún compatriota suyo enferma, no será repatriado… Ya nos ocuparemos nosotros de estas menudencias.

La nueva normalidad —yo prefería nuestra antigua normalidad— va unida irremediablemente con la reapertura del ocio. Lo importante es lo importante. No somos conscientes, o no queremos ver, que un repunte de la enfermedad sería una catástrofe. Urge, por tanto, que la plebe vuelva a los bares. A pesar de las dificultades de los hosteleros, el Gobierno insiste en la apertura de locales. Sin olvidar el fútbol. Sigo sin comprender qué razón hay para reanudar La Liga. Porque el fútbol es para los espectadores. Y si no hay público en los estadios, la verdadera y única razón es la económica. Parece fútbol, pero no es fútbol. Es evidente que nuestros gobernantes siguen empeñados en ofrecer al pueblo pan y circo. Pero no se haga el indignado a estas alturas. Es lo que en el fondo demandamos. Podríamos haber empleado tanto tiempo y dinero en I+D+i, pero no. Vamos a lo seguro. Ya tendremos tiempo de ser una potencia tecnológica. Hoy, nuestra principal, y casi única aspiración, es ser una gran potencia turística. No en vano, el turismo representa más del 14% del PIB. Ya sabe. Si usted quiere desarrollarse profesionalmente, no le quedará más remedio que hacer las maletas… pero no se preocupe. Siempre puede volver a casa a embriagarse con sus antiguos amigos. 

Ya tendremos tiempo de invertir en educación. A lo sumo, abrimos los centro escolares para poder dejar a nuestros hijos entretenidos mientras nosotros trabajamos o hacemos nuestros quehaceres. Son guarderías de hijos. ¿A quién le importa su formación? Son pocos padres quienes han mostrado su desacuerdo con las decisiones de promocionar de sus hijos. Su único interés es que su retoño pase de curso. ¿Qué más da si aprende o no? Aunque, honestamente, el Gobierno actúa en consecuencia. Sabe que somos el bar de Europa, donde millones de turistas llegan cada año a nuestro país con la única idea de ser un destino de alcohol sexo. Por tanto, la mejor inversión es enseñar a los alumnos a servir cervezas en los bares, o hamburguesas en restaurantes de comida rápida. Es muy posible que sea su profesión el día de mañana.

Una historia, una canción

Ya que volvemos a los bares, permítanme que la canción elegida sea un clásico. El calor del amor en un bar. Estoy seguro que hará las delicias de los nostálgicos de los 80. No la dejan escapar. Con todos ustedes: ¡Jaime Urrutia… y el maestro Bunbury!



Diego Gafo, colaborador de La Mar de Onuba es Trabajador Social y su particular visión, crítica y aderezada con humor, suma miles de seguidores desde 2011 en el blog Las Cosas de DIEGVS
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Revista onubense de Actualidad, Cultura y Ocio, editada por AC LAMDO, entidad sin ánimo de lucro inscrita en el Registro de Asociaciones de Andalucía con el número 4318 de la Sección 1. Director: Perico Echevarría - © Copyright LAMDO 2017 / ISSN 2603-817X

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