Drama o Tragedia

por Kechu Aramburu


Para nosotras, esa Violencia de Género es el mayor indicador del declive de una sociedad, el exponente máximo en la radiografía de un pueblo.

Las tragedias clásicas se caracterizaban, según Aristóteles, por generar una catarsis en el espectador, por el contrario el drama reproduce mejor la vida que la tragedia, porque abarca incluso la impostura y la vulgaridad, a esto se sumaría “la farsa” que es un género imposible. Y en este desolador paisaje que nos diseñan, aparece como el recurso más potente para marcar identidades, mercantilizar, subir en el ranking, caer de cualquier pódium, arañar votos teñidos, la violencia contra las mujeres.

Este modelo de terrorismo, que está haciendo saltar por los aires no solo a familias enteras,  sino a los cimientos más sólidos de la convivencia
Para nosotras, esa Violencia de Género es el mayor indicador del declive de una sociedad, el exponente máximo en la radiografía de un pueblo, sobre como una de sus partes está descompuesta, gravemente tocada por el virus del machismo, que “asesina sin piedad”, y que sus presas tienen nombre de mujer, lo que obliga a las autoridades y vecindario a “declarar una alerta  inmisericorde”, contra quienes ejercen, alientan, amparan, o/y se niegan a socorrer a las víctimas.

Este modelo de terrorismo, que está haciendo saltar por los aires no solo a familias enteras,  sino a los cimientos más sólidos de la convivencia, tiene agrietados todos los parámetros de la democracia, porqué no solo no ampara, ni previene suficientemente, sino que normaliza discursos y programas, que exigen se retire la ayuda a las víctimas, que se atreven a decir solemnemente que ni un euro para protegerlas, y la respuestas son los socorridos “gritos en el cielo”.

Llevamos toda una vida, luchando contra el lobo, que ya estaba, pero pasa temporadas disfrazado de oveja. Se le ha abierto la puerta del corral, y ahora campea sin complejos.

Aunque la miserable propuesta hecha para el Sur de la España, que aún no se ha despertado de la noche electoral, de lo que se deduce la bajísima intensidad en reaccionar adecuadamente, a sabiendas de que la ofensiva del dardo forma parte de la médula de los proyectos Bolsonaros, que como en Brasil, la primera medida ha sido acabar con la ideología que llaman de Género, que en términos coloquiales significa la igualdad de derechos de mujeres y hombres, y en esta tierra de laboratorio de diseño, van a ensayar el viejo modelo de “sin ellas el capitalismo es más barato”, “la mujer con la pata quebrada y en casa resuelve de un plumazo las colas del paro”, “la madre y esposa confinada en el hogar, garantiza la reproducción de los valores dominantes”

Estamos ante uno de los momentos más cruciales de la historia reciente, situadas en el abismo también por demérito de quienes deberían, y deben jugar, otros papeles y se limitan a poco más que a ejercer de tuiteros denunciantes, como si el mañana se librara en la redes sociales, como si el peligro que corre la vida de las mujeres pudiera esperar, como si en esta partida del nuevo ajedrez político, en modo postureo o banales titulares, no existieran alfiles y peones.

Ya vale, salgan de las madrigueras, muévanse, dejen de practicar el viejo proverbio, de siéntate  y verás el cadáver de tu enemigo pasar, arremánguense, hagan política, garanticen la vida de las mujeres, protejan, apliquen las leyes, precaución con los tibios, implacables con los que llevan y no pasamontañas, vayan a la raíz del problema, y para no equivocarse cuenten con las mujeres; tenemos historia, llevamos toda una vida, luchando contra el lobo, que ya estaba, pero pasa temporadas disfrazado de oveja. Se le ha abierto la puerta del corral, y ahora campea sin complejos.

No nos hemos incorporado el feminismo hace un cuarto de hora, ha habido un tiempo en que la mayoría nos tachabais de malditas, nos quemabais en las hogueras familiares, de partidos y de la propia sociedad, las mujeres éramos floreros sin agua, a quienes dejabais marchitar sus flores, ya en ese tiempo estábamos intentando participar, y anticipábamos  que al monstruo no se le puede engordar, ni con chistes sexistas, ni con videos juegos violentos, o de princesitas por navidad, ni con carrozas poderosas de magos, no magas de Oriente. Nos lo ponéis muy difícil, tenéis atado hasta el último cabo, interiorizada hasta la última molécula del machismo más depredador, y luchar contra vuestros molinos de viento, nos está convirtiendo en la quijotas de este tiempo, las heroínas, que dan pistas de quienes puede estar a la cabeza, de parar la vuelta atrás.

Las mujeres no solo tienen mucho miedo, sino mucha rabia acumulada, porqué esto ya es insostenible, y no hay muro de contención que rebaje la tensión, sino es subiendo el tema de la violencia de género.

Van contra el ADN de la historia, de los derechos humanos, de la igualdad en la diversidad, van contra la vida,  contra cualquier modelo que implique libertad,  garantizar conquistas, o amarrar  la esperanza de un mundo mejor. No se necesita conocer ni el perímetro, ni la profundidad, ni las complicidades con otras fuerzas políticas, en su currículo y con mayúsculas,  aparece que el enemigo a batir es el feminismo, y por ende las mujeres, y el amparo de las violencias machistas.

Por supuesto que es legítimo votarlos, en su saco hay de todo, por eso sería un error histórico diseñar estrategias de tiro al plato, esa vieja política atrinchera, reafirma, victimiza,  da papeletas para las urnas de los huérfanos de aciertos. Identificados uno de los grandes problemas, lo siguiente es combatirlos con políticas alternativas limpias de polvo y paja, sin la sombra de pasados recientes muy mejorables, ni de futuros inciertos que desestabiliza la matemática del confort, de esa precaria vida de los supervivientes, modalidad de la ciudadanía que no sabe, que lo único que se puede perder son las cadenas, además de la vida.

La situación se está complicando, más de lo que había previsto el propio sistema, porque la justicia patriarcal, sigue mandando señales terribles con el tema de la manada, los asesinatos machistas no dan tregua, las agresiones sexuales no dejan de ser consideradas abusos, la estadísticas de las violaciones ha roto todos los parámetros de soportabilidad. Las mujeres no solo tienen mucho miedo, sino mucha rabia acumulada, porqué esto ya es insostenible, y no hay muro de contención que rebaje la tensión, sino es subiendo el tema de la violencia de género, como principal problema en la agenda de sirios y troyanos, y dando respuestas a la altura sin más demora, de lo que se llama terrorismo machista, en grado alerta máxima, porqué hoy es mañana para las mujeres.


Kechu Aramburu es Profesora. Ex eurodiputada, ex diputada y ex parlamentaria andaluza con IU. Actualmente es independiente.

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