Dominar el mercado lácteo y empobrecer a los ganaderos

Eduardo Madroñal

La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha sancionado con 80.657.617 euros a ocho monopolios, que compran leche cruda de vaca, por sus prácticas monopolistas contra los ganaderos entre 2000 y 2013. Muchos años de una actuación gravemente dañina y mucho retraso en sancionarla. En realidad la sanción ya se propuso en 2015 -entonces el total se elevaba a 88,2 millones- por pactar el importe que pagarían a los ganaderos, la cesión de ganaderos entre ellas -cual siervos de la gleba- y para dominar el mercado.

Con estos pactos, de hecho, habrán ganado entre 2000 y 2013 diez veces más que el importe de las multas. Curiosamente, un incomprensible error de procedimiento legal en el proceso sancionador de la CNMC en 2015 permitió el retraso de 4 años y un reducción de ocho millones de euros en la multa a Nestlé -que había reclamado- en la actual resolución.

Las prácticas monopolistas han consistido en intercambiar información, a nivel nacional y regional, sobre precios de compra de leche cruda de vaca, volúmenes de compra de ganaderos y excedentes de leche para controlar el mercado de aprovisionamiento de leche cruda de vaca, coordinar los precios y para la cesión de ganaderos entre ellos. Como consecuencia de ello los ganaderos, carecían de libertad para fijar el precio de su producto y la empresa a la que suministraban. Tales prácticas monopolistas han mantenido abusivamente bajo el precio de aprovisionamiento de la leche cruda.

Los datos debajo de las multas

Empresa extranjeras                  nacionalidad                                       multa

Lactalis Iberia                           francesa, propietaria de Puleva          11,7 millones

Industrias Lácteas de Granada francesa, Puleva,                                 10,3 millones

Nestlé                                        suiza, unida en Lactalis Nestlé Iberia    6,8 millones

Total Lactalis    28,8 millones

 

Danone                                      francesa                                              20,3 millones

Schreiber Food España              estadounidense                                     0,9 millones

Total extranjeras     50 millones

Empresas españolas                                                                                multa

Corporación Alimentaria Peñasanta, Capsa                                           21,8 millones

Calidad Pascual                                                                                        8,5 millones

Gremio de Industrias Lácteas de Cataluña                                                   90.000€

Asociación de Empresas Lácteas de Galicia                                                 60.000€

Central Lechera de Galicia                                                                           53.310 €

Total españolas       30,5 millones

¿Cuáles son las empresas más multadas, las extranjeras o las españolas? Las de propiedad extranjera cuyo monto se eleva a 50 millones de euros. Mientras que el total de las multas a empresas españolas alcanza la cifra de 30,5 millones de euros. Es la agresiva política de las empresas extranjeras, principalmente francesas, lanzadas a la dominación del mercado español, las máximas responsables de las prácticas monopolistas sancionadas.

¿Cuál es la empresa más multada? La francesa Lactalis Iberia -también propietaria de Puleva y copropietaria de Lactalis Nestlé Productos Lácteos Refrigerados Iberia- que supone los 2/3 de las multas a empresas extranjeras, dejando el otro tercio prácticamente a la otra francesa, Danone. Ellas son las empresas más beneficiadas con los acuerdos monopolistas.

El sector lácteo en España está ya muy concentrado, como lo demuestra el hecho de que apenas el 6 por 100 de las empresas copan más de 75 por 100 del mercado. Sin embargo la existencia continuada de un cártel (palabra de origen inglés, acuerdo entre monopolios en un sector económico para fijar precios comunes y hundir al resto de empresas) además de imponer el precio a los ganaderos, busca debilitar a las pequeñas y medianas empresas -como las familiares y las cooperativas- y llevarlas al cierre o comprarlas.

Hay empresas no oligopolios, son de propiedad familiar o cooperativas que resisten todavía las prácticas monopolistas de los oligopolios, como son, por ejemplo, Leche Río, gallega, y Lactavisa Lácteos de Avilés (ambas de propiedad familiar); y cooperativas como Feiraco (Cooperativa Lácteas Unidas), Covap (Cooperativa Ganadera del Valle de los Pedroches) y Gaza (Cooperativa Ganaderos de Zamora).

Los cierres de las granjas

La caída del precio de la leche, el aumento de los costes de producción -piensos, gasoil y electricidad-, y de las inversiones necesarias para modernizar las instalaciones y adecuarlas a las exigencias europeas, a lo que se ha añadido, todos estos años, una auténtica guerra de precios con la leche procedente de Francia -con precios por debajo de los costes- ha llevado a muchos pequeños ganaderos a tener que cerrar.

Según los últimos datos el número de ganaderos con entrega de leche ha pasado de 14.128 en junio de 2018 a 13.288 en mayo de 2019, 840 menos en un año. La industria y el gobierno dan por seguro un continuo cierre de granjas, desde las 14.000 actuales -que todavía eran 16.000 en 2015- hasta las 10.000 en cinco años.

Debido a que, según la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) se ha pasado en España de 36 céntimos litro de media en 2014 a 31 en 2016, 5 céntimos -un 14%- menos. En algunas zonas la bajada es de 8 céntimos, un 20%. Los precios han caído más en Galicia, hasta 11 céntimos en dos años, y allí han cerrado medio millar de granjas sólo en 2015, un 5% de las casi 10.000 que quedaban al comenzar ese año.

Los que acaban pagando las multas

Para la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA) ha quedado de sobra demostrado que las grandes empresas lácteas en España se ponían de acuerdo para mantener hundidos los precios que percibían los ganaderos. Y ha pedido a la CNMC y al Ministerio de Agricultura que vigilen ahora muy de cerca al cártel lácteo para que no repercutan la multa en los más débiles: los ganaderos o incluso los consumidores. Así mismo, ha propuesto que el importe de la sanción se destine íntegramente a ayudar al sector ganadero en situación de crisis profunda; y a luchar contra la despoblación rural.

La UPA ha insistido en que la situación de precios hundidos en origen -por la dependencia de los ganaderos de las industrias y de su falta de poder negociador- es una realidad dramática, que provoca un goteo continuo de cierre de granjas.

Ya en 2015 los agricultores y ganaderos de toda España, convocados por las principales organizaciones agrarias, se manifestaron bajo el lema “Por unos precios justos para el campo, por la rentabilidad de los sectores agrícolas y ganaderos”, para denunciar la caída de precios en origen y el incremento de los costes de producción.

Acabar con el dominio monopolistas de los oligopolios para poder desarrollar la producción

Hay que parar la destrucción de la producción agrícola y ganadera, deficitaria según nuestras necesidades nacionales, impuesta por las políticas de la Unión Europea para beneficio de las multinacionales europeas, que nos venden sus excedentes a bajo precio, por ejemplo las francesas, incluso utilizando para ello marcas españolas. Sólo una política que desarrolle nuestra agricultura y ganadería basada en la defensa de la soberanía económica y política de nuestro país, sólo una política antimonopolio que impulse la producción, transformación y comercialización de los productos agrarios y ganaderos así como la creación de fuertes cooperativas frente a los monopolios nacionales y extranjeros podremos parar el saqueo.


Eduardo Madroñal Pedraza, colaborador de La Mar de Onuba, nació el año 1951 en Madrid, el año 1951, de raíces andaluzas paternas y castellanas maternas. Fue velocista y jugador de balonmano. De una clase social, eligió otra práctica social. Fue, por el  artículo 191 del Código Civil franquista, "padre soltero" de una hija de madre desconocida. Estudió Psicología. Trabajó 7 meses como repartidor de codornices y 7 años como administrativo en Uralita. Acabó Psicología; fue profesor de inglés (6 años en colegio privado y 4 años en instituto por oposición. Con la LOGSE se cambió a orientador educativo. Anomalías se titula su tercer libro de poemas. Colabora en diversas publicaciones (De Verdad, Chispas...) en formato digital e impreso. Es militante de Unificación Comunista de España, miembro de Recortes Cero, e integrante de la Mesa Estatal por el Blindaje de las Pensiones. Profesor aprendiz, psicólogo inapropiado, orientador peregrino, demócrata distinto, patriota inusual, comunista extraño, padre inesperado, abuelo chocante, amante inhabitual, y alguna anomalía más.

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