‘Desgraceland’, una visión panorámica de David Benedicte sobre la miseria humana

Francisco Vaz Gallego

El escritor y periodista madrileño David Benedicte visitó de nuevo la Tertulia Cultural Trastero Dispar-Arte para presentar “Desgraceland”, su última novela publicada por la editorial canaria Baile del Sol, esa pequeña editorial periférica que lleva 50 ediciones de “Stoner” de John Williams, posiblemente la novela más vendida en los últimos años en España. Benedicte ya visitó la tertulia hace algo más de dos años para llevar a cabo un recital de poesía, disciplina que domina con la misma maestría que la novela, multipremiado en ambas facetas ganó en su día el prestigioso certamen de novela Francisco Umbral, diciendo éste cuando aún vivía, que “Travolta tiene miedo a morir”, primera novela de Benedicte, “…es la mejor obra en su género escrita en España”. Luego vinieron ‘Valium’, ‘Guía Campsa de cementerios’, ‘Tiempo muerto para Alí’, ‘La Bella y la Bestia’, una revisión del cuento infantil editada por Alkibla. También los poemarios ‘Biblia ilustrada para becarios’, ‘Maremágnum 44’ (Mención de Honor Mejor Poemario Revelación Revista Ágora), ‘Poemarx’ (Premio ‘Ciudad de Badajoz’), ‘Santa Claus va a rehab’, ‘Poesía eres tuit’ y ‘AnoGrexia’. También Ha colaborado como articulista con el grupo Vocento (ABC), El País, El Mundo y El Español.  Colaboró también con las revistas GQ y Teleindiscreta. Fue redactor jefe de la revista de programación de Quiero TV y redactor de XLSemanal, el suplemento dominical del Grupo Vocento que se publica con ABC, El Norte de Castilla, La Voz de Galicia y otros periódicos. Su obra ha formado parte de la antología Con Otra Voz: Éxtasis Poético, editada por la Latin Heritage Foundation de Nueva York.

En una noche de irredenta tormenta comenzó el acto con el presentador escogido por la tertulia para esta ocasión, el también magnífico novelista onubense Mario Marín y uno de los coordinadores de “La 13, Dadá Trouch Gallery”, mostrando de este modo que Trastero Dispar-Arte está siempre abierta a la colaboración entre las distintas asociaciones culturales onubenses que trabajan en pro de la promoción de buena cultura en nuestra ciudad. Mario Marín hizo una presentación acorde y dinámica con la obra a presentar, habiéndonos dejado esta breve reseña de “Desgraceland”.

Desgraceland

Mi deformación artística muy a menudo trabaja por su cuenta en mi cabeza. Entre sus muchas manifestaciones libres está la de imponer el ojeo de la portada de un libro antes del hojeo de este. Ni siquiera una concesión a la solapa ni a la contra. Cuando me encontré con Desgraceland, de David Benedicte, mi cabeza se fue rápidamente al Graceland icónico y traté de buscar parecidos cromáticos razonables entre la mansión de Memphis y la portada de la novela. Y lo hice porque soy consciente de la importancia de la primera imagen en el proceso de acercamiento a una novela. En mi caso supone siempre un intercambio largo de mails con mi editor, un no parar de esta sí pero adolece de y esta no porque daría mal perfil en estantería. Así hasta dar con la elegida.

En Desgraceland, de Baile del Sol, es extraña pero atractiva, es atrevida pero equilibrada y es sobre todo disruptiva. Y por ahí ya me ganó. Después empezó la lectura.

David Benedicte nos trae con Desgraceland una visión panorámica de la miseria humana. Un recopilatorio de la náusea, una pormenorización de lo obsceno; finalmente, un canto al exceso y a la imitación. Lo que aparentemente se sirve como una historia redonda, bien escrita y resuelta, rápidamente se coloca en el terreno de la reflexión. Y es que tiene trazas de lija del 8. Empieza a rascar ya con las primeras páginas, donde Vic Mamel, un personaje construido desde la redondez absoluta, se encuentra penando un delito en un asilo de ancianos. Desgraceland, que está estructurada con un Él y un Yo, y después capitulada con letras de clásicos, es una historia terrible de perturbación, humor salvaje, egoísmo inocente, drama sofisticado y durezas.

En Desgraceland están también las potentes imágenes narradas a las que acostumbra David Benedicte, nacido en Madrid en 1969 y con una ya larga y premiada trayectoria. También sus fogonazos casi versos. En Desgraceland están una literatura situada en los perfiles y en los acantilados, en el fracaso sublimado, en el dolor naturalizado; una manera de tratar las historias desde el desdén al edulcorante y con un dominio completo de la ternura. «Desgraceland es un libro que hay que leer. Desgraceland is a book that must be read. __________________________. Desgraceland es un libro que hay que leer. Desgrasceland est un livre qui doit être lu. Desgraceland es un libro que hay que leer. Desgraceland is a book that must be read. Desgraceland ist ein Buch, das gelesen werden muss. Desgraceland es un libro que hay que leer» (Mario Marín).

David Benedicte es ya un abanderado de lo que hace Trastero Dispar-Arte, él es un firme defensor del movimiento cultural en bares y calles de la ciudad y se marchó de Huelva contento, a pesar del terrible diluvio de una noche que mermó la asistencia merecida para un autor de su importancia en el ámbito de las letras nacionales, no sin antes asegurar que, algún día, en el futuro, habrá una actividad de Trastero Dispar-Arte en los bares culturales más emblemáticos de la capital de España.

DESGRACELAND

Y ahora, ¿qué? ¿Eh? ¿Cómo rellenas las grietas de este vacío espantoso mientras flotas, sin vida, en la piscina? ¿Dónde diablos está el botón de reinicio que te permita volver a nacer? ¿A quién le toca desenladrillar, a base de estridentes martillazos, el cielo que hoy cubre tu desdicha? ¿Qué empleado del mes se encarga de recoger las flores mustias de las aceras?, ¿y las zapas abandonadas, sobre un charco de sangre, en medio de la batalla? ¿Quién se ocupa de cambiar los escaparates acribillados por las balas? Bienaventurado seas tú, Vic Mamel, vieja gloria setentera de la canción ligera española, que habitas en una Graceland de lo más peculiar por cuyos rincones despoblados, espinosos, periféricos, pasean los paseados, y gimen, y tiemblan, y aguardan quejosos, clamando por tu lúgubre recuerdo.

BENEDICTE, DAVID nació en Madrid en 1969. Ha publicado las novelas ‘Travolta tiene miedo a morir’ (Premio Francisco Umbral), ‘Valium’ y ‘Guía Campsa de cementerios’. También los poemarios ‘Biblia ilustrada para becarios’, ‘Maremágnum 44’ (Mención de Honor Mejor Poemario Revelación Revista Ágora), ‘Poemarx’ (Premio ‘Ciudad de Badajoz’) y SANTA CLAUS VA A REHAB (Tenerife, 2013). Participó en el libro/CD ‘Panero’, musicado por Bunbury y Carlos Ann.

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