Desfibriladores que no funcionan, ambulancias y forenses que no llegan… la muerte de Domingo en Cala, «un cúmulo de despropósitos»

El cadáver de Domingo, vecino de setenta años del municipio onubense, permaneció en el suelo bajo la lluvia durante más de siete horas tras fallecer de un infarto fulminante.

🗞 Los desfibriladores de la localidad, uno municipal y otro del Servicio Andaluz de salud, estaban inoperativos.

🗞 La ambulancia del 061 tardó más de una hora en llegar y el helicóptero no pudo despegar por «causas meteorológicas».

🗞 Cala fue considerado en 2015 el «primer municipio cardio protegido de España».
por Perico Echevarría

 

Información publicada en La Vanguardia el 16 de mayo de 20215 (clic en la imagen para acceder a la noticia)

Domingo, 9 de enero de 2022. Tras haber regresado a la tienda en la que compró el pan del día, porque había olvidado felicitar a Mercedes, la tendera, el año nuevo, Domingo, un señor jubilado de 70 años, separado, padre de tres hijos y vecinos de Cala desde hacía unos meses, cayó fulminado el pasado martes a escasos metros del establecimiento de la calle El Molino.

Las personas vecinas del municipio serrano de la provincia de Huelva que intentaron  reanimarle siguiendo instrucciones telefónicas de profesionales del 061, nunca sabrán si habrían podido salvar la vida de Domingo cuando este sufrió el infarto que acabó con su vida. Tampoco la médica del centro de salud que llegó al lugar a los pocos minutos. Ninguno de los dos desfibriladores del pueblo funcionaba. El del ambulatorio local del Servicio Andaluz de Salud, porque carecía de batería. El del Ayuntamiento llevaba sin ser revisado desde el año 2017 y tampoco estaba operativo. Las maniobras de RCP no pudieron evitar el fallecimiento.

La localidad onubense se convirtió en 2015 en el «único pueblo de España donde casi la totalidad de sus vecinos sabe usar un desfibrilador«, lo que le valió el reconocimiento de «municipio cardio protegido«. La iniciativa, según podía leerse aquel año en La Vanguardia, «quiere fortalecer un dato: la víctima de accidente cardiovascular tiene un 80 % de probabilidades de sobrevivir si en los primeros cinco minutos se le practica una Reanimación Cardiopulmonar, y eso en Cala no solo será posible, sino que cualquier vecino prácticamente podrá hacerlo». En teoría.

El desfibrilador municipal se encuentra en una  torre ubicada en el centro de la localidad y al alcance de los viandantes, puede -en teoría- ser usado en cualquier momento. El pasado martes no funcionó. Dispone -en teoría- de un sistema automatizado que establece comunicación con el servicio de coordinación de emergencias sanitarias 112 Andalucía, que se activa -en teoría- cuando alguna persona accede al dispositivo. Sin embargo, y según ha confirmado dicho servicio a La Mar de Onuba, el 4 de enero «no se registró ningún aviso de emergencias desde Cala». Tampoco parece haber funcionado el sistema que, en teoría, «lanza alarmas en caso de que el desfibrilador se quede sin batería o precise una revisión».

A este respecto, desde el ayuntamiento serrano se admite tener conocimiento de que el dispositivo no estaba operativo, al menos, desde el año 2019, cuando el actual equipo de gobierno presidido por la socialista María Teresa Rodríguez relevó en el Consistorio al anterior de Izquierda Unida, y «se encontró con el desfibrilador totalmente desactualizado y sin revisiones». Según un portavoz autorizado, «se iniciaron los contactos con la empresa para ponerlo al día, pero, se entiende que con la pandemia, la empresa no ha podido atender la petición».

El ayuntamiento serrano admite tener conocimiento de que el dispositivo no estaba operativo, al menos, desde el año 2019, cuando el actual equipo de gobierno «se encontró con el desfibrilador totalmente desactualizado y sin revisiones». Según un portavoz municipal, «se iniciaron los contactos con la empresa para ponerlo al día, pero, se entiende que con la pandemia, la empresa no ha podido atender la petición».

«De todas formas», añade el portavoz municipal consultado el pasado jueves, 6 de enero, «no tenemos constancia de la necesidad de que haya sido requerido dicho servicio, sobre todo teniendo en cuenta que el ambulatorio lo tiene, y los sanitarios lo podrían haber utilizado si lo hubieran considerado necesario». Domingo cayó desvanecido en torno a las 11,30 horas del 4 de enero. De forma inmediata recibió asistencia de varias personas que fueron testigos, que fueron relevadas en las tareas de reanimación por la médica del ambulatorio local, alertada por el 061, pocos minutos después. Pasada media hora se certificaba la defunción. La ambulancia enviada por el servicio de emergencias tardó más de una hora en llegar, resultando innecesaria para salvar la vida del hombre. El cadáver permaneció más de siete hora en la vía publica.

Sorprende que pasadas más de 48 horas de la muerte de Domingo, el ayuntamiento no tuviera «constancia» de la parte que le afecta en los hechos que habían conmocionado al pueblo de apenas 1.300 habitantes. En el perfil oficial de la corporación municipal en la red social Facebook, vía habitual de comunicación de los caliches con su consistorio, no consta a la hora de publicar este artículo ninguna mención al fallecimiento del nuevo vecino.

El desfibrilador del SAS tampoco estaba operativo

Lo cierto es que el desfibrilador municipal, «el servicio», sí fue requerido, y así lo atestiguan testigos presenciales, pero no estaba operativo. Como tampoco lo estaba el del ambulatorio del Servicio Andaluz de Salud (SAS) que «los sanitarios podrían haber utilizado si lo hubieran considerado necesario». En este caso, la batería estaba descargada. Esta revista no ha podido recabar una explicación al respecto de la Delegación Provincial de la Consejería de Salud y Familias.

Desde el servicio de asistencia 061 se confirma que «se recibió aviso para la atención de un paciente de unos 70 años el pasado 4 de enero, y que desde la sala de coordinación de urgencias y emergencias de Huelva se iniciaron con los testigos las maniobras de RCP telefónica y se alertó de forma inmediata al médico de atención primaria y al helicóptero del 061, que, por causas meteorológicas, no pudo salir. El médico de atención primaria estuvo practicando las maniobras de RCP al paciente durante una media hora, sólo pudiendo al final certificar su fallecimiento».

En el primer pueblo cardio protegido de España, donde «casi la totalidad» de los caliches saben hacerlo, ni vecinos ni médica pudieron usar los desfibriladores. Nunca sabrán si estos hubiesen podido salvar la vida de Domingo.

'Daba pena verlo allí tirado. Mercedes, la pobre, dice que no era capaz de entrarse en su casa y dejarlo allí solo'
El cadáver de Domingo permaneció en el suelo y bajo la lluvia durante más de siete horas tras fallecer de un infarto fulminante.
El forense judicial, que fue notificado del suceso a las 12.30 horas, tardó más de seis horas en llegar desde Huelva a Cala y autorizar el levantamiento.

ADIÓS A UN SOCIO- AMIGO. Domingo socio de nuestro Club, llegó a nuestro pueblo y supo ser uno más, tres días le bastaron…

Publicada por CpcastilloCala Plaza en Miércoles, 5 de enero de 2022

«La vida decidió que ayer todo debía acabar. Lo que no se decidió, fue el cómo se gestionó todo el protocolo de actuación ante su muerte. Los responsables tienen que explicarlo muy bien, tantas horas tirado en una calle no es humano». El súbito fallecimiento de Domingo conmocionó el pasado martes a las vecinas y vecinos de Cala, el pequeño y acogedor municipio serrano de la Provincia de Huelva donde Domingo, un sevillano «muy agradable» de 70 años y padre de tres hijos, se había instalado hace solo unos meses para vivir su jubilación tras separarse de su esposa. Alquiló una casita y en pocas semanas era un caliche más. «Tres días le bastaron para ser un socio perfectamente integrado, disfrutar y compartir partidas de dominó», recodaban sus compañeros del Club Pensionista El Castillo el pasado miércoles en su perfil de Facebook, donde notificaron y expresaron su pesar por el fallecimiento y todo lo sucedido el pasado 4 de enero.

Un voluntario del club pensionista, considera que la falta de recursos en el ambulatorio local, o que la ambulancia del 061 tardara más de una hora en poder llegar hasta Cala, «son los principios de la decadencia que se está instalando en la sanidad pública a pasos agigantados».

Al desconcierto generalizado por el asunto de los desfibriladores, «aunque nadie puede asegurar a ciencia cierta que hubiesen podido salvarle la vida», se sumó que el cadáver permaneciera en el suelo y en medio de la calle hasta las siete de la tarde. Más de siete horas en un día de mucha lluvia, apenas tapado y custodiado por agentes de la Guardia Civil a la espera de que un forense judicial se personara para poder proceder a su levantamiento. «Ni a un animal se le hace eso. Daba pena verlo allí tirado. Mercedes, la pobre, dice que no era capaz de entrarse en su casa y dejarlo allí solo«, escribía en Facebook Josefa, una de las muchas caliches afectadas por el suceso.

Otro Domingo, tocayo del fallecido y voluntario del club pensionista, considera que la falta de recursos en el ambulatorio local, o que la ambulancia del 061 tardara más de una hora en poder llegar hasta Cala, «son los principios de la decadencia que se está instalando en la sanidad pública a pasos agigantados». Cree que el cuerpo sin vida del Domingo fallecido debió ser trasladado al ambulatorio, situado a pocos metros de donde ocurrió el triste suceso, y haber certificado su muerte «bajo techo». Coinciden con él las vecinas y vecinos de Cala que han respondido en Facebook a la noticia. A este respecto, los propios protocolos policiales de actuación para el levantamiento de cadáveres, contemplan, «si se hubiere producido la muerte de alguna persona y el cadáver se hallare en la vía pública o en otro lugar inadecuado, trasladarlo al más próximo que aconsejen la piedad y las circunstancias hasta que la autoridad Judicial adopte las medidas oportunas«. No se hizo así.

Tampoco entienden cómo el forense pudo tardar más de seis horas en llegar. Fuentes de la Consejería de Turismo, Regeneración, Justicia y Administración de la Junta de Andalucía, de la que depende el Instituto de Medicina Legal (IML), han informado a esta revista de que «el forense recibe el aviso pasadas las 12.30 y se desplazó desde Huelva, que es un camino de 1.45 horas». El Juzgado de Aracena, al que corresponde el municipio de Cala, lleva meses sin tener asignado un médico forense.

Domingo, el voluntario del club El Castillo, resume lo ocurrido en Cala como un «cúmulo de despropósitos». Espera que algo así no vuelva a suceder, porque «nos ha dado mucha pena». Asegura que el pasado martes será «un día difícil de olvidar».

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