‘Dejé de hablar de política’, por Javier Polo

por Javier Polo

Con nadie hablo ya de política, dejé de hacerlo harto de conversaciones dogmáticas o huecas. Me dediqué a hablar del tiempo desde que todo el mundo decidió cuál es su trinchera y desde ella discuten, pontifican y algunos increpan sin esperar más que la rendición del que no piensa como ellos; algo que nunca sucede porque desde la trinchera contraria se dedican a hacer exactamente lo mismo.

Lo curioso es que dejé de hacerlo hasta con las personas más afines a mi ideología porque ya no sólo debes elegir esa trinchera desde la que disparar, sino que es fundamental definir también en qué sector de ella te encuentras. Hace tiempo que mis pasos andan lejos de militancias políticas precisamente por esto; algo de lo que me alegro infinitamente.

Da igual el partido político al que mires, en todos cuecen las mismas habas. Al tradicional “quítate tú para ponerme yo” se une ahora las “sensibilidades” y con ellas nos encontramos que, dependiendo de la región donde te encuentres, los votantes del mismo partido político pueden ser más de derechas, más de izquierdas o mediopensionistas. ¿Cómo pueden Ayuso, Feijóo y Moreno militar en el mismo partido defendiendo posturas tan contrapuestas?

Me aburrí de dar opiniones, incluso cuando son solicitadas. Nadie quiere saber realmente lo que opinas, sencillamente necesitan la excusa para lanzar su beligerante perorata sobre la tragedia de que gobiernen los contrarios cuando lo que el país espera con urgencia es a los suyos. Mientras tanto la gente muriendo, la economía hundiéndose y el futuro convertido en una entelequia de la que nadie se hace responsable.

Los partidos, a lo suyo, se votó en Cataluña, se votará en Madrid, todos niegan que se vaya a votar pronto en Andalucía (aunque lo hacen mirando por el rabillo del ojo a Madrid y su cuatro de mayo por si…).

Pues eso, que dejé de hablar, pero nunca me desentendí ni mucho menos de ejercer como ciudadano, Aun así: ¡qué pereza!


Javier Polo Brazo, columnista de La Mar de Onuba, es fotógrafo, cineasta y escritor. Ente sus obras destacan el cortometraje Andar dos kilómetros en línea recta y el documental Las Altas Aceras. Desarrolla su actividad profesional en los campos de los Recursos Humanos, la gestión de calidad y la Responsabilidad Social Corporativa.

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