De los enredos predecibles

Las elecciones están en el horizonte. Se siente esa respiración profunda y un tanto entrecortada del nerviosismo creciente y de la tranquilidad menguante. En estas fechas se entrecruzan los deseos de quienes “quieren ser” con los que “son ahora” y los “posibles futuribles”. Así surgen los candidatos: unos a las listas, otros porque se ven listos y otros porque se potencian (desde instancias diversas) como listos. Hay dos clasificaciones posibles: los de relleno y los de posible salida ¡Qué nervios! Pues, en esas estamos sumidos en febril y fabril actividades. Hay que decidirse e incrementar la actividad de elegir. Aparecen precandidatos, candidatos y luego… ¡vaya Vd. a saber!

Algunos partidos tienen Primarias, otros tienen primarias en diferido y otros primarias simuladas en diferido. Todos los precandidatos ante el partido y los candidatos ante los ciudadanos son evaluados y re-evaluados, pensados y repensados, elegidos y re-elegidos.

Ahora estamos preparando las primarias. Algunos dicen que con ellas se fragmenta el partido, ya que supone una lucha interna, un escarnio público y algunos hasta lo señalan como un recorrido que es fallido.

Pienso que las primarias deberían ser un revulsivo, un acicate para estimular y dinamizar al partido que las convoca, estimulan el debate interno y se evalúan las tendencias o corrientes de opinión internas de los partidos ante los puntos candentes de la acción política. Es cierto que en no pocas ocasiones se elige al que “nos cae bien”, pero se supone que se debiera evaluar desde  los dirigentes de los partidos la capacidad, mérito y competencia que se expresa en la Constitución para los puestos públicos. En muchas ocasiones no es exactamente así, unas veces porque los mejores se autoexcluyen, otras porque son excluidos por los aparatos de los partidos (los buenos son incómodos, tienen posiciones críticas e independientes, desde los valores propios de cada partido), otras porque los que se presentan son los más mediocres (modulables para los dirigentes y el aparato de los partidos), pero los sumisos cumplidores suelen ser parcos en ideas aunque cumplirán lo que se les dice.

Esta es la maraña en la que se encuentran las primarias en algunos partidos que intentan evitar la sensación de la designación, del “dedazo” para la elección de sus candidatos. Así que se establece una dinámica interna que complica las cosas, cuando no se hacen bien las cosas. Las elecciones primarias son dinamizadoras, pero exigen la participación activa de la militancia y no solo para votar, sino para ser entes activos en discusiones, en debates en torno a los programas y prioridades de cada pre-candidato a la luz de las orientaciones de cada partido y de acuerdo a sus valores. La triste realidad es que las primarias se vienen traduciendo en enfrentamientos personales entre los pre-candidatos y luego suelen dejar cicatrices, cuando no francas heridas abiertas e infectadas que ulceran el entorno de forma tórpida y con múltiples complicaciones.

El PSOE de Madrid inicia sus primarias y existen, al menos, cuatro posibles pre-candidatos. Los mentideros de la villa y corte sitúan a dos entre los posibles, uno de ellos de larga trayectoria política en el partido, el segundo con pátina de éxito social y reconocimiento diverso pero sin una práctica política real. El primero habrá que ver qué apoyos dispone, el segundo cuenta con consolidados apoyos. Ahora toca la definición, el debate y la decisión, esto sí que es marcar una triple “d” metodológica en toda regla.

Lo que se teme es que, una vez más, la fiesta de las primarias se transforme en un campo de batalla con descalificaciones personales, con ataques personales, incluso con insultos de baja estopa, aunque todo ello se realice en un medio silencio externo, aunque se haga con sonrisas semiforzadas o con gestos cariacontecidos.

Si existen pre-candidatos dejemos que se expresen ellos, que defiendan su opción política, sus valores, sus ganas de respetar y relanzar los valores de ese partido centenario y que se asientan sobre la igualdad, la solidaridad, la fraternidad entre sus miembros y la lucha social por los más desfavorecidos. Recoger los avales de los militantes, recorrer las agrupaciones socialistas y luego todos y todas las militantes votarán con voto secreto en urnas, se realizará el recuento y quien resulte vencedor será el candidato. Para conseguir que concurra a las elecciones defendiendo unas siglas que representan a ese partido centenario, a todo el partido.

Durante las primarias debe primar la discrepancia pero con respeto personal y ganas de darlo todo. Los militantes de soporte a los pre-candidatos deben realizar un savoir faire de primera calidad, deben ser elegantes y respetuosos, no pueden realizar descargas emocionales por agravios acontecidos en no se sabe muy bien qué batalla del partido. Deben integrar, aprender y aprehender lo que aconteció en las primarias a la Secretaría General, ese espectáculo ni puede ni debe reproducirse. El pre-candidato que surja de esas primarias debe serlo de todos y de todas, de la totalidad del partido sin resquicio posible y el pre-candidato debe optar por una acción integradora pero de forma coherente y consistente. Tras las primarias a la Secretaría General del PSOE no se cerraron las heridas por parte de algunos sectores del partido, esto no pude ni debe volverse a reproducir.

Ahora lo que se precisa, al menos en Madrid, es un pre-candidato que sea un  referente social, no importa que tenga o no posea el carnet del partido, debe sentir el alma socialista desde muy dentro y que se le note. Debe ser un líder motivador y que entusiasme con alternativas, con diseño de jugadas arriesgadas, con lanzamiento de triples “d” precisas y en los momentos claves, debe saber seleccionar a los integrantes del equipo y tener el compromiso de coordinarlos, más que sentirse propietario del poder debe tener las cualidades del trabajo en equipo. Alguno de los pre-candidatos ha desarrollado estas cualidades en el ámbito de su profesión, alcanzando las cimas más relevantes y obteniendo un respeto dentro y fuera de esa actividad concreta. Esas cualidades son las que necesita el PSOE, en el momento actual.

Desde fuera llega el runruneo agitado de otros partidos que han designado candidatos por el democrático método del dedo índice de su líder, quieren criticar y/o descalificar u opinar acerca de la vida interna del PSOE. Miren, primero arreglen su edificio fra-casado y ornamenten su anaranjada verbena con una veleta central o el canal de las razones de las sinrazones de fusiones o separaciones crepusculares.


José Luis Pedreira Massa, colaborador habitual de La Mar de Onuba, es psiquiatra y psicoterapeuta de infancia y adolescencia. Prof. Psicopatología UNED)

 

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