De las siglas y giros en los artículos

José Luis Pedreria Massa

Es una manía en la que todos los que escribimos caemos: la utilización de siglas. Siempre prometemos, nos prometemos no hacerlo pero al final… caemos en escribir en clave de siglas.

En cierta ocasión yo hice una parodia del uso de estas siglas en el lenguaje profesional y, más o menos, fue así: “Este paciente vino con TIC, pero tenía un TOC que pudo presentarse como TCA pero en realidad era un TP, quizá TLP. No había sufrido ASI, por lo que no tenía EPT. No hizo falta hacerle un TAC ni tratarle con TEC, bastó con ISRS”. Después nos quedamos tan anchos ¡Estamos a la última!

Así, en la actualidad PP ha pasado a ser pp, es decir “partido podrido”, tanto más desde que tuvieran una sentencia confirmatoria. A sus inicios se decía “partido impopular”. Siempre se ha jugado con lo que era y lo que se quería que fuese, intuyendo lo que acontecía en su interior.

El jefe de este pp tiene dos apelativos definitorios: uno descriptivo (“míster máster rapidito”) y el segundo con valor pronóstico (“míster fra-casado”). Sus escenificaciones no dejan de tener su encanto: miente más que habla y se le coge en las mentiras comprobadas en la moviola del tiempo de las hemerotecas. Es un artista en retorcer la realidad y la verdad popularizando insultos de antaño que les actualiza a la realidad de hogaño, así ofrece la posibilidad de aprendizaje a sus detractores al permitirles acudir al diccionario para ampliar su vocabulario. Tiene algunos buenos escuderos como “lanza güitos” o la “insulsa huidiza”, ambos dispuestos a dar la cara por los temas más diversos, incluso en alguno de ellos pueden conocer sus fundamentos superficiales o de oídas. Reflexión, lo que se dice reflexión y análisis, más bien escasea por estas lindes.

Ciudadanos fue C’S y se transformó en c’s cuando se comprobó su escapismo y dudas enormes. Yo diría que esas siglas son de “camino sinuoso” o “cambio satánico” o “cruzando sátrapa”, por aquello de ser socialdemócratas, centro izquierda, progresistas, centro derecha, liberales y haber llegado a ser los eficaces escuderos, que no caballeros, blanqueadores de la extrema-derecha-extrema haciendo de sostén a los del “partido podrido”. Con todo ello realizan un “camino sinuoso”  difícil de explicar, porque no es de subida, tampoco es de bajada, así que se quedan planos, muy planos construyendo este laberinto mesetario tras la marcha de las personas que habían fundado el partido y que habían elegido a su jefe por sorteo de las iniciales de los apellidos.

Su cetro lo detenta un inquieto sujeto de palabra fácil y encendida. Otro que no dice una verdad aunque tenga delante la evidencia más clara y rotunda. Iba de vencedor y se quedó en medalla de bronce y cuando fue primero se enrocó dentro de una caracola para escuchar los llantos plañideros de las sirenas de voz hermosa. Le conocemos como “míster naranjito”, debido al color de su banderola. Tiene especiales dificultades para simbolizar, guarda su rabia y su envidia y lo retiene dentro con fuerza y esfuerzo y cuando somatiza lo hace en forma de despeños que se van por la pata de abajo que le dejan postrado con dulces compañías y melodías.

Sus acólitos son mujeres atractivas que siempre se encuentran “arrimadas” a su jefe. No se amilanan con facilidad y destacan por su capacidad de confrontarse y provocar situaciones particulares mediáticamente. Si hay lazos, quitan lazos; que acontecen circunstancias peculiares que no vienen a cuento, pues sea en Vich, Altzasu o en manifestaciones de orgullo, se presentan sin ser llamados a vociferar y a decir que les agreden, pero tal como fueron, salieron. Su mayor valor es que juegan de farol en demasiadas ocasiones, ya se les ve la gatada hasta el punto de “expulsar” a los que piensan y crearon el partido.

El partido con nombre de diccionario de mi infancia no deja de ser una curiosa emergencia o excrecencia de los anteriores y que surgen para recordarles su origen con la verde-esperanza de no ser marginados por sus propios colegas que les dieron origen. Hay que reconocer que mayoritariamente son gentes educadas, comidas, forjadas y troqueladas por y para una clase dominante que se había sentido marginada u olvidada desde la llamada transición hasta la actualidad. Cada avance, cada desarrollo, cada ley, cada cambio… todo lo vivían como una ofensa personal e histórica.

Estas gentes vuelven a las frases ampulosas, a la mentira por el camino de la distorsión de la realidad, a la presentación de males sin fin por el desarrollo y generalización de las atribuciones ante cualquier situación, a introducir lo emocional en la vida política para que esa distorsión prenda y se arraigue disimulando la falsedad en la que se asienta, retoman palabras olvidadas y las actualizan con entonaciones monacales y sublimes de patria, de comunismo y comunistas, de pérfidas mujeres que quieren el divorcio y el aborto y si las matan será por algo sin ocultar su machismo rampante, vuelven a señalar a los maricones como pervertidos que precisan tratamientos de reconversión totalmente descartados por la comunidad científica, tienen añoranza de un sangriento dictador y retuercen la realidad para que no se vea el hecho histórico de un golpe de estado ni de la dictadura posterior, hay que olvidar la historia y anular la memoria histórica no vaya a ser que la evidencia sea más potente que nuestra pervertida versión, vuelven a crear listados de negra configuración y cruces rojas según la dedicación de los profesionales a la violencia de género o a la atención de los colectivos LGBTI, quieren que retorne la caridad y se abandone la solidaridad y la justicia social, la xenofobia es su seña de identidad para lo que popularizan exageraciones de datos que ningún organismo oficial soporta… Es decir sus verdaderas señas de identidad consisten en una vuelta atrás, en un retorno al pasado para deconstruir todo lo realizado y luego imponer su pensamiento único y autoritario.

Este grupo-voxiferante es blanqueado por las otras dos agrupaciones de la derecha y les aceptan por cumplir una labor de “llave” para eliminar a las izquierdas. Poco importa que en la Unión Europea se recomiende no pactar con ellos o se creen mayorías en diversos estados para evitar la posibilidad, simplemente la posibilidad, de que se acerquen al poder o a la gestión pública. Aquí los voxiferantes arrasan y condicionan, hasta tal punto que en Madrid habrá una presidenta que constituirá un oprobio y una vergüenza para la ciudadanía por su deficiente preparación, su simplismo y su amor por decir mentiras por doquier. Así consiguen otro de sus objetivos secretos: desprestigiar la acción política para que cunda el desánimo y el desafecto entre la ciudadanía.

La izquierda no sale mejor parada unos por la estupidez nacionalista-independentista (¿cuándo y desde dónde la izquierda es nacionalista?), otros por su rigidez disfrazada de oportunismo de salón o de aula universitaria de postín. Digamos que surge un verbo fácil y vehemente que asciende enteros y contiene la respiración hasta que la cianosis colorea su bandera. De cuando “up” pasa de unidas podemos a unión de podemitas, triste tránsito.

Sus inicios fueron esperanzadores, nacidos de luchas populares y descontentos crecientes, el paso del tiempo ha colocado a cada uno en su sitio y esta organización padece el mal endémico de la izquierda: la fragmentación en diversos grupos, grupúsculos y grupetes. Su jefe de filas tan contundente, se transforma en los que algunos denominan como “Marqués de Galapagar”. Este jefe reúne una gran característica: lo primero lo mío, tengo la razón, soy portador de la verdad, o ésto o nada. Curiosa forma de negociar.

Esta actitud tan peculiar y significativa de los rasgos personales de quien la expone y defiende, dificulta llegar a acuerdos que son estrictamente necesarios. La izquierda debe llegar a un acuerdo de bases y programas, luego ya se hablará de los temas de andar por casa, pero siempre respetando el orden institucional y su funcionamiento. No es de recibo que pueda existir, siquiera existir, la posibilidad de un remonte de la derecha porque la ciudadanía muestre su cansancio y hartazgo con esta sinrazón de la izquierda. Verán, es posible que tengan títulos y grados universitarios diversos, pero les falta la aplicación y el contenido que los sustente para hacernos ver la realidad social más allá de nuestras apetencias, legítimas pero no aplicables por el momento. El objetivo es que la ciudadanía tenga un gobierno de progreso y con ganas de regeneración política, ideológica y social.

A este jefe se le han ido marchando muchos de sus colegas y amigos, por algo será, se lo tiene que hacer ver porque en algún caso alguno le ha superado en votos populares. No es extraño que esta formación de “up” haya perdió votos y escaños en cada elección, se lo tienen que hacer ver.

Para tanto político temeroso y refractario a hacer cosas con riesgo, recordarles una frase de Nelson Mandela: “El hombre valiente no es aquel que no siente miedo, sino el que conquista ese miedo”, queda dicho, Madiba sigue teniendo razón.


José Luis Pedreira Massa, Don Galimatías en La Mar de Onuba, es psiquiatra y psicoterapeuta de infancia y adolescencia. Prof. de Psicopatología, Grado de Criminología (UNED). Vocal del Consejo Asesor de Sanidad y Servicios Sociales del Ministerios de Sanidad, Consumo y Bienestar Social.

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