De la España que quieres

Ya estamos en la nueva brega electoral, las diferencias se dirimen en varios niveles sean al interno o al externo de cada agrupación política con claras tendencias en sus actitudes, al menos las que se permiten evaluar desde un lugar de espectador y oyente.

  1. El pp del Sr. (Fra)-Casado ya ha delimitado su territorio de forma muy clara y determinante: el insulto fácil y hasta barriobajero y la utilización de “fake news” o noticias falsas y falseadas. Su mensaje es fácil de delimitar: ausencia de contenidos para el debate, donde abundan los datos falsos, las actitudes retadoras, la exageración a ultranza de toda circunstancia y tema que acontece donde él no domina (por cierto, casi todos). Su discurso es vacío, repetitivo, triste, pesado, lleno de rencor y rabia, una entonación crispada y tensa y una gran impostura. En definitiva es una actitud histriónica y, en parte, a la desesperada, tira por la calle de en medio y sobreactúa. Utiliza como mecanismos de afrontamiento de la situación algunos que denominamos arcáicos, que son muy rígidos pero, por ello mismo, muy frágiles, asemejan al cristal: la negación (yo no he sido, no hay sentencia que nos condene, son casos aislados), la proyección (vean lo que les pasa a los otros o el tú más, sin discurso que lo sostenga), la conversión en lo contrario (yo soy el salvador de la crisis, no hemos hecho daño porque lo hemos solucionado; no hicimos nada, pero si lo haces tú, es que te estás vendiendo). En nada de todo ésto existe el más mínimo contenido político para el debate, es solo “ruido-demasiado ruido” para que no se consiga escuchar el discurso de los otros. Se hacen aspavientos para atraer la atención y que no se vea la acción de los otros. Es decir, todo es una impostura por doquier llena de simplismo. Resulta que quiere ser el novio en la boda, el niño en el bautizo y hasta el muerto en el entierro. No tienen consistencia ni se basan en la veracidad.
  2. La eclosión de c’s de D. naranjito-devaluado es más destacada, era la esperanza blanca y parece que es globo pinchado. Son como unos niños envidiosos y con un saco de rabia. Melanie Klein nos enseñó que la envidia tiende a la eliminación del objeto de la envidia. Tienen una vida que es un sin-vivir, tienen que estar a la que salta para decir otra cosa, no importa lo que sea, hay que oponerse. Tienen lo que en los niños se denomina como disforia, es decir: no están contentos con nada. Quieren dar opinión sobre todo pero… su desconocimiento es de tal calibre que se ve un discurso vacío, mal hilado, deslavazado que solo puede hacer una cosa: repetir, repetir y repetir. Sabemos que intervenciones y actos basados en la repetición nos apunta a hacia la presencia de síntomas, la caracterización de estos síntomas son: la pobreza argumental y la reiteración de un mensaje vacuo. Se tiende a forzar las situaciones, se agrede ante cualquier insignificancia, se quiere opinar con contenidos claramente contradictorios. Es decir, juegan a un “como si”, por lo tanto remiten a un funcionamiento claramente en el campo de la perversión. Los mecanismos de afrontamiento que realizan son propios de ese funcionamiento como-si: la fácil generalización (todo lo que se hace es para favorecer a los malos, no se dice lo que se hace, se deja colgado y los malos son los malos), la descalificación (lo que hace el otro, aunque favorezca a la gente, está mal porque no lo he hecho yo y si he participado, aunque sea de forma lejana, es mío), la centralidad (todo pasa por mí o no vale), el ensimismamiento propio o síntomas de mirarse al ombligo ( o yo o el caos). La consecuencia es que aparecen contenidos infantiles e inconsistentes, llenos de rabia y malhumor, de generalizaciones forzadas y múltiples contradicciones. No son para confiar porque siempre tienen ese sustrato de “como-si…” y del síndrome “si te levantas me siento yo”.
  3. Ese partido con nombre de diccionario que representa las esencias de la extrema derecha extrema. Ha aparecido con fuerza al utilizar las lindes más dubitativas de la realidad. Se convierte en altavoz de las exageraciones, de la sinrazón, de la demagogia, del sectarismo, de la exclusión, de la alabanza maniquea de la desigualdad y del sesgo de lo que consideran pusilánime. Destacan por virtudes tales como la xenofobia, el machsimo ultramontano, la LGTBIfobia. Su acción consiste en ensalzar lo más retrógrado de las esencias patrias, con énfasis en símbolos manidos de bandera e himno, de exabruptos verbales y gestos con ceños fruncidos y tensión rígida y amenazante. Ese funcionamiento responde al de la psicopatía con sus tendencias seductoras para que se tape su ausencia de contenidos salvo los meramente superficiales y manidos de Dios, patria y rey. Sus mecanismos de afrontamiento están dominados por la exageración de sus virtudes, por la parcialidad e insuficiencia de juicio ético hacia la sociedad en su conjunto, por los continuos acting-out, por la descalificación e insulto de todo aquello que supone abrir la mente a lo nuevo, la amenaza clara hacia la disidencia y lo diferente, la grandiosidad del pensamiento con megalomanía. Son la gran mancha negra del tardo-fascismo fétido, ojo con su seducción y maniqueísmo, cuando nos demos cuenta puede ser tarde. Con ellos ni un paso atrás, en nada de nada, no prestarles ni el lenguaje.
  4. El partido más antiguo de los 140 años, tiene una larga historia de flexiones e inflexiones. Debe y puede ser debatido su funcionamiento, pero nadie puede aludir que no ha contribuido a los grandes avances de esta sociedad. La contribución a la construcción de los pilares del denominado Estado del Bienestar ha sido un verdadero “salario social”, el incremento de políticas de igualdad y de integración de la diversidad es un patrimonio que no se le puede negar. Pero también tiene sus “cosas”, llenas de contradicciones y no pocas fragmentaciones. Algunos de sus líderes se elevan sobre muchos, parece que levitan, lo que no favorece a las personas a pié de obra. Es un claro funcionamiento neurótico, con sus luces y sus sombras. Entre sus mecanismos de afrontamiento resaltan la racionalización, la sublimación, la condensación y el desplazamiento o, si quieren ustedes, la metáfora y la metonimia. Por todo ello se destaca sus síntomas plenos de fobias y filias, incluso entre sus propios integrantes; no olvidemos sus obsesiones en los pensamientos y sus compulsiones en las acciones, esa tendencia a una repetición sintomática pero llena de simbolismos. Dentro de ese sufrimiento por la pujanza del super-yo para que emerja la culpa y la reparación, en una pareja de peculiar funcionamiento, como nos enseñara Castilla del Pino. Tiene mejor pronóstico porque se permite simbolizar de forma razonable, pero no se le debe dejar caer ni en la fácil queja pesarosa ni en la omnipotencia, ahí está su fiel de la balanza.
  5. Los indepes de uno al otro confín son como niños inmaduros por crecer y aceptar los límites y las normas. Viven en su país de fantasía y van perdiendo fuerza según creen que se cumplen sus deseos, pero esa aparente situación les debilita, porque en el momento que se olviden del nombre del padre se tornarán como marionetas autómatas, como nos narra Emde en la Historia interminable. Les resulta difícil contrastar la fantasía con la realidad y dicen y actúan presos de su buenismo. Si les das quieren más y si les quitas tendrán una perreta. Se instalan en el infantilismo, con unos mecanismos de afrontamiento insustanciales y frágiles como la omnipotencia infantil, el oposicionismo interesado e integrado, la respuesta violenta si es menester, la fácil reiteración y la manipulación del lenguaje. Hay que tranquilizarles y ponerles límites, de no hacerse se incrementará las agresiones filio parentales.
  6. No sé si podemos unirnos para ver lo que ocurre en colorees amoratados, lo digo porque resulta no poder cuando es un no-unidos y los golpes finalizan con hematomas multicolores con el morado de fondo. Es lo que digo, debe ser como digo, para lo que digo en el momento que digo, ya lo estoy diciendo…pues razón tengo. En estas condiciones resulta difícil poder negociar. Si además es lo que digo es para ahora, para un ya… la cosa se dificulta pues en un ratito a lo mejor ya pasó el tiempo de decir lo que digo. Vamos que viene a ser un porque yo lo valgo. Ese contenido es un funcionamiento narcisista, en el que sus sistemas de afrontamiento suponen que el imaginario personal puede confundirse con lo más real, entonces emerge la supremacía sobre el otro, la generalización y el dominio como forma de relación, no existe la autocrítica simplemente por negación del otro. Es difícil de negociar con alguien que tiene toda la razón, porque puede disgregarse en mil pedazos difíciles de recomponer para reconstruir la imagen inicial. Afirmar sus verdades y silenciar sus errores podría ser una técnica, pero muy poco a poco.

Y estamos en estas para votar, vds verán. Lo menos malo: quien puede simbolizar, aunque sea mínimamente.


J.L. Pedreira Massa, es psiquiatra y psicoterapeuta de infancia y adolescencia. Prof. Psicopatología, Grado Criminología, UNED)

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