De la cólera de Aguirre a las guerras del género en Ayuso

Elena de León Criado

Tras el nuevo trifascito, PP/Vox/Ciudadanos en la Comunidad de Madrid, que hasta a la propia Iglesia escandaliza por el posible acceso de personajes como Hazte Oír y El Yunque a la Ejecutiva, se esconde el trifascito diferido de Aguirre- Cifuentes – Ayuso. Nos empujan las energías muertas de legislaturas estériles y grises, como esta última dirigida por un frente mayoritario de fuerzas masculinistas de ambos sexos. Vox ha logrado colar las exigencias de su rabieta patriarcal, sus pretensiones de marcar la pauta en las agendas de igualdad de género y diversidad, Pepito Grillo que continuará vigilante, dice, y si no, no se aprobarán los Presupuestos, amenazan con voz dulce de monasterio. Mas poco tendrán que litigar, ya se ocupó Ayuso de introducir sus consignas fundamentalistas en la retórica del acuerdo programático con Ciudadanos, pacto sellado de antemano que éste último finge desconocer mirando para otro lado, todo en nombre de vivir en libertad, con impuestos mas bajos y mejores servicios públicos, incongruente “bocadillo de chocolomo” que silencia a la pobreza y la desigualdad.

Y es que ese manido y ambiguo Acuerdo para la “igualdad de la mujer y diversidad integradora” pasa por una suerte de contradicciones, ese continuar trabajando para “alcanzar la igualdad real, en la que mujeres y hombres vayan de la mano” (punto nº 62) no puede ocultar la misoginia: el feminismo es culpable del enfrentamiento entre hombres y mujeres. En un arrebato de desprecio hacia la historia de las mujeres que lucharon por los derechos de todas y una sociedad igualitaria, afirma convencida la señora Ayuso: “yo luchare contra el machismo, pero no contra los hombres”, discurso en el que solo falta la palabra feminazi. Que no, que no se equivoque, señora Ayuso, es en
su acera donde acampan los nazis y se alimenta el delito de odio con la presentación de la “ideología de genero” como amenaza social que se trasmite en la escuela, nada que ver con la educación que garantiza la libertad de los padres a educar a sus hijos según sus convicciones, art. 27 de la CE. Hablamos de un acuerdo de concesiones a esa extrema derecha satélite de sus filas, la comparsa, y que se vende con un discurso repleto de interpelaciones irrelevantes para disfrazar el mensaje preferente, el guiño hacia los hombres que no amaban a las mujeres, convencidos de que son ciudadanas con privilegios que ponen en peligro los suyos.

Otras perlas del collar Ayuso para el Programa son:”Ninguna pareja me ha pagado un mes de alquiler ni me ha ayudado laboralmente”, “los problemas de las mujeres en España son hoy prácticamente los mismos que los de los hombres», poniendo en riesgo por omisión los derechos de las mujeres. En otro contexto: “Estamos apoyando a mujeres en situación difícil como puede ser la situación irregular, para que den sus hijos y puedan seguir con nosotros” sin una palabra sobre derechos sexuales y reproductivos de las mujeres como el aborto. Volviendo al discurso: “toda persona puede ser victima de maltrato”, invisibilizando la violencia de género como problema público, y a la vez que se compromete a trabajar contra una de las mayores lacras de la sociedad, la violencia contra las mujeres, esa sin nombre que provoca el machismo. Y pregunto yo: ¿se va a llamar el Observatorio regional contra la violencia de género, desde ahora “contra las mujeres”?, ¿y el programa de los Presupuestos generales de la Comunidad de Madrid para la promoción de la igualdad y la lucha contra la violencia de género?, ¿va de una vez por todas a dotarlos de la cuantía que necesitan? , dudoso lo presiento cuando concluye que será tratado de la misma forma cualquier tipo de acoso, discriminación o violencia, en referencia a lo que sufren los hombres. Y para concluir farfulla: “Ahora las mujeres estamos obligadas a ir a las manifestaciones” por el Día Internacional
de la Mujer.

Porque lo que define la igualdad de la mujer es eso, seguir trabajando para asegurar que cada mujer sea líder y protagonista de su vida con igualdad de oportunidades para acceder a puestos de responsabilidad, pues si, pero se le olvidó detallar que es la igualdad de las suyas, solo de las acaudaladas que no necesitan cuestionarse a si mismas, ni su precariedad, el paro, la feminización de la pobreza, el menor acceso al empleo, mas cuidados, la brecha salarial, las restricciones al aborto o la reproducción asistida, ni absurdas respuestas a las mujeres de la diversidad de colectivos, ya que con medidas de conciliación como coworking y teletrabajo, y subvenciones a las empresas, no son necesarias ayudas a las trabajadoras ni corresponsabilidad social, está solucionado el problema económico y del mercado laboral, por lo cual pueden poner en marcha su Estrategia Madrileña de Apoyo a las Familias para promover la natalidad, en apoyo a la maternidad que nunca se puede cuestionar, aunque se deslice la sombra del destino de la mujer ante todo paridora y cuidadora, vuelta a una estructura patriarcal controlada por la nueva Consejería de Políticas Sociales, Familias, Igualdad y Natalidad, desde donde Ciudadanos pueda relanzarse en su proyecto de maternidad subrogada “altruista”, el que no consiguió aprobar en la anterior legislatura a pesar del apoyo incondicional de su madrina, Cifuentes.

Resaltan la importancia de continuar creyendo en la diversidad, eso si, con la colaboración de la Administración General del Estado para favorecer una inmigración ordenada y “legal”, que las personas ilegales son las responsables de su situación irregular, dejando la puerta giratoria a los vigilantes de Vox para que revisen los centros que albergan a extranjeros, por razones de seguridad y protección a menores no acompañados, bajo la premisa de lucha contra el “turismo sanitario” en pos de la sanidad universal, mas bocadillo de choco-lomo, y por si teníamos poco el orgullo de los derechos LGTBI, “en lo que esta comunidad fue pionera” ¡defenderemos los derechos!, afirma convencida la señora Ayuso, pero deja la ventana entreabierta a la revisión de subvenciones con el fin de garantizar que los fondos no vayan a “entidades con carácter ideológico”, retroalimentando el discurso del odio, y si bien desiste en su intención de modificar las leyes para contentar a Vox, ¿quién quiere remover algo que nunca se va a poner en marcha?, si ya consideramos que la diversidad y derechos LGTBI es algo superado.

Y que importa la participación ciudadana, al igual que sus madrinas, Aguirre y Cifuentes, ni una palabra de reconocimiento en el discurso a las organizaciones de mujeres, que gracias a su activismo en defensa de los derechos y dedicación a las políticas de igualdad, hoy presentan una Comunidad de Madrid mas igualitaria, a pesar de la indiferencia y remando a contracorriente de sus dos antecesoras, porque la agenda del Gobierno Popular siempre llegó vacía de políticas de género. Luego se jacta del logro de una Estrategia Madrileña de Igualdad durante la etapa Cifuentes, esa que promovida por las mismas organizaciones de mujeres fuese censurada por la Consejería de Política Social y Familia, desoyendo el informe del Consejo de la Mujer de la Comunidad, esa en donde no hay ni un plan emplea mujer, desaparece el capítulo dedicado a la salud y derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, ni siquiera se contempla un programa de educación afectivo-sexual, o el necesario desarrollo de la ley LGTBI, esa en la cual los colectivos de mujeres son invisibles a no ser tratados desde la exclusión social, no cuenta con un Pacto regional contra la violencia de género, ni un protocolo contra la violencia sexual, ni siquiera un Observatorio de igualdad.

Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid, pasara a la historia como la abuela de los recortes o las mordazas. En una solo legislatura eliminó todas las ayudas a las asociaciones de mujeres y cerro casi todos los Órganos de participación, incluyendo el propio Consejo de la Mujer, éste que por presión de las propias asociaciones fue repuesto en 2016, si bien ya se encargaría su inmediata Cifuentes, mediante decretazo, de expropiarlo definitivamente a las organizaciones de mujeres y ponerlo al servicio de sus Consejerías. Los recortes en los presupuestos a políticas de igualdad y contra al violencia de género, junto a la privatización de servicios públicos fue el plan estrella de Aguirre, dejó en el paro a incontables trabajadoras y cargó sobre las espaldas de otras tantas el trabajo doméstico y de cuidados que antes los servicios públicos corresponsabilizaban, sacando a la calle multitud de mujeres cabreadas, indignadas por el retroceso en sus derechos y la igualdad. Pues las reivindicaciones de las organizaciones de mujeres no podían ser mas coherentes: planes contra la violencia de genero (que luego el Ejecutivo de Cifuentes aprobará a espaldas de las mismas) de promoción de la igualdad (que el mismo Ejecutivo desoyéndolas amputará), programas de educación afectivo-sexual, salud sexual y reproductiva (que bloqueará manipulando con las leyes de protección a la maternidad), una ley regional de igualdad, la devolución de las subvenciones a las asociaciones de mujeres, la gestión de la diversidad, y un Instituto de las mujeres autónomo que reemplazase la obsoleta Dirección General de la Mujer de la Comunidad, lo que dificilmente la luz verá.

Cifuentes, que conocí en 2001 como diputada en la Asamblea de Madrid, concretamente en la Comisión para la aprobación de su “Ley de uniones de hecho” en la Comunidad, paladina en contra del derecho de acogimiento por homosexuales y de su reconocimiento como familias, cosechó el rechazo de los colectivos y todos los votos en contra de los grupos parlamentarios. Años más tarde, ya Presidenta de la Comunidad, aprueba su Ley LGTBI , testimonial como la anterior, para no desarrollarla bajo amenaza de los grupos ultraderechistas y vaciarla de presupuesto. Eso si, se compromete a apoyar los vientre de alquiler “altruistas” que propone Ciudadanos.

Pero tarde o temprano todo tiene conexión, Ayuso, hija política de Esperanza Aguirre trabajó en su Fundación, Madrid Network, entidad advertida de saltarse los principios de publicidad y concurrencia, no pasar por el proceso de selección para concesión de subvenciones. Luego colaboró como interlocutora desde PP en Madrid con investigados hoy del caso Púnica, para velar por la imagen de Aguirre, cuando supuestamente ésta desviaba desde las Consejerías de la región, a través de adjudicaciones a entidades privadas, fondos públicos a la caja B del PP regional para gastos de su campaña electoral. No es raro que el nombre Isabel Díaz Ayuso aparezca en el sumario
de la Púnica, y sea cuestión de tiempo que la Fiscalía Anticorrupción pida la investigación a la tercera mujer presidenta de la Comunidad, como ya lo hizo con la segunda, su colega Cristina Cifuentes.

El parágrafo anterior no tendría espacio entre estas líneas, si no fuese por su empeño en resaltar la tolerancia 0 hacia la corrupción como base del Acuerdo PP-Ciudadanos, y comenzar recordando los logros de sus antecesoras. Pues bien, esta es su verdadera herencia, Aguirre y Cifuentes, y no la de su familia con todo el respeto. Si, señora Ayuso y compañía, no se pueden arrogar el discurso feminista, de feminismo poco entienden, pero de corrupción ya se sabe, disculpen que sea tan machista.


Elena de León Criado. Politóloga. Presidenta de la Federación de Asociaciones de Mujeres de la Comunidad de Madrid (FAMCM). Presidenta del Comité Reivindicativo y Cultural de Lesbianas (CRECUL). Presidenta constituyente de la Federación estatal de lesbianas, gays, transexuales y bisexuales (FELGTB.) Coordinadora del Grupo de inmigración, refugio y asilo del Colegio nacional de CC. Políticas y Sociología. Vocal del Consejo de la Mujer de la Comunidad de Madrid. Secretaria General de la Sección Sindical de Trabajadores en Desempleo de FeSMC- UGT Madrid. Secretaria de Igualdad de PSOE- Chamberí.

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