De insultos y descripciones

por José Luis Pedreira Massa.


Ni en los momentos más difíciles debiéramos perder una mínima sensatez. En una campaña electoral se espera contraposición de ideas, debates con contenidos de cierta altura intelectual y/o moral. Describir la posición de uno mismo en relación a la posición del otro es un debate, pero este instrumento está en contraposición con el insulto, sobre todo si es personal.

Según el diccionario de la RAE hacer una descripción consiste en establecer un discurso oral o escrito en el que se explica cómo es una cosa, una persona o un lugar para ofrecer una imagen o una idea completa de ellos. Este concepto lingüístico es muy distante del concepto de insulto de la propia RAE, que lo considera una acción que ofende o humilla a una persona.

Un fra-Casado utilizó una serie de epítetos en catarata para señalar al Presidente del Gobierno. Juzguen vds si es descripción o insulto, a tenor de lo que la propia RAE determina:

  • Felón: quien comete traición o acto desleal contra alguien.
  • Okupa: Persona que se instala en una vivienda o local deshabitado, sin tener derecho a ello según la legalidad vigente.
  • Traidor: Delito que comete una persona cuando atenta contra la soberanía, la seguridad o la independencia del Estado al que pertenece (leal, noble).
  • Ilegítimo: Que no ha sido hecho o establecido de acuerdo con la ley o el derecho (legítimo).
  • Ridículo: Que provoca risa o burla por resultar muy extraño, grotesco, extravagante, etc. Que es escaso, pequeño o menor de lo que podría o debería ser. Que no responde a una manera de pensar coherente y racional o que resulta inexplicable (serio, exagerado).
  • Irresponsable: Que obra o toma decisiones sin considerarse responsable de lo que hace. Que es el resultado de una falta de previsión o meditación.
  • Incapaz: Que no puede hacer o lograr determinada cosa, que no posee las condiciones necesarias para ello. Que es fastidioso o insoportable.
  • Desleal: Persona que no posee sentimiento de respeto y fidelidad a los propios principios morales, a los compromisos establecidos o hacia alguien.
  • Ególatra: Admiración excesiva hacia la propia persona.
  • Incompetente: Que no tiene la capacidad suficiente para hacer cierta cosa, especialmente un trabajo, o para ocupar un determinado puesto.
  • Mediocre: Que no tiene un talento especial o no tiene suficiente capacidad para la actividad que realiza.

Se mire por donde se mire esta catálogo de palabras responden, de forma rotunda e inequívoca, al concepto cuyo significado es el insulto, pues sobrepasa ampliamente la acepción de descripción, al incluir calificativos que afectan al buen nombre del sujeto al que se refiere y le degrada al nivel de las palabras empleadas. Estas palabras están realizadas con el ánimo de menoscabar, humillar y ofender a una persona en concreto puesto que había precedido a la catarata el nombre de una persona en concreto.

Esta retahíla de vocablos insultantes denotan la falta absoluta de respeto, tanto personal como institucional, hacia la persona del Presidente legítimo y Constitucional del Gobierno de España. No solo por la aspereza y grosor de los vocablos, sino por el tono que se empleó. En alguno de ellos campa la lectura perversa de la realidad, al atribuir veracidad a algo que es mentira, como ilegítimo, desleal, traidor u okupa.

Hay otros epítetos que son una desfachatez en sí mismos porque la realidad cotidiana se ha encargado de desmentirlos como incompetente, incapaz o irresponsable, pues en estos casi diez meses de gobierno se ha puesto de manifiesto la capacidad en revertir y desarrollar planteamientos que el anterior gobierno había destruido en sus 7 años de ejercicio. Se podrá decir que no se está de acuerdo con lo realizado, que es un desastre, pero los epítetos empleados son, cuanto menos, inadecuados y escasamente pertinente.

Los demás entran en la acepción de opiniones personales realizadas con el fuego en la boca sin ideas que aportar, con lo que se va a lo fácil: el insulto, pues así cataloga la RAE esta serie de epítetos, pues nadie tiene la menor duda que la intención de quien los emitió no era otra que humillar y ofender de forma rotunda y manifiesta a alguien que, además, no se encontraba presente, lo que determina, cuanto menos, la definición de un factor incluido en la mala educación.

Se puede aportar un dato más para comprender el verdadero resultado cuando alguien, de cierta relevancia, pierde la compostura hasta estos niveles. Un cabeza de lista de una circunspección electoral del sur de la misma formación que el responsable-insultador al que nos venimos refiriendo, se viene arriba y no solamente se refiere al Presidente legítimo y constitucional del Gobierno de España, sino que se permite “adornar”, al parecer descriptivamente como su jefe de filas, a sus acompañantes de mesa como asesinos, violadores y pederastas. Estos epítetos no son solamente intolerables insultos, sino una acusación de realizar conductas que son delitos y, por lo tanto, eleva el tono del insulto al denigrarles socialmente y situarles como delincuentes y lo hace así, alegremente, sin prueba alguna, lo que le inhabilita como candidato a nada, salvo a salir por la puerta. Si este es el nivel del debate que asume el pp, entonces no hace falta debate alguno.

Una de las cosas que evidencia esta ristra de epítetos es falta de respeto, en estas condiciones no puede ahora salir con la solicitud de un debate cara a cara. Desde luego cuando alguien insulta y desprecia de esta forma y manera, no se merece el reconocimiento que supone debatir con alguien. Entre otras cosas porque un insulto es una palabra vacía, sin contenido posible para la relación. Quien insulta pide el debate ¿para qué? Para seguir haciendo de menos al insultado o para continuar en esa línea de insultos. Por otro lado el insultado puede reducir su discurso a la posición defensiva.

Ya saben vds. aquella máxima: no discutas con un estúpido, te rebajará a su nivel y allí te ganará porque en ese lugar tiene experiencia.


José Luis Pedreira Massa, colaborador de La Mar de Onuba, es psiquiatra y psicoterapeuta de infancia y adolescencia. Prof. de Psicopatología, Grado de Criminología. (UNED)

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