De cuando sopas y sorber no puede ser

José Luis Pedreira Massa

Bueno pues ya estamos en la recta final de un proceso que se ha estirado como la masa de un bizcocho sin saber si ha fermentado o no. Es tal la situación que existen algunos actores políticos, politólogos, tertulianos y gentes del entorno que están a favor, en contra y si me apuran un poco se abstienen, pero ¿De qué? De lo que sea y haga referencia a propuestas del PSOE mediadas por un tal Pedro Sánchez.

En este tiempo se solicita que no negocie con UP, luego que no puede hacer otra cosa que negociar con UP, que se va con los independentistas, pero si no se va entonces ¿qué va hacer? Pues pactar por detrás. Es decir es una situación basada en que un grupo tiene ocurrencias, algunas se transforman en creencias, teniendo como argumentos atribuciones que realizan a la menor fuere gesto, entonación, frase o aquello que sea menester, siempre y cuando lo haga, diga o sugiera un tal Pedro Sánchez.

Si busca reuniones con organizaciones de la sociedad civil, entonces ¿qué pretende? Si se va de vacaciones a redactar una primera aproximación, entonces ¡qué valor! Con la que está cayendo. Si tiene una reunión internacional entonces es que realiza un paripé. Si elabora un documento de propuestas, se adelanta que serán 300, y se presentarán públicamente, entonces ya se plantea una oposición y se emite un juicio antes de su difusión y su conocimiento, claro es que lo propone un tal Pedro Sánchez.

No sé si se habrán dado cuenta, pero medios de comunicación en manos de grupos de presión de la derecha, incluso de la extrema derecha, que antes lanzaban infundios y furibundos ataques hacia UP por doquier, ahora resulta que encuentran de los más razonable lo que pide UP y es que quien no vale la pena y no se entera es un tal Pedro Sánchez.

Bueno, pues en estas estamos.

Perdón, se me olvidaba otro polo de presión: el factor tiempo. Se está sujeto a unos plazos porque lo dice la Constitución y entonces es un factor exógeno, externo que actúa como un martillo pilón, puesto que ya se anuncia hasta el día de las elecciones: el 10 de noviembre. Cuando aparece la fecha y el factor tiempo no queda claro si se busca una presión hacia qué, hacia quién, hacia dónde o hacia cómo… No, no está claro, ¡Ah! Claro es que se dirige o exige a un tal Pedro Sánchez.

¿Qué pasa dentro de los límites de lo que hemos expresado? Una negociación para constituir un gobierno tras unas elecciones. En estas condiciones hay unos hechos claros y luego una serie de atribuciones realizadas, del uno al otro lado del espectro político, sobre la situación que nos reúne para pensar, incluso criticar, pero claro, no se olviden que el involucrado en esta situación es un tal Pedro Sánchez.

Hechos: En las elecciones generales celebradas en abril existió un claro y rotundo ganador: el PSOE, a mucha distancia dos partidos de la derecha que entre ambos tenían tantos diputados como el partido socialista. Luego, en cuarta posición estaba UP que perdía un tercio de votos y escaños. La suma PSOE+UP no obtiene mayoría absoluta, con lo que se precisa obtener más convergencias en votos parlamentarios para obtener la mayoría necesaria para gobernar. Dejo aparcado este punto.

La posibilidad sería apoyarse en los grupos independentistas, pero esa opción sería la deseada por la derecha, la extrema derecha y la extrema-derecha- extrema. Sería una legislatura de no parar. Tengan en cuenta que sin acuerdo de ninguna manera y sin contenido alguno, ya están dando palos, con atribuciones e interpretaciones peculiares en cuanto al pacto de Navarra y de tantos sitios. Un auténtico horror. Si te mueves porque te mueves y si te quedas quieto porque estás parado. Había que buscar los apoyos por fuera de estos grupos.

Una petición no apropiada, porque la respuesta ha sido la que cabía esperar: la solicitud de abstención a los grupos de derecha (c’s) y extrema derecha (pp) ha originado risas y cachondeo, independientemente que el señor

fra-Casado hubiera realizado una solicitud similar el PSOE en el año 2015, además su intervención fue muy patente y se ha vuelto a difundir por las redes sociales. Verán pienso que basta ya de apelar a esta opción, es absurda y no tiene recorrido y, por lo tanto, es un terreno que desgasta de forma innecesaria y es una opción agotada. Ya está se ofertó, se dijo, se ha obtenido una respuesta, así que: basta ya.

Existen tres escenarios a contemplar para comprender lo que está pasando, desde la perspectiva de la comunicación interpersonal y entre las organizaciones. Comprendo que algo de deformación profesional podrá acontecer, pero estoy seguro que lo van a comprender. Estos tres escenarios son: el mes de julio, agosto y los agosteros y la vuelta a los plazos en septiembre.

En el mes de julio fue la investidura fallida. Creo que se adoleció de un error de planteamiento, al entrar el trapo plateado por UP de los puestos y su reparto. En esa dialéctica UP llevaba las de ganar, porque todo se quedaba reducido al “relato” de unas razones torticeras y retorcidas de la realidad: como tengo casi 4 millones de votos me tienes que respetar a los votantes, otorgándome un tercio de los puestos del gabinete ministerial, además los que yo quiero, con los contenidos que quiero y con una vicepresidencia que coordine y monitorice a esos ministerios. De tal suerte que pedían entre el 70-75% de los ejercicios presupuestarios del gobierno. En otras palabras: se constituye un gobierno dentro del propio gobierno con su responsable y todo. Tras un juego de palabras sobre gobierno de cooperación, gobierno de coalición lo que de verdad planteaban era una coalición de gobiernos, así de claro. Este planteamiento es muy difícil de asumir, pues además existen diferencias de política fundamentales: Catalunya, migraciones, prioridades económicas y legislativas. Las posturas fueron divergiendo y el grado de confianza mútua se debilitaba a cada minuto que pasaba.

La “retirada” del líder de UP fue un capítulo que merece especial detenimiento. Fue una táctica que aparentaba la facilidad de llegar a un acuerdo, pero no fue así. Se invistió a sí mismo de víctima del sistema y de, ¿cómo no?, de Pedro Sánchez. Con esa actuación por parte de UP, merecedora de un Oskar, se consiguieron unos réditos importantes: aparentar que se retiraba para facilitar el acuerdo, pero no se retiró sino que presionó más queriendo rentabilizar “éticamente” su retirada, con lo que emergieron dos consecuencias: nadie se creyó en la retirada ni en su sacrificio y, en segundo lugar, elevar las cotas de exigencia en cuanto a puestos y calidad de los mismos. Lo hizo con crispación en las intervenciones, con un tono de reto de forma permanente y con un gesto facial contraído de enfado crónico.

Mientras esto acontecía los grupos de la derecha estaban encantados y profundizaban en las diferencias, incrementaban las tensiones. “Nosotros sí que llegamos a acuerdos”, incluido el blanqueo de los voxiferantes. Así todo funcionaba, sin funcionar. Un “como si…” insufrible listeria con histeria…

La población se enfada. Ha votado lo que ha votado: un parlamento virado a la izquierda, pero sin mayoría absoluta. Por lo tanto hay que lidiar con las negociaciones políticas. Hay que ejercer la política, para eso han sido elegidos. El famoso “relato” pretende buscar un culpable y, claro ¡faltaba más! Lo encontraron: un tal Pedro Sánchez.

Así llegamos al agostero agosto y el candidato socialista no electo resulta que ha decaído de ser candidato. Ha dejado de ser candidato. Estamos en una época de vacío de candidato. El Jefe del Estado decide no hacer rondas hasta que la cosa no se aclare. El tal Pedro Sánchez se le ocurre contrastar los contenidos del programa con el que concurrió a las elecciones el PSOE y los planteamientos de los colectivos de la sociedad civil sobre esos mismos puntos. Verán, no era elaborar un programa electoral nuevo, aunque podría servir para ello, sino de elaborar las inquietudes de la sociedad civil para presentar a los grupos políticos un programa de investidura basado en la propia sociedad civil. La idea es buena, pero… era de un tal Pedro Sánchez, así que no pararon de darle leña desde todos los flancos posibles, salvo de los propios colectivos que encontraron muy buena la idea y pedían que hubiera un gobierno ya. Vinieron las vacaciones presidenciales, ahí ya… disparates sin fin: fotos trucadas y falsas, que porqué se había ido, que no se afanaba en hacer gobierno.

De la derecha se entendía, pero UP abrió la veda y las redes sociales se llenaron de barbaridades con insultos hacia el PSOE, con descalificaciones hacia los militantes y votantes como si UP hubiera sido el ganador de las elecciones y tuviera que imponer su criterio a los socialistas. Además iniciaron las intervenciones de confusión: iniciemos la negociación donde la dejamos en julio. Verán es que julio se acabó y estamos en agosto. Es otro tiempo y otro contexto, aquello se acabó y UP dijo no ¿qué es lo que no entienden? Se-a-ca-bó, punto.

Por puro oportunismo y de sorpresa, UP presenta un documento de 119 páginas, aparentemente se han reunido con 200 colectivos y este es el resultado. Copia mala y de mala calidad. Bueno 110 páginas son legibles, pero de la 111 a la 119 son impresentables, vuelta a lo mismo: estructura de gobierno y lo quiero para mí con cuatro ofertas de coalición y ahora incluimos lo que en julio dijimos no. Entre tanto siguen desde UP dando un doble vínculo: hay que rebajar la tensión para negociar, pero es que el PSOE no es fiable y tenemos que estar de “cuerpo presente” y las redes sociales siguen ardiendo por orden de los líderes de UP, con una carta que se remite a todos los inscritos con el afán de presionar al PSOE. Seguimos con el relato.

Llega la comparecencia de la Vicepresidenta del Gobierno en funciones por el tema de la migración y el caso Open arms. La Vicepresidenta da explicaciones y datos. La derecha a lo suyo, pero UP salió a bombardear cualquier posibilidad de acercamiento, incomprensible actitud para quien quiere pactar estar en un gobierno. Con esa actitud, ese gesto, ese tono y esas argumentaciones es imposible que, hoy por hoy, se sienten en la mesa del gobierno de España.

Ya estamos en septiembre. Se reinicia el curso político totalmente enmarañado tras la abrupta comparecencia sobre los migrantes y con la sombra de una nueva investidura o bien nuevas elecciones. Y la desconfianza sobrevuela todo el panorama.

Pues aquí el tal Pedro Sánchez resulta que elabora un documento con 300 propuestas que intentan sintetizar e incluir las propuestas electorales del PSOE, el documento de 119 páginas de UP (parece más bien que incluirán de las 110 páginas razonables). Es decir, resulta que con habilidad se traspasa una línea muy importante, ya no hay relato, la propuesta es de elaborar un discurso y, por lo tanto, existen determinantes dialécticos fundamentales: existe una propuesta de colaboración y participación ciudadana importante para elaborar un programa progresista que incluye las propuestas de la sociedad civil. Esas propuestas se incorporan como objetivos políticos a cumplir en una legislatura, al menos, y por lo tanto se pasa de relato a discurso. Resulta fiable y al resto de los “actores políticos” les fastidia porque lo ha hecho un tal Pedro Sánchez.

Ahora toca decidir y pasar de los planteamientos a los hechos y algunas cosas están claras y no se debe insistir más en ello:

  1. El acuerdo debe realizarse sobre los contenidos del discurso elaborado con la sociedad civil.
  2. Se deben desterrar las pretensiones de sillones ministeriales, al menos en esta primera fase.
  3. Firmar los acuerdos posibles.
  4. Constituir una comisión de seguimiento de los acuerdos.
  5. El Presidente del Gobierno elige el gobierno, según su criterio.
  6. Demostrar la lealtad en los hechos del ejercicio político cotidiano.
  7. Cada grupo político guarda su independencia de criterio.
  8. No puede existir gobierno de coalición en estos momentos, porque lo que se plantea desde una parte es una propuesta de coalición de gobiernos. No es posible “sopas y sorber” o, lo que es lo mismo, gobierno, contragobierno y oposición al mismo tiempo.
  9. La acción política dirá, con la dimensión temporal, si se restablece la confianza, se aclaran los planteamientos de estado sin oportunismos y entonces, solo entonces, se podría hablar de la posibilidad de un eventual gobierno de coalición.
  10. Si no se consigue: nuevas elecciones.

Aquí no hay relato de vencedores y perdedores, aquí hay la posibilidad de aceptar y elaborar un discurso serio y responsable de cara a la ciudadanía y no de cara a las pretensiones de poder, aunque sean legítimas, pero no son pertinentes con la realidad actual.

Ahora queda saber lo que se hace hacia la gente, para la gente y con la gente… y quién lo hace. Esperamos responsabilidad en los actores políticos.


José Luis Pedreira Massa, Don Galimatías en La Mar de Onuba, es Vocal del Consejo Asesor de Sanidad y Servicios Sociales del Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social. Psiquiatra y psicoterapeuta de infancia y adolescencia. Prof. de Psicopatología, Grado de Criminología (UNED).

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