De cuando los matices debieran hacer decidir (I)

José Luis Pedreira Massa.

Hemos tenido un par de semanas de informaciones cruzadas acerca de cómo se hacen los Másters en este país. Es cierto que realizar un máster es algo que denota una división del saber: por un lado los que pueden acceder a pagar los emolumentos que le solicitan (habitualmente muy elevados) o tener que declinar esa posibilidad profesional y formativa por carencias económicas. Unas carencias económicas a dos niveles: por lo que cuesta y por el tiempo de dedicación, en muchas ocasiones casi incompatible con tener que desarrollar un trabajo que sirva de subsistencia.

Con estas condiciones referidas existen varias posibilidades: la primera es realizar un máster on-line, lo que permite cierto abaratamiento en los costes y una distribución del tiempo más acordes con las reales disponibilidades del alumno de máster. La segunda posibilidad consiste en un máster mixto: on-line con actividades docentes presenciales, habitualmente en fin de semana para permitir que el alumno pudiera seguir con su actividad laboral. Estas dos posibilidades son las dos modalidades más económicas para el alumno. En España la UNED tiene varios programas de ambos tipos y tienen un nivel académico muy relevante, gozando de prestigio formativo.

Luego existen las actividades formativas de los máster que son presenciales en su totalidad, que tienen dos modalidades: la primera es la realización de la actividad docente presencial en los fines de semana (viernes tarde y sábado intensivo en sesiones de mañana y tarde), suele ser una opción elegida por profesionales que están trabajando y dedica los fines de semana, durante un periodo de tiempo, a completar y complementar su formación académica y profesional; el coste va a varios niveles tanto económico como personal y profesional (matrícula, desplazamientos, estancias de fin de semana, ausencia de la familia, falta de tiempo de descanso…). La última modalidad consiste en la dedicación docente presencial en su totalidad, habitualmente con actividades diversas, pero con dedicación al máster de forma exclusiva, el coste en todos los ámbitos es bastante elevado.

Cuando las actividades de máster, tanto docentes como prácticas, son presenciales se exige un 80% de presencia activa que se suele controlar por firma en listados que se pasan a firmar varias veces a lo largo de la actividad, pero con horarios discrecionales. Ese 20% de ausencias debe estar justificado y, aún así, cuanto más se acerque al 10-20% la puntuación final obtenida se resiente. Solo en muy raras circunstancias se puede pactar la inasistencia a un tiempo mayor y debe constar cómo y con qué tipo de actividad se va a compensar, tanto en los contenidos teóricos como en los prácticos.

Los directores de cada Máster guarda, siempre, la documentación acreditativa de ese máster. Todos los acuerdos deben ser por escrito y cada escrito tiene su número de registro de entrada cuando van hacia el director y, cuando se contestan, el responsable lo hace por escrito constando el número de registro de salida. Estos registros adquieren mucha mayor relevancia cuando se refieren a documentos sensibles y fundamentales,  tales como certificaciones, entrega de trabajos, entre los que se encuentra el Trabajo Fin de Máster (TFM). Además los TFM tienen una serie de condiciones en extensión, partes que lo integra, carátula y sus contenidos, gráficos, citas bibliográficas. Para control de este tipo de trabajos, de su secuencia y la calidad de los contenidos, existe un tutor de TFM que supervisa la realización de ese trabajo.

La conclusión de todo lo referido: queda rastro de todo lo que se hace, mucho más en la actualidad con la emisión de mensajes y correos electrónicos como forma de comunicación. La realización de trabajos permanecen archivados en los ordenadores, con lo que no es preciso el papel, se busca en el archivo, en la carpeta o con el buscador y así se obtiene con rapidez y exactitud el documento en cuestión, tanto más si quien lo busca es el propio autor y es su ordenador.

En este caso en el que se ha visto involucrada, supuestamente, la Presidenta de la Comunidad de Madrid hay datos, muchos más, que sobrepasan la mera investigación e información de un medio de comunicación on-line. Maticemos.

La información inicial ha sido de un medio de comunicación on-line que, a su vez, ha ido aportando datos que podrían ser comprobables con cierta facilidad. Además, por lo dicho hasta ahora, se podrían haber desmontado casi, casi, a golpe de teclado. Por lo tanto es una información con datos.

Tan es así que ha originado varios movimientos a diferentes niveles de gran significación: El Rector de la URJC realiza una comparecencia pública acompañado de dos Catedráticos para aportar una información que suponía aclaratoria y definitiva. Pero… existieron contradicciones de fechas y contenidos en los datos aportados, por ejemplo: si el error era de un año, como se dejó realizar el TFM antes de cumplir los requisitos legales y formales y se detecta el error cuando años después se solicita el título… Lo siento, pero no cuela. Tan es así que el Rector se percata de la situación, corrige lo hecho y asegura que constituye una comisión de investigación, pero la cosa es tenebrosa y vuelve a corregirse para solicitar a la CRUE, el ámbito de mayor categoría de los Rectores de las Universidades, una supervisión de control externa. Ante esto hay dos movimientos: el Presidente de la CRUE señala que habría que haber sido más cauto y confirmar los datos antes de salir y que, efectivamente, nombrará a supervisores externos, con lo que se confirma que la situación debe ser muy importante porque no vale ya la misma universidad, no es fiable ni para ella misma y necesita el aval externo de la CRUE y la CRUE no se fía de cómo van las cosas y necesita retomar el buen nombre y prestigio de las Universidades Públicas españolas.

Frente a datos concretos, emitidos por el medio de comunicación, surgen estas contradicciones y una aportación de informaciones circunstanciales por parte de la persona protagonista de la información. Informaciones circunstanciales con escasa capacidad probatoria, es más confirma de forma taxativa que ha tenido trato de favor patente y claro y, aún así, ni siquiera es capaz de aportar documento consistente alguno, es más, debe retirar y retira uno que había enseñado con anterioridad, como era la papeleta de justificación del acta de defensa del TFM ante dos informaciones de relevancia: posible falsedad de firmas de dos integrantes de la Comisión Evaluadora (antiguamente Tribunal) y la concurrencia de presencia en varios lugares simultáneamente, que confirmarían el don de ubicuidad de la protagonista de la historia. Ya está todo bien montado: la culpable es la Universidad y debe dar cuenta. Cierran su círculo: desprestigio de una institución universitaria pública de forma indecente.

Pues con todos estos datos, sí datos, hay un responsable de un partido político que sostiene a la protagonista en su puesto actual que dice que son meras informaciones de un medio de comunicación on-line y, por lo tanto, no tienen la consistencia suficiente para remover a la protagonista del puesto que ocupa gracias a su sostén y apoyo.

Desde una perspectiva académica y metodológica de análisis es incomprensible. La mera lógica, incluso la lógica formal, aporta datos suficientes como para tomar una decisión que, de forma razonable, devuelva la dignidad al ejercicio de la política sensata y rigurosa. Para que la decencia retorne desde los políticos a los ciudadanos y ciudadanas. No nos infantilicen ni nos traten como a tontos, la población hemos entendido perfectamente lo que ha ocurrido, hemos comprendido que nuestros hijos se esfuerzan para conseguir superar las pruebas universitarias, mientras existe un número de personas que se aprovechan de su puesto para obtener beneficios adicionales personales y sin escrúpulos lo reconocen sin que acontezca nada.

En estas condiciones la postura de los grupos políticos debería tender a recomponer la decencia, la sensatez, el rigor a las instituciones universitarias y actuar con lógica formal. El Grupo Parlamentario Socialista así lo ha hecho: presentar moción de censura, asumiendo que no podía quedar la situación sin reacción alguna. No importa el resultado, lo relevante es la dignidad y la decencia. Frente a una alumna tramposa, un profesor y ex rector honesto, suficiente razonamiento.

Ahora, cada uno sabrá lo que debe hacer, pero que no busquen razonamientos espurios ni justifiquen acciones torticeras.

José Luis Pedreira Massa, colaborador habitual de La Mar de Onuba es psiquiatra y psicoterapeuta de infancia y adolescencia. Profesor de la UNED.
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